Me consumo en tu pecho como un cirio
embriagado de amor por tu hermosura.
Mi acíbar disipaste con ternura
y aumentó mi pasión con tu delirio.
Eres tú mi ilusión, y el equilibrio
entre mi sensatez y mi locura,
motivo de mi gozo o mi amargura,
mi sensación de paz o de martirio.
Si cuando estoy feliz me asedia el llanto
con su ponzoña cruel y su obra impía,
te tornas elixir de mi quebranto.
Por eso con tristeza o alegría,
entre luces y sombras me levanto
para seguirte amando cada día.
embriagado de amor por tu hermosura.
Mi acíbar disipaste con ternura
y aumentó mi pasión con tu delirio.
Eres tú mi ilusión, y el equilibrio
entre mi sensatez y mi locura,
motivo de mi gozo o mi amargura,
mi sensación de paz o de martirio.
Si cuando estoy feliz me asedia el llanto
con su ponzoña cruel y su obra impía,
te tornas elixir de mi quebranto.
Por eso con tristeza o alegría,
entre luces y sombras me levanto
para seguirte amando cada día.


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