Eras un espejismo que rozaba los párpados,
una mano empuñando cuchillos
que se incrustaban en la carne.
Anhelante respiración
que rasgaba los tímpanos
en silentes quejidos
o en vociferantes estertores que dividían la noche
donde la nada rodeaba una masa acoplada
de carne sudor y movimiento.
Fuiste una canción olvidada,
un pétalo raído por una espina ambivalente,
el peso de una estatua palaciega
hundiéndose en la profundidad de mis brazos.
Fuiste la sangre vertida en vasos
para ser regada en la boca de los sedientos,
la calle desolada donde los pasos resuenan
como martillos oxidados que construyen un palacio.
Fuiste una mampara desierta,
donde se miran los autómatas,
sin encontrarse….. sin entenderse.
Fuiste una mirada silenciosa
y un beso que se reitera en la tibieza.
Fuimos una soga colapsando
con el peso de las cosas,
las circunstancias
y las horas.
Fuimos trozos de carne cayendo en los abismos,
párpados que se cierran por un momento
para caer desnudos en la noche abismal de lo incierto.
una mano empuñando cuchillos
que se incrustaban en la carne.
Anhelante respiración
que rasgaba los tímpanos
en silentes quejidos
o en vociferantes estertores que dividían la noche
donde la nada rodeaba una masa acoplada
de carne sudor y movimiento.
Fuiste una canción olvidada,
un pétalo raído por una espina ambivalente,
el peso de una estatua palaciega
hundiéndose en la profundidad de mis brazos.
Fuiste la sangre vertida en vasos
para ser regada en la boca de los sedientos,
la calle desolada donde los pasos resuenan
como martillos oxidados que construyen un palacio.
Fuiste una mampara desierta,
donde se miran los autómatas,
sin encontrarse….. sin entenderse.
Fuiste una mirada silenciosa
y un beso que se reitera en la tibieza.
Fuimos una soga colapsando
con el peso de las cosas,
las circunstancias
y las horas.
Fuimos trozos de carne cayendo en los abismos,
párpados que se cierran por un momento
para caer desnudos en la noche abismal de lo incierto.


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