¡Bienvenidos!

Luz - Javier Úbeda Ibáñez

30 de marzo de 2011


Eres como una candela en la oscuridad,
una fuente en medio del desierto:
la luciérnaga de mis sentidos y
el aliento que germina en mis entrañas.

Tú, amigo mío, me eres tan necesario
como las sales al mar.

Incansable,
tendiéndome un camino,
una salida, una puerta, un bastón,
un sofá, un millón de promesas,
un silencio acogedor y un abrazo
que me resguarda del ruido
de la soledad y del vacío.

Tus palabras son caricias transitivas,
consejos de viento; amistad marinera,
que vuela y vuela, pegadita a mi vera.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

yo quiero tener un amigo así

la amistad es el más preciado de los tesoros. Hacen tanta falta los amigos

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