¡Bienvenidos!

Toma mi cuerpo - Julio Flórez

30 de octubre de 2010


    Toma mi cuerpo, madre, te lo entrego
    Ensangrentado como me lo diste;
    Sólo que a ti va ahora mudo y ciego,
    Menos lloroso, sí, pero más triste.

    Gracias, madre; fue hermoso, tuvo suerte,
    El mejor vino y el amor más loco
    Gozó en la lucha pero poco a poco
    Lo echó el asco en los brazos de la muerte.

    Dale un gran beso de perdón; no llores,
    No vayas a llorar; agradecida
    Pronto lo estrechará la madre Tierra.

    ¡Tú y ella, mis dos madres, mis amores!
    ¡Alégrate: la vida, la gran vida
    Comienza en toda tumba que se cierra!

¡¡¡Mis sombras no son noches enteras!!! - El Brujo de Letziaga

29 de octubre de 2010


La crisis galopante
La gente que acaba debajo de un puente
La rutina del trabajo aburrido e inestable.

La lluvia ácida
Los animales clonados y los sueldos de miseria
Las casas de juguete.


La violencia en las calles
La sensación de no dar una a derechas.
Ver pasar la vida con decisiones equivocadas.
Casi siempre.


La metamorfosis física.
Las desdichas del hombre corriente
por lo que somos y por lo que seremos
y por lo que no llegaremos a ser.


Así que si alguien me dice:
“Que el amor puede salvarme”
me invento el personaje.
Y me lo creo.


Por tanto seguiré sin borrarme de la escena
Como no se borran los sueños
Que sueñan tramas que complican mi historia.


Y en un lapsus me pregunto: ¿ Qué es la vida ?
¿ Será una playa desierta ?
resistiendo los embates de aguas incontenibles
mientras te imagino mi amor desnuda
bajo el azul intenso de tu blusa.


¡¡¡ Que belleza, cuanta hermosura !!!
¿sabes? te daré un concierto con música de violines
que hoy sonaran de otro manera muy diferente
porque ahora ya nada se parece al ayer.
¿Será debido al "status" que nos da el amor?.


Al final de todo reflexiono y me digo:
Que mis sombras no son noches enteras,
pero tampoco puedo mirar cara a cara la luz del sol,
por lo tanto en el punto intermedio está la verdad
porque el Sol tampoco tiene sombra.

Esta barca sin remos es la mía - Carlos Pellicer

27 de octubre de 2010


    Esta barca sin remos es la mía.
    Al viento, al viento, al viento solamente
    Le ha entregado su rumbo, su indolente
    Desolación de estéril lejanía.

    Todo ha perdido ya su jerarquía.
    Estoy lleno de nada y bajo el puente
    Tan solo el lodazal, la malviviente
    Ruina del agua y de su platería.

    Todos se van o vienen. Yo me quedo
    A lo que dé el perder valor y miedo.
    ¡Al viento, al viento, a lo que el viento quiera!

    Un mar sin honra y sin piratería,
    Excelsitudes de un azul cualquiera
    Y esta barca sin remos que es la mía.

Bajo mis manos crece - Jaime Sabines


    Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches.
    Tu vientre manso, suave, infinito.
    Bajo mis manos que pasan y repasan midiéndolo, besándolo;
    Bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la noche.

    Me doy cuenta de que tus pechos crecen también,
    Llenos de ti, redondos y cayendo.
    Tú tienes algo. Ríes, miras distinto, lejos.

    Mi hijo te está haciendo más dulce, te hace frágil.
    Suenas como la pata de la paloma al quebrarse.

    Guardadora, te amparo contra todos los fantasmas;
    Te abrazo para que madures en paz.

Ropaje - Delfina Acosta

26 de octubre de 2010


Es el mar mi ropaje: así desnuda
como una enorme ola a ti yo llego.
Mi ocasión la tormenta y los relámpagos,
y es la montura de mi amor el viento.
No retorno: yo voy pues son mis pasos
como a la hierba la pasión del fuego.
Soy la bestia de larga cabellera
que lame la otra lengua que es el beso.
En la forma de piedra me hallo a gusto
porque es así tan duro mi silencio
que no lo vencerá el dolor del mundo,
ni del odio la gota de veneno.
Es el mar mi ropaje: así desnuda
como una enorme ola a ti yo llego.
Brotaron en mis manos de agua sucia
las flores venenosas de estos versos.

Perdón - Alfredo Farias

25 de octubre de 2010


PERDÓN……perdón por invadir tu privacidad. No, por favor no me elimines, no me arrojes a la papelera de reciclaje sin haberme leído antes; mi correo no contiene ningún virus. Sólo contiene la intención desesperada de un hombre triste, de un alma en pena que ha soportado ya 26 años alejado de lo que más amó un día. Un hombre que está en el ADN de la mujercita en que te has convertido. Quiero que este correo sea la oportunidad para ambos, de conocernos un poquito (sólo lo que tú quieras). Para mi sería la oportunidad de llegar aunque sea levemente a ti, de suplicar tu perdón y rogar tu comprensión, de pretender justificar mi ausencia de tu vida, que sin esta ausencia tu madre no tendría la felicidad que ha disfrutado desde mi alejamiento, que sin ella tal vez no serías lo que eres hoy en día, que sin dicha ausencia no tendrías la oportunidad de tener al abnegado hombre que te crió, al que reemplazó al cobarde ausente de tu vida, según tu creer .
Y para ti, quiero que esta carta sea la oportunidad de comprobar si en algún rincón de tu corazón habrá un poco de piedad para mí, que me puedas regalar como una migaja…. que al que está hambriento de ternura sería como un verdadero banquete. Una oportunidad para decirte que estoy bien, que yo también con el pasar de los años, logré al fin rehacer mi vida, que tengo una hermosa familia que me ama y yo a ellos. Decirte que en este tiempo no me vine abajo; mi salud es buena, tengo trabajo estable, no me falta nada material. Decirte que no soy una mala persona, es más yo diría todo lo contrario, capaz de amar y expresar muchos valores, capaz de ser feliz por todo lo que Dios me ha dado y capaz de sufrir y añorar por lo que he perdido.

Hija mía, soy tu padre. al que un día en la inmadurez de tus trece años y en la razón que te otorgaba tu saber, le dijiste que te era muy difícil llamarle papá, que era mejor para ti no verme más. Yo no sería una persona madura si no te comprendiera por ello, y nunca te amé menos, pero fue la razón de mi largo silencio, también fue por no entorpecer ni poner problemas en tu joven vida ni en la de tu madre, que nunca quiso mi sombra sobre vuestras vidas...... y tan práctica ella, me pidió ese renuncio….como si nada. He ahí el verdadero motivo que me llevó a deambular huérfano de mi familia; ahí te perdí a ti, a tu madre la había perdido antes.

Hija: En la vida todos tenemos un perdón por recibir y un perdón por otorgar. Yo no tengo nada que perdonarte, pero sí mucho perdón que implorarte.

Hija mía no te canso más, porque ya el sólo hecho de recibir esta carta ya es traumático para ti. Por favor no me asestes el golpe de gracia. Si me aceptas en tu vida, te juro que mi presencia e influencia serían tan tenues como el aleteo de una mariposa, como la mirada de quien no ve, y con sólo el leve murmullo que provoca el silencio de la ausencia que nos separa desde hace tanto….tanto tiempo.

Cheryl: la vida me ha convertido un poco en escritor y poeta, yo hice un poema para ti, para la personita menuda que me dio la posibilidad de convertirme en padre por vez primera, pero contigo esta asignatura de la vida no la aprobé (para la cual no hay escuelas donde aprender) Pero todo se puede aprender y yo quiero titularme de padre, y para ello debo aprobar el primer ramo “como recuperar un hijo perdido”. Desde hace un tiempo que ando siguiendo tu vida, y ahora creo haber dado con una pequeña pista, que para mí es la línea entre la felicidad y la desdicha.

TE AMO, TE AMO, TE AMO.

Se me rompe el Cielo - El Brujo de Letziaga

24 de octubre de 2010


Se me va el día
escribiendo poemas en tarjetas de visita,
contando mentiras disfrazadas de versos,
imaginando una hemorragia de sangre azul en una vena rota
de cualquier princesita perdida por el planeta.


Se me va la noche
en la calzada opaca de una callejuela inexistente
atisbando el umbral de mi penumbra,
buscando la última ráfaga de luz
en la última estrella de poniente.


Se me va la vida
rindiendo pleitesía a mis pensamientos,
pisando rastrojos secos de tiempos pretéritos,
tirando una botella con este poema a un mar de nadie
donde la luz del día no hace migas con la noche.


Se me va la noche, se me va el día
en el poema que es la vida.
Se me rompe el cielo
en la incertidumbre del último sueño
donde me duermo como si nunca me sucediese nada.

Remordimiento - Margarita Lizcano Prestel

23 de octubre de 2010


No era un fantasma quien surgió entre la niebla, no lo era, pero de los reunidos allí, nadie se atrevería a decir lo contrario. Avanzó hacia nosotros, el sonido de sus tacones reverberaba en el muelle. Sus pasos firmes y decididos no habían perdido la gracilidad de antaño. Su cuerpo, sabiéndose deseado, se contoneaba a cada paso; no era posible. La historia volvía a repetirse. Nos miramos, sin querer recordar lo que era inevitable recordar.

Olga, la conocimos en el puerto de Southampton y pronto se hizo con cuatro soldados novatos. Lo pasábamos bien juntos pero aquella noche se nos fue de las manos. Habíamos bebido más de la cuenta y Olga estaba atractiva y cariñosa.

Nos turnamos. Fui yo quien le golpeó para que callara, y ya no volvió en sí. Tras la resaca, tiramos su cuerpo al mar.



—¡Disculpe señorita! ¿puedo saber su nombre?.

Spiacente, non capisco.

En el amanecer de un día - Marvin Javier Campos Machado

22 de octubre de 2010


En el amanecer de un día,
en la lejanía del horizonte;
se ve una estrella con su luz apagada,
con sus energías terminadas.

Tu recuerdo - Jorge Rojas Contreras

20 de octubre de 2010


En la noche recuerdo tu rostro
tu mirada y tus labios de miel
recuerdo el momento en que mire
la perfección de aquella primera vez

Te miro y se va el frío
te abrazo y se alegra mi corazón
te beso y revivo en el silencio
tus labios, que me llenan de paz

No sé cómo explicar,
el sentimiento que crece sin parar
eres luz, eres vida, amor y amistad
eres lo mas precioso y divino que a mi vida vino a dar.

En tus brazos encuentro el descanso
encuentro el calor de tu amor en mi piel
y tu nombre se cuela en el viento
y no me lo permite olvidar

Es tu voz un dulce recuerdo
que espero volver escuchar
y decirte mil veces te quiero
y aferrarme a tu alma y no dejarte jamás.

Al caballero de la rosa - Rosario Ferré

19 de octubre de 2010


En su abrazo yo abrazaba todas las rosas:
las rosas de la piedra y las del sueño,
las rosas del torrente y las del vino,
las furibundas rosas cinceladas
sobre el cráneo del sol, en ajetreo continuo;
las de apretada nieve, rosas, con que ciño
mi frente en un círculo de llamas;
y las implacables que coronan
la espina de la rosa;
las que disgrega el éxtasis en torno
a los banquetes del amor, y las que llueven
ceniza y agonía
sobre la faz del moribundo;
las rosas del poema y las del humo,
las rosas del rosario y las del tigre,
las invisibles rosas de mi sangre y las azules
que hará brotar mi muerte,
mi terraza barrida y la brisa de las rosas
entrando por los balaustres de la tarde;
las rosas que treparon la escalera,
y la que se prendió a la cerradura
al él cerrar la puerta;
las rosas de su sexo y de su pie
restañadas y aún tibias sobre el lienzo
alimenticio y lechal de la mañana,
las rosas del que llegó y aún no se ha ido;
en sus brazos yo las abrazaba:
la lacerante rosa aún no podada
que balancea su olvido sobre el tallo;
y la incomparable que perdura
en todo lo que fue, o pudo no haber sido;
la rosa desnuda de la rosa.

La República de las Letras - Alexander Vórtice

18 de octubre de 2010


LA REPÚBLICA se ensancha y vocifera.
No escuches al que se dice “republicano de letras”
ya que la apariencia es insincera y demasiado cruel.

Noche tras noche
en un mismo gesto vivo y me regocijo;
amor es un versículo y amor es pasión
de pureza infinita, cálida, sempiterna…

La república de las letras grita paz
y sinceridad, besuqueos noctívagos, imágenes
de malestar y gloria, de ingenio con tinta roja
y tinta preparada para garrapatear la verdad.

Él se sentó en la oscuridad - Lucas Schad

17 de octubre de 2010


Él se sentó en la oscuridad y bebió. Mientras tanto pensaba en ella. La distancia le revolvía las tripas impunemente, entonces bebía otro trago de cerveza fresca y amable.
Por la otra parte, del otro lado del mundo, ella se encontraba envuelta en sábanas lujuriosas con otro hombre; absolutamente ebria y con el rostro empolvado en cocaína, ella no pensaba en él. Lo había olvidado completamente, por el momento.
Él podía percibirlo en sus entrañas. En las más recónditas aristas de su alma se clavaban las esquirlas del engaño.
-Podría aceptarlo -pensó- hace largo tiempo no nos vemos; es normal que necesite algo de sexo.
Pero era una fútil mentira. No podría aceptarlo.
Ella, entre tanto, cabalgaba sobre un bálano extraño, con las sábanas cubriéndola hasta la cintura a la vez que sus senos se bamboleaban libres y alegres. Se introducía el miembro hasta el cuello del útero y gritaba con los ojos cerrados. El extraño la manoseaba y la penetraba, como si ella no fuera de nadie. Pues no lo era; en ese momento, no lo era.
En el sillón rotoso, él se masturbaba lentamente, con un cigarrillo en la boca y bebiendo un trago de cuando en cuando. En su cabeza se arrastraba de un lado a otro la pregunta "¿Por qué?" y se respondía al instante con otra irrefutable pregunta: "¿Por qué no?".
La erección duró poco; de todas maneras no era de las buenas. Desistió de dicha actividad y tomó un baño.
Cuando salió, nada había cambiado.
Se oyó en el silencio y la tristeza, el estruendo producido al destapar la quinta cerveza. El sonrió. El alcohol le hacía bien. Llenaba su alma de plenitud y apacibles penumbras.
-Embriagarse es todo lo que queda -pensó.
A la vez que él terminaba el último trago de su copa, ella alcanzaba el orgasmo en un grito sordo. Él creyó escucharlo. Pudo ver el resplandor de una daga atravesándole la sien.
Allí mismo, quieta sobre el falo todavía erecto del extraño y con aquellas manos desconocidas todavía tomándola por la cintura, ella lo recordó, y una lágrima cayó graciosamente por su rostro y quedó atrapada en la comisura de sus labios. Pudo saborear la sal, de la misma manera en la que él saboreaba la amargura de la cerveza y la distancia.
Ella se levantó, quitándose de adentro el pene extraño. Lo miró un instante; no lo reconoció. Luego se sentó al borde de la cama, también desconocida, y se tomó la cabeza entre las manos. Entonces lloró, y las lágrimas imprimían en su rostro la sentencia "Ahora es demasiado tarde". Atribulada, se abrazó a sus ropas y se dirigió al baño.
El extraño fumaba satisfecho sobre su cama. Se encontraba muy a gusto consigo mismo. Había sido para él una noche triunfal.
Ella tomó una ducha y frotó frenéticamente su vagina con jabón, como queriendo deshacer lo hecho. La lluvia de la ducha escribía sobre sus pies, nuevamente, "Mi amor, ahora es demasiado tarde". Ella observaba el fondo de la bañera, con la mirada borrosa de llanto, mientras las gotas se estrellaban sobre su cuerpo.
Al día siguiente, junto al sol que estallaba indiferente un vez más sobre la tierra, ambos supieron que se encontraban solos... nuevamente solos...

Acostúmbrate - Batiushka

16 de octubre de 2010


Acostúmbrate a esta ausencia de mí, te prometo que el dolor no durará siempre,
Pasará el otoño, yo sé que los días oscuros son más tristes
Yo también siento ese mismo frío.
Pon paisaje a esta desazón, es urgente.
Yo por mi parte, me acostumbro a esa ausencia de mí sin ti.

El séptimo cielo - El Brujo de Letziaga

15 de octubre de 2010


Me despedí de ti dulcemente
con un beso cibernético muy suave
en el sitio de tu anatomía que más te gustase;
me fui como las estrellas errantes
a buscar nuevos paisajes resplandecientes
en ese lugar mágico de los cuatro amaneceres
donde te pincelé irisaciones con lucecillas de colores.


Alcancé la íntima morada del refugio de mi alma
cuando mi espíritu se sintió enorme en medio de tanta savia nueva;
reiné en los árboles del "bosque de los sueños"
pero me notaba sólo en medio del olvido,
hasta que un ave me trinó noticias de tu estrella
y su pico me trajo suspiros de tus besos.


Entonces este corazón que guarda tantas soledades
tus ojos verdes "recordó al recordarte".
Tus labios los sintió cómo caricias ardientes,
que luego eran labios abiertos en los misterios de mis cuatro noches,
y entre crepúsculos sensuales que aliviaban mi cansancio,
voladoras fantasías me llenaban de dichas infinitas.


Te soñaba de muchos modos y maneras,
sentía que tu eras montaña y yo llanura,
que tu eras el camino, yo tu huella,
tu la mañana, yo la noche,
tu en mis brazos, yo en los tuyos
hasta que llegábamos al "climax" del beso más profundo.


Los dos distintos pero juntos.
Sin final ni principio.
Mas allá del tiempo.
Tu mi vida y yo tu destino.
Dos corazones latiendo al unísono.
Un todo indivisible,
y al final, al final el éxtasis,
justo momento en que mi sueño alcanzó
el séptimo cielo.

The Wall - Alexander Vórtice

14 de octubre de 2010



Lo expresa Pink Floyd 31 años después en “The Wall”: “No necesitamos educación. No necesitamos control mental. Nada de oscuro sarcasmo en la clase. Profesores, dejad solos a los alumnos. ¡Eh!, profesores, dejadles solos. Todo ello, no es más que otro ladrillo en el muro”. Ese muro al que se refería el grupo británico con su excelsa música psicodélica continúa presente en nuestra sociedad, tal vez hoy más que nunca, la canción continúa. “The Wall” (el muro) se hace presente en las iniquidades, se muestra cada vez que nos intentan –“ellos”- gobernar con sus manos y sus enseñanzas de hiel, de vanidad y degradación social. Queda claro, viendo la crisis moral y financiera que sufrimos, que la educación ha fallado, que muchos adultos precisan volver a las aulas, que muchos niños, con su inocencia, dan ejemplo de consciencia y equilibrio. Y Pink Floyd perpetúa: “No necesito brazos a mi alrededor. No necesito drogas que me calmen. He visto las palabras escritas en el muro. No pienses que necesito algo. Todo ello, no fueron más que ladrillos en el muro”. Gran verdad es la que nos dice que no somos más que un ladrillo en el muro; mas, juntos resistimos, “si me otorgas tu mano resistiré”, si permanecemos alejados y gozosos, lejos de las erudiciones de siempre, enseñanzas maquiavélicas, farsantes… Fragmentados caemos, y tengan por seguro que “ellos” desean vernos en el suelo, revestidos por sus yugos y sus simulaciones, por sus puños de insinceridad y materialismo cuajado. Afuera, las calles están mojadas esta noche; todos nacemos como originales, casi todos morimos como copias. En las calles los vagabundos se exponen faltos de esperanza, hambrientos y enclenques, sin techo y sin linaje, sin un lugar donde cobijarse de la lluvia asesina y las navajas de los vándalos que anhelan desconcierto y dinero fácil de conseguir. “La pared era demasiado alta, como tú puedes ver. No importa cómo él lo inte ntó, no podría romperse libremente. Y los gusanos se comieron su cerebro. No les ayudes a enterrar la luz. No te des por vencido sin luchar…”. Aunque semeje sólo un ensueño lo que Pink Floyd quiso expresar en “The Wall”, es insigne agarrar la guitarra y llorar junto a ella conmemorando lo que suponen estos términos salidos de un álbum legendario, publicado en 1979, y que a día de hoy sigue siendo devotamente resonado, incitándonos a combatir reciamente aunque caigamos, dejándonos la piel ante el Sistema que intenta controlar nuestros pasos, que ambiciona convertirnos desde la niñez en “ladrillos conformes” para construir un muro de desigualdad, prejuicio y malestar. Sean, pues, apreciados lectores, lo que ansíen ser, dejando a un lado la sobre valorada educación.

Vida - Salvador Eduardo

13 de octubre de 2010


Entre la tierra que pisan mis pies,
estas hojas de los árboles que roza,
la mirada apresurada de mis ojos...

Cerca de mis huesos corriendo apresurados,
tras de las risas de mis enanos que van
y vienen de mis brazos, a veces cortos...

A veces inmensamente largos y pesados,
estirados unos y otros hasta tocarte,
breve instante de un recuerdo apresurado...

Encaramada en la punta de mi espalda, empapada,
húmeda de sal y agua, de miel y saliva amarga,
allí te postras, sigilosa y callada, alada...

Me das la risa, la entereza, prestada me dejas,
para un momento, la dicha, el gozo es un obsequio,
me guardas para la noche la bendita bondad de la nostalgia...

En el tenue rayo de luz, manado de una luna brillante,
te refugias, como yo, agotado, rendido, solo,
en el silencio mi mirada, en ti se pierde...

Eres tan voluble, tan inexplicable, eres finalmente,
vida... la única por la que vivo, a la que pertenezco,
vida...invariablemente mía y desde mi hoy hasta mi mañana...

vida… mía... irremediablemente, amada.

Enemigo - Delfina Acosta

12 de octubre de 2010


Mi peor enemigo, tú que me amas
como una ciega lluvia que al caer
escampa, arrecia, escampa. Mi enemigo,
yo te corono amante, pueblo y rey.
Con una hiedra mis cabellos atas
y sabes del lunar que es mi clavel.
Cuando el jazmín de su rocío cuelga
y huele a flor pisada antes de ayer,
con la ronda impaciente de tus pasos
bajo tu sombra vengo a florecer.
Si no te amara, nunca te odiaría.
No te vaya, enemigo, yo a perder.
¿Quién me perdonará? ¿Por quién mis versos
caerán de mi tristeza en el papel?
Tú, mi enemigo. Yo, enemiga tuya.
La muerte no helará nuestro querer.

La niña y la soledad - Paz25

11 de octubre de 2010


Ángel deja que esta angelita te cure las heridas y te adentre a su mundo
Lleno de ternura, así como el rocío, que este como una suave ternura en tu corazón, navega por su corazón, ella es tímida en su sentido de amar, su corazón aumenta a mil por hora con tan solo escuchar tus palabras, tus letras, tus detalles que la embellecen.

Angelita dulce, tierna y romántica mi niña no tomes una decisión aprisa que eso te podría lastimar, niñita linda, no lo ames profundamente que los humanos te pueden herir.

Mi morenita como una bonita sonrisita no dejes que se te borre, por los berrinches del humano, tu belleza es deslumbrante, amanecen tus sonrisas al florecen tu aroma a niña.

La única soledad que tienes es la libertad, la forma de amar, mi niñita no llores que tu hermoso ángel aparecerá pronto a tu lado.

Niñita tus sonrisas y tu belleza son las más bonitas, y si el humano no puede ver tu belleza entonces es que no es sincero en sus sentimientos, eso es solo su obsesión de verte bonita, el humano solo destruye tus ilusiones, solo tú mi niña sabes lo que destinada tu corazón.

Niñita no te desesperes en cuanto a tu decisión toma tu destino y el mismo te mostrara la verdad, si tomas mal camino mi morenita ese ángel guardián te salvará, solo un ángel con el que sueñas será el único que te salve de la soledad de los humanos.

Mi ángelita no llores, no te pongas triste no bajes la mirada cuando un humano te humilla, te borra la belleza que te creo, si no ve tu belleza es que no ve tu alma.

Mi pequeña niñita no sufras mas que pronto esos ojos deslumbrantes como la luna, y esos labios y ese cuerpo como la transformación a una hermosa angelita, que ama con el corazón, esa angelita a la cual la han lastimado mucho el alma, y la que teme que vuelvan a destrozarle el aura.

Mi niñita cursi y romántica no dejes de sonreír porque el humano se obsesione de que no eres belleza, tu mi angelita siempre serás bella ya que tu luz es la que alumbra cualquier oscura vida tú misma abres las puertas de las sonrisas y de los grandes amores tu mi niña si sabes amar, y el quien lo descubra se ganará tu belleza y tú amor eterno.

Pero el que no vea como realmente eres mi niña es que no puede salir de su soledad y el que no sale es que no puede amar de verdad, pero el que sale de la soledad es porque ha visto a la cara de la angelita y la niñita dulce y tierna encarnada en una angelita eternamente enamorada de la soledad y la única que tiene la llave al corazón de la soledad a la que puede destruir para que entre ese deslumbrante amor sincero al corazón del humano.

La única que puede hacer todo las maravillas del amor, y la única que puede volver a saber que es amar de verdad y sentir como un ave con libertad y la única que puede estar con los pies sobre la arena, cálida y fría esa soy Yo..

Para ella - Jorge Rojas Contreras

10 de octubre de 2010



En la calle me encontré,
solo y triste, sin razón de ser
es larga esta agonía
de tristeza y ninguna alegría.

Y las palabras se las lleva el viento
nunca calan en tu corazón
no entiendo qué debo hacer
que más debo mostrar,
no sé qué camino debo tomar
solo a tu lado quiero estar.

Cada paso es peor este sentir
cada día muero sin tenerte aquí
no entiendo como pasó
que fue lo que me falló.

Tu cara añoro observar
y tu mirada no dejar de mirar
tus labios, cual tesoro precioso
necesito volver a besar
pero se me parte el corazón
cada vez que recuerdo que con vos no puedo estar.

En este camino de oscuridad y soledad
una luz vi llegar, misma que hoy mi corazón llora
por no poderla alcanzar
eres todo lo que sueño, y todo lo que pido
eres mi luz, esa estrella que ilumina mi camino
pero la sombra de la noche me cubre en mi lecho
todo por no poder demostrar cuanto te quiero.

Sabrás que andar es un sencillo vaivén - Manolo García

9 de octubre de 2010



Nacer, vivir, los rostros anhelantes,
los gestos ávidos de vida.
Lo veo en las calles,
en el tiempo detenido.
Vivir, crecer expuestos al amor.
Expuestos al llanto, a la nostalgia,
a la risa y al dolor.
Dispuestos para cada instante
que amamos la vida.

Vivir para amar,
un soplo de brisa. La vida.
Cualquier forma de vida.
En la lucha desigual
en un mundo que naufragará
si no defendemos cualquier forma
de vida natural.

Si no me inquieta
un mundo asfaltado, sin vida.

Sabré que andar, sentir,
es un sencillo vaivén.
Y a ratos, alejarme de mí
hará más liviano el peso de mis alforjas.

Sabrás que despertar
a ese sencillo vaivén
tan sólo es respirar y dejarse llevar.
En los ánades migrando, en un manzano
o en la grandiosidad de un iceberg.

Nacer, vivir. Destello, extravío. La vida,
el tirón de la vida.
Lo veo en la gente,
en el tiempo presente.
Celeste cuerpo, amor de fogón.
Expuestos al quebranto, a la perfidia,
al goce y al perdón.
Dispuestos para cada instante de hambre
de vida.

Sabré que andar, sentir,
es ir más lento, parar.
Y a ratos desprenderse, que al fin
pureza del aire colma el pecho y las ansias.

Sabré que despertar
a ese sencillo vaivén
es lento, es arribar a serenos confines
en papeleo de mariposas, hacía un fiordo
o en el cobalto azul del huracán.

Te lo juro - El Brujo de Letziaga

8 de octubre de 2010


Te lo juro,
que haré las trampas necesarias para conquistarte,
te echaré a suertes con una moneda trucada
para poder enamorarte,
sellaremos nuestros labios hasta la muerte
lisa y llanamente para siempre.


Te lo juro,
que tendrás cartas mías en el buzón de tu estrella,
con dibujos de guiñoles perfumados
que te hablarán de mi amor en cada estrofa,
con poemas escritos en los recovecos,
de la noche de los besos de mil cometas.


Te lo juro,
que te construiré una casita de madera
con macetas de geranios en las ventanas
colgada de la rama más hermosa del Árbol de los Sueños,
que cobijará nuestras almas clandestinas
de los entresijos utópicos de prejuicios envidiosos.


Te lo juro,
que yo seré tu hombre y tú mi mujer,
que seremos un solo ser en el querer,
y que no habrá nadie en el mundo
que consiga romper,
nuestro hermoso romance de amor.


Te lo juro,
que contigo siempre estaré,
alma con alma en un contubernio de locura,
corazón con corazón en las noches de luna
beso a beso te llenaré de versos
con una estrella, una flor y todo mi amor...


Te lo juro,
por lo que fuimos
y no está escrito en los versos,
por lo que somos y por lo que seremos,
por todo eso, milagro y pecado,
te lo juro besando hoy tu mano.

Ausencia - Jorge Luis Borges

7 de octubre de 2010


Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

Alma desnuda - Alfonsina Storni

6 de octubre de 2010


Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

El por qué de tus silencios - Enrique Bunbury

5 de octubre de 2010



El por qué de tus silencios que quieres ocultar
el por qué de tanto tiempo sin hablar,
Dios te libre de inventar de mentir o de callar cuando cantas,
como un pajaro indefenso, bajo la tempestad
aun encuentras fundamentos en la ruina cruel,
de tu memoria al recordar el por qué de tus silencios.

Y las huellas de tus pies en la arena frente al mar
borradas por el vaivén de las aguas,
el fin es el comienzo ya nadie te espera
no sabes si sales o si entras,
son asuntos de familia que no se pueden tratar
la gente no cambia los genes no engañan
y tus flechas nunca dan en el centro del blanco de la diana.

Y las huellas de tus pies en la arena frente al mar
borradas por el vaivén de las aguas,
el fin es el comienzo ya nadie te espera
no sabes si sales o si entras,
que difícil es poder poner todos los dias
un poco de luz en tus venas.

Y las huellas de tus pies en la arena frente al mar
borradas por el vaiven de las aguas,
el fin es el comienzo ya nadie te espera
no sabes si sales o si entras.

Habilidades inhumanas - Alexander Vórtice

4 de octubre de 2010


Interprétame
con sal, laurel, gestos
y habilidades incuestionables.
Abarca todo mi ser y nunca dudes
si mi espíritu es sagaz frente a los muros
de la hipocresía.
Día a día y golpe a golpe
el nombre que me otorgan los vegetales
ya no me molesta…

Hubo un tiempo en que los días,
las noches y el crepúsculo desalmado
me hirieron y corroyeron
mi lengua de rimas.

Sé que hubo cosechas de aguamieles
y estiletes
y una cara con su cruz,
una boca llena de orgullo y caridad,
2000 maneras de reír y gemir…

Interpreta, si lo deseas,
mi cobijo de habilidades inhumanas.

Maleza - Delfina Acosta

3 de octubre de 2010


Mi alma es una ramerita, Dios.
No quiero amar al prójimo. La fiesta
de la alegría ajena añade gotas
de hiel al ojo. Crece la maleza
de mi maldad si otros son felices.

Mi corazón al colmo siempre llega.

Yo peco, sí, yo pronto me extravío.
Me gusta darme al vicio y la pereza.
Yo canto maldiciones en mi cuarto.
El mal hablar de alguna pobre vieja
asmática se eleva por mi voz.
La perdición de otros me contenta.

Pasada ya de copas me derrumbo
sobre mi lecho componiendo un himno:
“Mi Dios, lejano Dios, perfecto Padre,
soy esa oveja que perdió tu Hijo”.

Un lugar para Zoe - Margarita Lizcano Prestel

1 de octubre de 2010

Cuando eres consciente de la muerte, acabas asumiendo tu propia soledad.

Rosa Regás



Sobre la cama, vestido, medias, bolso y zapatos de tacón negro. Junto a la ropa, arrugado, un breve telegrama.
Triste noticia: Zoe fallecida. stop Sepelio mañana 18hs Iglesia Dominicos. stop. Ernesto.

Sobre la mesita de noche, un reloj despertador marca las tres de la tarde. La lluvia cae intensamente en el exterior.

Se oye correr el agua de la ducha y en momentos se confunde con la lluvia. El agua cesa, no así la lluvia que arrecia por momentos. La puerta del baño se entreabre dejando salir una oleada de vaho que caldea todo el distribuidor. El contraste de temperatura logra poco a poco desempañar el espejo del baño, mientras Amparo lía el cabello en una toalla y seca su cuerpo. El pelo lo luce en una corta melena que ha arreglado con desparpajo. Ha vestido su ropa interior, aquel conjunto negro que comprara con Zoe una de las últimas veces que se vieron. Después le pediría paciencia, que ya volverían a encontrarse. No ha sido así.

Se dirige a su habitación y comienza a vestirse. Al ponerse las medias recuerda momentos que han vivido juntas y susurra levemente su nombre “Zoe”. Ante el espejo, toda vestida de negro, éste le devuelve la imagen de una Amparo abatida. El carmín rosado simula levemente una sonrisa y el maquillaje oculta los surcos de las lágrimas.

Son las cuatro menos cuarto de la tarde en el reloj de la mesita. Desde Badajoz tardará casi una hora, quizá más, si no cesa esta lluvia.

De la percha, coge el abrigo negro y cierra tras de si la puerta con llave. Ya en el ascensor se dirige a la cochera, entra en el coche y mientras se prepara para el viaje no puede evitar pensar en los últimos días con Zoe, si aquellos días fueron o no el detonador.


***

Sigue lloviendo, los limpiaparabrisas del coche no dan abasto, los vehículos circulan a toda velocidad por la autovía, un indicador kilométrico anuncia Mérida a 30 Km.

Amparo mira en el retrovisor y recuerda. Sacude la cabeza como queriendo sacar esos recuerdos pero no lo consigue y sintoniza una emisora en la radio que la distraiga momentáneamente cuando el sonido de las ruedas con las bandas sonoras laterales la saca de su ensimismamiento. Llueve. Un área de descanso a 1000 metros. Buen momento para una parada.

La cafetería, como cualquier otra de carretera, es impersonal, mucha gente entra y sale pero no retiene esencia. Se acerca a la barra y pide un café al camarero, indicándole la mesa en que va a sentarse. Minutos más tarde el mozo trae el café con la nota que abona al instante.

Ante la taza, Amparo rememora aquella noche. Ante la taza, Amparo llora lo que no va a llorar después.

***

Cuando sonó el teléfono a aquella hora, Amparo supo que algo no iba bien y que algo le ocurría a Zoe. Se disponía a irse a la cama, así que volvió a vestirse, salió a la calle y atravesó el parque hasta llegar a la casa donde llamó levemente. La puerta estaba abierta y entró.

Sentada en una esquina del sofá, envuelta en una manta y llorando desconsoladamente se encontraba Zoe. Ante ella, cartas esparcidas por la mesa y el suelo.

_ ¡Siéntate! Se está haciendo café-dijo entre sollozos-.

_¿Que te ocurre? ¿Qué son todas estas cartas? ¿Y a que viene este llanto? –preguntaba Amparo perpleja-.

_¡Toma, léelas!-le dijo Zoe tendiéndole unas cuantas cartas-.

Querida Zoe: No dejo de pensar en ti. Mi cuerpo aun recuerda tus caricias y pide más. Quiero verte de nuevo, tenerte de nuevo. Sentir mi cuerpo dentro de tu cuerpo y sentir que vivo. […] […] Necesito volver a verte. Mañana. A las diez de la noche. Estaré esperándote en la misma habitación. Ernesto.

A medida que avanzaba en la lectura de estas, la mente de Amparo viajaba hacia los lugares que le indicaban. Imaginó a Zoe sintiéndose sola, esa soledad que te lleva a buscar compañía en brazos extraños y la vio feliz, una felicidad pasajera. Imaginó como sus labios besaron otros labios, su cuerpo rozaba otros cuerpo y así un día tras otro, un hombre tras otro hombre o mujer ¿Por qué no?.

La imaginaba después, cada día, sentada ya sola en el motel, escribiendo una carta dirigida a ella misma, como si de un amante se tratara, donde describía los momentos más ardientes de la noche.

La imaginó al recibir la carta, simulando una alegría o peor aun alegrándose y creyendo sus propios engaños, alejando así su soledad.

Buscaba sin ataduras, su lugar en la vida y se sabía libre hasta cierto punto.

Y el punto se perdió en la última carta.

En la mano, Zoe sostenía un informe médico. Le habían diagnosticado un tumor cerebral.

Se abrazaron y lloraron juntas mientras en la cocina se oía silbar la cafetera.

Lo más cerca que tuvo a Zoe fue aquella noche, mientras la abrazaba y pudo sentir su cuerpo menudo temblar por el llanto. La abrazó, la acarició e incluso se atrevió a besarla en los labios. Hacía mucho tiempo que la deseaba, pero en ese instante la tenía entre sus brazos, sus pechos rozaban su piel y la besó de nuevo. Zoe la miró fijamente, acarició su cara con ambas manos y le devolvió un besó intenso y apasionado. Se despojó de la bata que cubría su cuerpo y ayudó a una primeriza Amparo a hacer lo mismo.

Reclinadas en el sofá, Zoe le desvelaba a Amparo secretos de su cuerpo, mientras, por la ventana, los primeros rayos de sol iluminaban el salón.

***

El viaje continúa y Mirandilla está cerca. Se agolpan sentimientos, recuerdos y Zoe ya no está. Desaliento, tristeza y lágrimas al paso de un coche mientras se escucha el tañer de las campanas.
 

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