Por tus ojos y tu carne,
como por dos heridas
abiertas...
se me hundía el corazón
hasta la médula
final
del universo.
Subía hasta tus ojos
la expansión infinita de los sueños
condensados por milenios
y de pronto
desatados
en aquella luz verde...
pétrea
de misterio asfixiante
- ángeles en desbandada
deseantes
de dormirse por fin
definitivamente...
sobre el hombro de Dios -
Y subían
desde el vertiginoso fondo
de la Tierra,
al calor
y al sudor de tu carne...
la penetrante dulzura
del mar
del Paraíso,
el escalofrío de los bosques
donde el Amor impera,
espumas,
brisa,
flores,
primitivo fuego puro...
hasta mis labios
que bebían sedientos
con sus besos
del manantial de tu costado,
hasta las puntas de mis dedos
que rescataban,
afanosamente presas
de lasciva ternura...
- por entre la maleza de tu pecho y de tu vientre... -
el esplendor
y la gloria
de este mundo
recobrados
- en instantes eternos -
de tus ojos
y tu carne.
como por dos heridas
abiertas...
se me hundía el corazón
hasta la médula
final
del universo.
Subía hasta tus ojos
la expansión infinita de los sueños
condensados por milenios
y de pronto
desatados
en aquella luz verde...
pétrea
de misterio asfixiante
- ángeles en desbandada
deseantes
de dormirse por fin
definitivamente...
sobre el hombro de Dios -
Y subían
desde el vertiginoso fondo
de la Tierra,
al calor
y al sudor de tu carne...
la penetrante dulzura
del mar
del Paraíso,
el escalofrío de los bosques
donde el Amor impera,
espumas,
brisa,
flores,
primitivo fuego puro...
hasta mis labios
que bebían sedientos
con sus besos
del manantial de tu costado,
hasta las puntas de mis dedos
que rescataban,
afanosamente presas
de lasciva ternura...
- por entre la maleza de tu pecho y de tu vientre... -
el esplendor
y la gloria
de este mundo
recobrados
- en instantes eternos -
de tus ojos
y tu carne.


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