¡Bienvenidos!

Ingratitud - Carlos I. Nápoles

28 de abril de 2011


Nos unimos desesperadamente
buscando la gloria codiciada,
sin embargo faltó tu fuego ardiente
que consumiera mi alma apasionada.

Fui como un río de cauce transparente,
y tú arroyuelo; que ansiando ser cascada
arrastraste con paso intransigente
tu lodo de jactancia solapada.

Cuando intenté ser ancla de tu nave
en medio de tu recia turbonada,
despreciaste mi amor, y Dios bien sabe
que quien actúa así no vale nada.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

 

Los que más comentan

Entradas recientes