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El Profesor, el alumno y la canción de la vida (Capítulo I) - Antonio Moreno Castellet

31 de marzo de 2010


La estridente sirena puso fin a una agobiante semana de exámenes y a una clase más del profesor Espera (apodado “estera” desde tiempo inmemorial); sus alumnos, sin embargo, no se movieron hasta que él levantó la vista y musitó, con voz cansina:
- La clase ha terminado; podéis marcharos.
Entonces los alumnos fueron recogiendo con celeridad sus bártulos y abandonando la clase antes de que al profesor se le ocurriera algún examen sorpresa para el lunes que les amargara el fin de semana o cualquier otra insidiosa tarea escolar.
Siempre era así en las clases de Espera.
El aula quedó vacía rápidamente; Espera siguió corrigiendo exámenes. Transcurrió un minuto antes de que se diera cuenta de que había alguien que no se había marchado. Levantó la vista y miró por encima de sus gruesas gafas, sorprendido.
- ¿Qué hace usted, Gómez? ¿Horas extras?
Trataba de “usted” a sus alumnos, igual que ellos le trataban a él; desde el primer día de clase había dejado claras las normas por las que se regiría, había marcado las distancias y no había consentido que nadie traspasara las barreras, imponiendo un principio de autoridad que los alumnos detestaban.
El resultado había sido medianamente aceptable, no exento de incidentes, desde luego, pero no había llegado al punto de tener problemas graves, lo cual era un logro, tal y como estaban las cosas en la educación.
Gómez había sido repetidor y, después de dos años en cuarto de la ESO, daba sus primeros pasos en bachillerato; nunca había sido un alumno ejemplar, sino incordiarte, más bien, aunque, en los últimos tiempos algo parecía haber cambiado en la actitud del muchacho.
Con la mochila a cuestas se acercó a la mesa ocupada por Estera, que continuaba con un rotulador rojo escrutando las respuestas de sus pupilos.
- Voy a dejar el Instituto –dijo, deteniéndose frente al profesor.
Espera volvió a levantar la cabeza.
- No sé por que será que no me sorprende –volvió a bajar la vista y añadió-; ¿por qué me lo dices a mi? Habla con tu tutor para que arregles los papeles.
- ¿Qué papeles?
- Siempre hay que arreglar papeles para todo en ésta sociedad burocrática, muchacho.
- Bueno.
Gómez caminó hacia la puerta; antes de que pudiera cruzarla el profesor le llamó.
- ¿Vas a trabajar?
Gómez se volvió y miró al profesor distraídamente.
- Usted sabe que no hay trabajo, con esto de la crisis.
Espera asintió, dejó el examen que había corregido y comenzó a guardar sus cosas en la gruesa cartera que siempre le acompañaba.
- Exacto –asintió-; creo que has elegido el peor momento para irte. Tus notas no son para enmarcarlas, pero has conseguido llegar hasta aquí. Es más, has venido a Bachillerato; yo creí que te largarías al acabar ESO. Mentira, creí que te largarías cuando cumplieras los dieciséis. Cuando esto no fuera obligatorio.
- ¿Le importa mucho a usted? Al fin y al cabo, ha dicho antes que no le sorprende mi marcha.
- En efecto, no me sorprende –terminó de guardar sus cosas y enlazó sus manos sobre la mesa-; pero quizás porque había abrigado falsas esperanzas contigo.
- ¿Cree usted que hay esperanzas para mí? ¿Cree que puedo sacar una carrera?
- A pesar de lo que has incordiado en los primeros cursos de Instituto, sí.
- Y luego, ¿qué? ¿A engrosar las listas del paro? No quiero pasarme mi vida estudiando para eso; prefiero intentar buscar una oportunidad en la calle. Al menos sé leer y escribir.
- Bueno, desde ese punto de vista, tampoco te falta razón –concedió Espera-; pero hay que mirar todas la posibilidades.
- Cualquiera diría que está usted interesado en que me quede.
- ¿No estás acaso esperando que alguien te diga “quédate”? ¿No es por eso que has venido a decírmelo a mí?
Gómez suspiró y asintió; tenía razón. En la lucha que había llevado en su interior desde hacía unos días sobre si se quedaba o se iba no estaba nada claro quien iba venciendo.
- Entonces, usted, ¿qué opina? –desanduvo los pasos que había dado hacia la puerta y se acercó otra vez a la mesa.
- Opino que deberías quedarte.
- ¿Por qué?
- Sólo te voy a dar dos razones: una, no tienes a donde ir. Dos, puedes buscar trabajo aparte de estudiar. Es perfectamente compatible.
Gómez movió la cabeza; no parecía convencido.
- ¿Usted hizo eso?
- Ya lo creo; sólo que yo tuve suerte. Trabajé en la tienda de un tío mío durante mucho tiempo; con eso me pagué los estudios. Durante mucho tiempo no tuve vida, pero eso sería muy difícil para un joven en la sociedad de hoy. Muy difícil, pero no imposible.
- No creo que pueda encontrar trabajo.
- Yo creo que sí, que podrías; hay trabajos basura.
- ¿Trabajos basura? Yo había oído hablar de los contratos basura...
- Pero, ¿en qué mundo vives, chico? Ahora, con la crisis, hay algunos trabajos que no pueden ser aceptados por gente con responsabilidades familiares, porque no les resuelve el problema de la vida. Sin embargo, para alguien como tú son perfectos: empiezas a trabajar, empiezas a cotizar, ganas algún dinerillo y sigues estudiando.
- De todas formas, no creo que pueda sacar el curso; me doy cuenta de que es muy difícil. ¡Todas esas asignaturas que no sirven para nada...!
- La cultura es uno de los pilares fundamentales de la sociedad y la persona.
- No me haga reír –Gómez extendió los brazos y los dejó caer sobre ambas partes del cuerpo, en un gesto de desesperación-. Usted sabe que el noventa por ciento de lo que estudiamos en el colegio no sirve para nada.
- Sí, tienes razón; hay muchas cosas superfluas. Pero ese es el status de la cultura en la que estamos; aprendes un poco de todo, porque de todo te hará falta en la vida.
- Yo no creo que...
Las palabras de Gómez fueron interrumpidas por un súbito estruendo; él y Espera giraron la vista hacia la ventana y vieron acercarse algo que les dejó helados. El árbol centenario que había en el jardín del Instituto volaba hacia la clase girando con fuerza en medio de otro montón de objetos.

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Desde cuando - Alejandro Sanz



Ya no duele porque al fin ya te encontré
Hoy te miro y siento mil cosas a la vez
Mira si busqué, mira si busqué
Tengo tanto que aprender
Todo lo que tengo es tu mirar

De mis recuerdos salen brisas a bordar
Las locuras que tú me quieras regalar
Y mira si busqué, mira si busqué
Tengo tanto para dar
Reconozco puertas que yo sé
Se abren solamente alguna vez
Así de poco

Desde cuando te estaré esperando
Desde cuando estoy buscando
Tu mirada en el firmamento, estás temblando
Te he buscado en un millón de auroras
Y ninguna me enamora como tú sabes
Y me he dado cuenta ahora
Puede parecer atrevimiento
Pero es puro sentimiento
Dime por favor tu nombre

Yo te llevo por las calles a correr
Vamos lejos más allá de lo que crees
Y si pregunto bien, si pregunto mal
Tengo tanto que ofrecer
Abro puertas que alguien me cerró
Y no busco más sentido a mi dolor

Mira no me vuelvas loco

Desde cuando te estaré esperando
Desde cuando estoy buscando
Tu mirada en el firmamento, va temblando
Te he buscando en un millón de auroras
Y ninguna me enamora como tú sabes
Y me he dado cuenta ahora
Puede parecer atrevimiento
Pero es puro sentimiento
Dime por favor tu nombre
No me vuelvas loco

Desde cuando te estaré esperando
Desde cuando estoy buscando
Tu mirada en el firmamento, va temblando
Te he buscando en un millón de auroras
Y ninguna me enamora
Y al final cuando te encuentro
Estabas sola

No hay felicidad sin amor - El Brujo de Letziaga

30 de marzo de 2010


Las personas nacemos en el amor
es una necesidad primordial
amar y ser amados.
Por tanto, cuando viene el desamor
nos derrota y nos entristece,
y además nos deprime
cuando vivimos su fracaso.

Quererte es un sentimiento,
con línea directa
hasta el corazón del universo;
es cómo el líquido elemento
del que siempre estoy sediento,
que me posibilita la vida
y la suerte de descubrirla.

Quererte es un profundo impulso vital,
que me llena de vigor
es mi energía inmortal,
sería algo parecido al mar
y esas olas que vienen y van,
dónde se esconden nuestros secretos
de tantos te quiero.

Quererte es música celestial
que hace danzar mi alma
al ritmo de estrellas y luceros
en el salón de baile del universo.
Amarte amor es ese brillo resplandeciente
que proviene del alma
y se refleja en tu mirada.

Quererte es lo que me hace posible lo quimérico,
poder que emana del corazón supremo
en dónde se forma la energía de mi universo.
Es una fuerza que sana mis heridas
una medicina milagrosa
que cura mis dolores y pesares
de mi ferviente corazón y de mi alma.

No hay felicidad sin amor
y no hay amor sin renuncia.

Blasfemando a Dios - Alfredo Farias

29 de marzo de 2010


- 1 -
Dios mándanos tu juicio
Inocentes están sufriendo,
Os lo pido con urgencia
Son ya muchos padeciendo.
Mucho plazo nos has dado
Aniquila ya este sistema,
No vez que en vez de arreglarse
Donde mire hay lágrimas desgarradas.
A tu primogénito mandaste
No valoramos su sacrificio
Oh cuanta pena demostramos, pero
Sólo en la Semana Santa.
Tanta devoción y religiosidad
Una vez al año….y nada más.
Juicio inmediato yo pido
Uno a uno que vayan cayendo,
Iglesias que pastorea el demonio
Con mentiras y falsa adoración,
Ídolos de oro, santos, cinismo y rezos.
Otra vez, como en los tiempos de Moisés.

- 2 -
Dios, se que aún hay gente buena
Inocentes, que detienen tu mano
Opaca sería tu Gloria si ellos también pagaran.
Sólo pido que el Cristo de nuevo venga.
Más no vestido de Cordero, tampoco niño
Ahora Rey de reyes, y con corona gobernando,
No con rama de laurel en su mano, sino
Dotado de espada y en caballo blanco,
Además de un Divino Código de Justicia,
No escrito en parábolas, sueños y profecías
O que hayan de traducirse a otros idiomas.
Sólo con la interpretación de Dios.
Tengo más blasfemias todavía
Una a una iré describiendo:
Justicia y reconstrucción del planeta,
Unidos, nunca más odios ni guerras,
Iglesias nunca trabajando por los diezmos,
Caín no matará a su hermano,
Invencible reino para toda la eternidad,
Orden, equilibrio, justicia, y amor al prójimo.

- 3 -
Dale su castigo al magnicida
Individuos o nación, son asesinos
Otra cosa no manda el 5to. Mandamiento.
Sepan qué se siente ser matado.
Mares, tierra y el aire están inhabitables
Aún es tiempo de recuperarlos;
No puede ser que destruyan tu paraíso,
Dónde estuviste todo este tiempo?
Acaso no vez como saquean y destruyen?
No vez exterminio de Naturaleza y las especies?
O el Cristo inútilmente muerto… pagó por esto?
Sodoma y Gomorra, eso es lo que somos.
Tú no puedes esperar otro milenio
Usa tu inconmensurable poder ahora.
Jamás daremos un giro de 180 grados,
Una cosa así es impensable,
Imposible detener esta caída,
Conciencias están adormecidas,
Indispensable es llegar a este desenlace.
Oh Dios…..mejor termino aquí esta blasfemia.

Ojos negros - Lucía Marty

28 de marzo de 2010


Tus ojos, dos luceros negros.
Como negra esta la noche.
Como negra es la muerte
que ruegas no falte
a la cita que acordaron
el día que vos naciste.

Negra la noche, tu corazón se desangra.
Negras tus lágrimas que por él derramas.
Negra tu mañana, sin futuro ni esperanzas.
Negras tus manos de tanto dolor que arañas.

Tus ojos luceros negros.
Tus lágrimas de cristal.
Tu noche con negros sueños.
Tu vida no consigue paz.

Estalactítico - Delfina Acosta

27 de marzo de 2010


Y cómo cuesta no ponerme triste
en esta tarde abierta al viento norte,
no replegar mis alas y sumirme
en las suaves olas de mi lecho.
Entonces, ya acostada, hacer memoria
de algún afortunado parpadeo,
mi calculada prohibición, mi airosa
tristeza alimentada con argento.
Y cómo cuesta no volver el rostro
en dirección al fresco de violetas,
y preguntarme en dónde he malogrado
los últimos temblores de mi sangre.
Hubiera sido justo que en la hora
exacta del hechizo, cuando terso
aún tenía el rostro que tú amabas,
me hubiera vuelto yeso en la intemperie.

Alas quebradas - Antonio Moreno Castellet


Desplegaste tus alas doradas
al viento;
volaste lejos,
Henchida, de vanidad y orgullo;
sin complejos.

Eras la diosa de tu vida,
la dueña de tu destino;
No querías consejos
en tu camino.

Buscaste la paz
que anhelabas,
derrochando sabiduría,
pensabas

Te sentiste feliz,
de ser amada;
de amar, y sonreir
amor sincero,
paz soñada.

Las alas se rompieron,
la paz fue quebrada,
el amor que quisiste
se esfumó;
te partió el alma.
Volviste derrotada,
hundida y humillada;
sin orgullo,
sin paz,
sin amor,
sin tu vida soñada.

Es la vida, dura y cruel;
vida real
tan diferente,
de la soñada
y de repente

cuando bates las alas
las ves fuertes,
a pesar de haber estado
quebradas.

Porque has de saber,
que la derrota, la humillación,
te han enseñado,
a volar
para seguir luchando
por ese mundo soñado.



Canta al amor y a la vida;
vibra con la ilusión de una
nueva partida;
perdiste una batalla
no la guerra.
El tiempo sanará la herida.

Vuelve a desplegar tus alas
con menos orgullo,
menos vanidad,
y el deseo
de no volver a ser
derrotada, con tu alma por bandera,
¡y tu libertad!

Canción a una muchacha muerta - Vicente Aleixandre

25 de marzo de 2010


Dime, dime el secreto de tu corazón virgen,
dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra,
quiero saber por qué ahora eres un agua,
esas orillas frescas donde unos pies desnudos
se bañan con espuma.Dime por qué sobre tu pelo suelto,
sobre tu dulce hierba acariciada,
cae, resbala, acaricia, se va
un sol ardiente o reposado que te toca
como un viento que lleva sólo un pájaro o mano.
Dime por qué tu corazón como una selva diminuta
espera bajo tierra los imposibles pájaros,
esa canción total que por encima de los ojos
hacen los sueños cuando pasan sin ruido.
Oh tú, canción que a un cuerpo muerto o vivo,
que a un ser hermoso que bajo el suelo duerme,
cantas color de piedra, color de beso o labio,
cantas como si el nácar durmiera o respirara.
Esa cintura, ese débil volumen de un pecho triste,
ese rizo voluble que ignora el viento,
esos ojos por donde sólo boga el silencio,
esos dientes que son de marfil resguardado,
ese aire que no mueve unas hojas no verdes.
¡Oh tú, cielo riente que pasas como nube;
oh pájaro feliz que sobre un hombro ríes;
fuente que, chorro fresco, te enredas con la luna;
césped blando que pisan unos pies adorados!

Diez minutos - Efecto Mariposa

24 de marzo de 2010



La calle está vacía
hay lluvia en el cristal
la tarde es tan fría
y no te veo pasar
yo te espero y te espero
y desespero en tu ausencia

Quisiera tocarte
acercarme un poco más
pero se que estás tan lejos
al verte pasar
en tan sólo diez minutos
nuestra historia que empieza
se acaba...

Y si fuera capaz de mirarte
y decir lo que siento.
Si pudiera tenerte más tiempo
del tiempo que tengo.
Si pudiera seguir a mi lado
tan sólo un momento.
Si sólo fuera capaz
de romper el silencio
y detenerte en el tiempo.

Quisiera descubrirte
estar donde tú estás
mirar desde tus ojos
poder ir donde tú vas
en mi torre te espero
y desespero en tu ausencia.

Porque eres la razón de mi ser
mi anhelo, mi perder, mi destino
ahora sólo vuelve, quédate
diez minutos conmigo, conmigo...

Y si fuera capaz de mirarte
y decir lo que siento.
Si pudiera tenerte más tiempo
del tiempo que tengo.
Si pudiera seguir a mi lado
tan sólo un momento.
Si sólo fuera capaz
de romper el silencio
y detenerte en el tiempo.

Y si fuera capaz de mirarte
y decir lo que siento.
Si pudiera tenerte más tiempo
del tiempo que tengo.
Si pudiera seguir a mi lado
tan sólo un momento.
Si sólo fuera capaz
de romper el silencio

Y si fuera capaz de mirarte
y decir lo que siento.
Si pudiera tenerte más tiempo
del tiempo que tengo.
Si pudiera seguir a mi lado
tan sólo un momento.
Si sólo fuera capaz
de romper el silencio
y detenerte en el tiempo.

Jazz Band - Felipe Benítez Reyes


" El sonido delgado
como el iris
del lanzador de cuchillos de aquel circo barroco
que recorría mi niñez
de condición quimérica

El alfiler con óxido del saxo
tenor
hundido como un talismán de olvido y de infortunio
en el sexo civilizado
de la mulata melancólica
que aún sueña con los ojos de los búhos

Qué es esto? Me dirá Y usted
qué hace con un tigre de charol
entre sus manos
en este siglo en que Rilke y los jazmines
son cadáveres finos?

El tacón de una golfa
se está hundiendo en la nieve
y el marqués fusilado
huye en una berlina

Maten ya de una vez a Louis Armstrong
con una escala mixolidia
afilada como un puñal
como un puñal

Maten ya POR FAVOR al negro emocionado. "

Entrevista - Paco Ibáñez

23 de marzo de 2010

Paco Ibáñez subirá esta tarde al escenario del Teatro Victoria Eugenia para poner música y voz a poetas andaluces clásicos en su repertorio, como Federico García Lorca y Rafael Alberti, presentes en su último disco. Pero no faltará alguna canción en euskera y, tal vez, en catalán, gallego... "No sé qué va a pasar exactamente", comentaba ayer el cantautor.


Las canciones en euskera (su madre era vasca) serán la base del programa ideado para mañana, cuando actuará en un espacio más recogido, la Sala Club del Victoria Eugenia. Pero también en este caso es posible que se cuelen temas en otros idiomas en los que le ha tocado vivir, desde el gallego hasta el italiano.

Lo que sí tiene totalmente claro es que algunas de las canciones que interprete cobrarán "un valor personal" distinto al de otras ocasiones. Y es que las cantará en un escenario que está a pocos metros de donde su madre tenía un taller de costura. "No sé si el público también percibirá esa importancia que yo le voy a dar".

Pregunta. Su carrera se encuentra ligada desde el principio a la poesía. ¿Cómo ve la salud actual de este género a nivel creativo? ¿Le interesan los poetas actuales?

Respuesta. Con mucha tristeza, tengo que decir que los poetas actuales más bien se cantan a ellos mismos que a los demás. Y a mí el ombliguismo nunca me ha gustado. No sé qué pasa. Hay una sequía total de ese tipo de poesía que puede ser cantada y puede ser un mensaje que transmites a los demás. Sólo canto a la poetisa andaluza Fanny Rubio y al poeta gallego Antonio García Teixeiro. Por lo demás, esperando que lluevan versos interesantes.

P. ¿Hay algún poeta cuyos versos le gustaría cantar y aún no lo ha hecho?

R. [Jorge Luis] Borges se resiste, no sé por qué. No le he hecho nada, pero se ve que no quiere que le cante (risas). Yo lo seguiré intentando.

P. Defiende la palabra. Con la que está cayendo en el mundo ¿sigue creyendo de verdad que es un antídoto válido para luchar contra las injusticias sociales?

R. Si te bajaras de ese tren, querría decir que ya no tienes ilusión y se te han apagado las luces interiores. Mientras tengas esa convicción y esa ilusión hasta el último segundo de tu vida, [la palabra] tuvo valor, lo tiene y lo tendrá, por supuesto.

P. Ha sido siempre fiel a sus ideas de izquierdas, pero siempre alejado de los poderes políticos, económicos y culturales. ¿Se ha arrepentido alguna vez de esta postura?

R. Más bien al contrario, sobre todo cuando igual he tenido confianza en algún político porque creía que iba a hacer algo mejor y luego no lo ha hecho. Los políticos tienen otros intereses, otra cultura... Bueno, tienen poca cultura.

P. El mundo mira a Barack Obama con esperanza. ¿Y usted?¿Se muestra igual de escéptico con él que con los políticos españoles?

R. No soy escéptico, veo la realidad. La gente confunde las personas y las estructuras en las que éstas ejercen el poder. Así que por mucho que quiera hacer Obama...

P. Mantiene que antes morir que hablar inglés.

R. Sí, porque es la lengua del imperio y acabará con las demás lenguas y culturas.

P. ¿Qué opina de las ayudas que el Gobierno vasco ha concedido al trikitilari Kepa Junkera?

R. Es una vergüenza tremenda para Euskadi. El disco que ha hecho [se refiere a Etxea, en el que artistas como Miguel Bosé, Luis Eduardo Aute o Miguel Ríos cantan canciones tradicionales vascas en euskera] es puramente mercantil.

Fuente

El run run - Estopa y Rosario Flores

22 de marzo de 2010


Suena el run run de mi mundo marrón,
doble ración de realidad común.
Desde un rincón de mi habitación,
primera fila sólo para mí.

A mí me suena el run run de mi corazón,
no se me quita el gusanillo de ti,
me suena el run run dentro de una estación,
mi último tren que no quiere salir.

Se que algo me quema,
por dentro tengo una hoguera,
que mi sangre se envenena
con el tiempo que me queda.
Que me lleve un diablo viejo
que está dentro de mi espejo gris.
Saco mi bandera negra con la calavera,
que quiero llegar al cielo
trepando por tus caderas,
me paro a medio camino
para descansar contigo aquí.

Mi corazón sin ti,
mi corazón sin ti.

Suena el Big Bang dentro de una canción,
un universo que quiere nacer,
a mí me suena en su run mi mundo interior,
que a mí me gusta que se escuche bien.

A mí me suena el run run de mi corazón,
no se me quita el gusanillo de ti,
me suena el run run dentro de una estación,
mi último tren que no quiere salir.

Se que algo me quema,
por dentro tengo una hoguera,
que mi sangre se envenena
con el tiempo que me queda.
Que me lleve un diablo viejo
que está dentro de mi espejo gris.
Saco mi bandera negra con la calavera,
que quiero llegar al cielo
trepando por tus caderas,
me paro a medio camino
para descansar contigo aquí.

Mi corazón sin ti,
mi corazón sin ti.

Me suena el run run...
a mí me suena el run run
(de mi corazón)
me suena el run run
(y yo en mi mundo interior)
a mí me suena el run run
(a ti te suena el run run)
a mí me suena el run run
(de mi corazón)
a mí me suena el run run
(ay de mi mundo interior)
a mí me suena el run run
(mi última estación)
a mí me suena el run run
(ay ay)
a mí me suena el run run
a mí me suena el run run
(mi última estación)
a mí me suena el run run

Crisis - Carlos Casado Cuevas

21 de marzo de 2010


Viven rodando en vacío
deseos insatisfechos
de fibras sensibles
e inacabados anhelos,
y suben de tono las voces
de interiores pechos
haciéndose escuchar tarde
porque enfermaron juntos
obligación y derechos.

Vientre materno - Alfredo Farias

20 de marzo de 2010


Decidido a buscar un lugar seguro

donde guarecerme, ante el peligro

de los males que azotan al mundo,

mi mente febril pensó:

Debajo de la cama : No

la seguridad del hogar paterno : Tampoco,

la calidez del nido conyugal : No lo fue,

una trinchera, cuando hubo guerra : Menos,

Un bunker en la guerra nuclear : Nunca,

los rezos ante el Juicio Final : Es algo tarde.

Y así se me fueron pasando los años.

hoy ya viejo y casi anciano, continúo buscando.

Un aire de sabiduría sacudió a mi mente,

ya creo haber encontrado el sitio,

como no lo pensé nunca antes,

ese lugar está en mi madre ….su vientre.

Aún dispuesto a refugiarme del peligro

me hice un ovillo para entrar en ella,

mucho menos, del porte de una semilla

para volver a mi fetal nido.

Una vez allí como experto marino

navego por su tranquilo mar

y como alguna vez ya lo hiciera

con placidez recorro sus rincones.

Siento de nuevo mi existencia plena

perdí el miedo que vivió conmigo,

ya me siento seguro

pues habito en un ángel del cielo.

Habitaciones celestes o rosadas, según género

elijo una suite……celeste por supuesto;

en esta señorial mansión

tiene agüita tibia…...el señor.

Mejor que hotel 5 estrellas

aire acondicionado, piso alfombrado,

y el cielo de azul aterciopelado,

mucho mejor que allá afuera.


Ingresan por el conducto umbilical

los mejores y más deliciosos alimentos

también deliciosas fragancias: la caléndula,

mirra, canela, cedro, sándalo y nardos.

De pronto escucho una sinfonía,

con coro y melodía de ángeles

escucho su voz arrullándome,

con rondas de amor infinito.

Siento que estoy creciendo,

ahora tengo cartílagos

que después serán duros huesos.

Mi cuerpo se cubre con delicada piel

que después será dura coraza de cuero.

De mis deditos crecen uñas

que luego serán cuchillos,

mi respirar se transformará en voz

y después en vozarrón que amedrenta,

mi lengua se tornará en látigo que condena.

Madre, me estoy convirtiendo en guerrero,

¿para qué?, ¿contra quién voy a luchar?

Siento una fuerza que me empuja

hacia afuera de tu vientre….. ¡¡ y no quiero !!

Mamita: de nuevo tengo miedo,

si me vas a lanzar a la vida de nuevo,

por favor…… esta vez

no me desampares tan luego (1)




(1) Ver mi poesía “A mi madre…..muerta”

publicada el día 14 de Febrero de 2010.

No vi tu mar - Delfina Acosta

19 de marzo de 2010




No vi tu mar, apenas lo entreveo
en la delgada orilla de mi río.
No caminé, como si tú, Neruda,
por calles rectas en Valparaíso.
Mas si supieras, Pablo, cuántos versos
en que nombraste a Chile yo he leído.
De casa en casa recorrí tu pueblo
tocando las veredas de tus libros.
Alegre canto el tuyo porque trae
la lluvia primeriza del estío.
Juntaste con tu voz la voz del hombre
que haciéndose a la mar se ha redimido.
Le diste miel al fruto de la tierra.
Cargaste sobre el hombro los racimos
de las morenas uvas y llevaste
vendimia de dulzura a los caminos.
En tantas ocasiones celebraste
la simple excusa de sentirte vivo,
y por vivir mejor, te diste, ufano,
a compartir con todos rojo vino.
De tanta fama tuya, don Neruda,
de tanta majestad de ser sencillo,
me queda un sólo canto, un verso sólo,
hojeado sin cesar: el hombre mismo.

Diecinueve estrellas fugaces - Miguel A. Moreno

18 de marzo de 2010


1

No es amanecer,
ya ni el sol ilumina,
mira la noche.

2

Llora el payaso,
ríe para no morir
quien nace muerto.

3

Emplazada al sur,
mirada desde el norte.

Es equilibrio.

4

Sólo los ciegos
pueden ver la ceguera
de los videntes.

5

Ojal cerrado,
camisa con lágrimas.

Botones tristes.

6

Me iluminas,
luciérnaga de noche,
guía de día.

7

Ya te he olvidado.

Pero ¿por qué te escribo?
porque es mentira.

8

Pide un deseo,
desearía desearte.

Son dos deseos.

9

Navega el galeón.
Sin monedas de plata,
se vuelve barca.

10

Flor desolada,
que mueres a la sombra.

Hiere el ocaso.

11

Dicen del amor
que es bonito, hermoso.

Amor es amor.

12

Palabras negras
y palabras mojadas.

Mueren ahogadas.

13

Tu mala suerte.

Número condenado
y más deseado.

14

Paz callejera,
duermes entre cartones.

Paz política.

15

Hijos armados.
Soberbia esperanza.

Modus vivendi.

16

Literatura
e Historia, las amantes
del acabose.

17

La inocencia
arropada en píxeles.

Eres un monstruo.

18

Al precipicio
caen los bolsillos llenos
de desventura.

19

En la mañana
-ahíto de pesadillas-
renace el día.

Los lazos - Dina Posada

17 de marzo de 2010


Hay en la calle
olor a vidrios rotos
y en el aire
embriaguez de quemadura

Te hundes
en el vientre de la casa
palpas sus llagadas paredes
-entrañas que sin pudor
te muestra la sala moribunda-

La enferma voz
de las bisagras
te habla
de los nudos ciegos
de las ausencias

y alucinado escarbas
por unas cenizas
enlazadas a tu nombre.

Salón de pasos perdidos - Elena Medel

16 de marzo de 2010


La tecnología carece de autoestima:
hierve con las preguntas,
le inquietan las señales
un par de ventanas más al norte.

Igual tu nombre, que borra las vocales
y no impide el divorcio de nuestras maletas.
Una estación, aperitivo, cinco días.

Con las muñecas rotas
te estoy diciendo adiós.

(De Vacaciones)

¡¡¡Qué vida más negra!!! - El Brujo de Letziaga

15 de marzo de 2010


Muy negro es el ébano,
y casi negra la noche
si la luna se esconde.
Negro de rígido luto
dolor de entierro,
silencio de muerto,
de ése que se ha marchado
imposible es ya su regreso;
todos van de negro,
negro es el cortejo fúnebre,
triste vida negra.
del negro sobre negro.

Negro el beso de Judas
cómo negra la traición de un amigo,
negra es la mentira,
negro es el vil insulto,
el ninguneo, el desprecio,
la desolación y la tristeza
los vientos de la ira,
todo ello es muy negro
en mi mente blanca,
pincelándome de oscuro.
la suerte de mi sórdida y gris vida.
!!!Qué vida más negra!!!

A Delibes - Miguel A. Moreno

13 de marzo de 2010




Tan grande has sido,
que cinco horas con Mario
saben a poco.

Hoy no destruye el tiempo - Javier Vela

10 de marzo de 2010


Hoy no destruye el tiempo la memoria,

hoy no la desordena.

No amenaza la máquina, no arrasa

el grano de las mieses.

El alba reinará sin miedo a las tinieblas

y las flores serán inmarcesibles.

Hoy se puede adquirir la luz y el agua;

se puede amar y ser amado;

puede hablarse en voz alta.

Las fotos guardarán sus inscripciones

y evocarán recuerdos detallados.

Hoy Orfeo se casa con Eurídice

y la piensa mirar profundamente.

Hoy es un hoy distinto a todos los hoy,

este hoy es eterno, inamovible.

La palabra ha vencido

y las épocas lloran su derrota,

pues no se llevarán nunca mis versos.

El soneto nocturno - Felipe Benítez Reyes

9 de marzo de 2010


La luna era ese párpado cerrado
que flotaba en el circo de la nada
—y el niño retenía la mirada
su hipnótico vagar de astro cegado.

La noche es un jardín narcotizado
con esencias de alquimia y sombra helada
—y tu infancia una estrella disecada
en el taller de niebla del pasado.

La luna vive ahora en los relojes
que lanzan sus saetas venenosas
sobre la esfera blanca de este sueño.

De este sueño sin fin del que recoges
la ceniza dorada de esas cosas
de las cuales un día fuiste dueño.

Se despiden mil veces - Blanca Andreu

8 de marzo de 2010


Se despiden mil veces y mil veces ciñen el viento,
botan a estribor.
Advertencias, consejos, noticias que en la memoria
se asientan con indiferencia, desmedidos sueños
que ya son nada.
Qué tiempo de exactitud han las edades traído,
qué nocturno, insolente aire de invierno.

El clavel seco - Jose Ángel Buesa

6 de marzo de 2010


Como el clavel del patio estaba seco,
yo, entristecido por sus tristes males,
bajé al jardín para cavar un hueco,
en buena sombra entre dos rosales.

Y eran rosales cerca, gajo a gajo
en una cercanía indiferente,
pero al cavar un poco, vi allá abajo
sus raíces trenzadas locamente.

Así, esta tarde, descubrí el secreto
de un cariño verdadero, hondo y discreto,
transplantando un clavel que se secó.

Y, en nuestra indiferente cercanía,
qué loco ensueño se descubriría
si alguien cavara un hueco entre tú y yo.

Algo pequeñito - Daniel Diges

5 de marzo de 2010



Algo pequeñito
algo chiquitito
una rosa blanca,
una caricia, un beso dulce y un perdón.
-
Algo pequeñito
algo chiquitito
un gesto tierno,
una mirada, un abrazo, una flor.
-
Algo pequeñito
algo chiquitito
un simple te quiero
con dulzura, con cariño y con pasión.
-
Es lo que te pido amor
mi vida se derrumba
me partes el corazón
Trata pronto de cambiar
el tiempo se termina ahora de verdad.
-
Algo pequeñito
Uo uo uo
Algo chiquitito
Uo uo uo
Cosas simples que ahora no me das
que te pido con locura si no quieres terminar.
-
Algo pequeñito
Uo uo uo
Algo chiquitito
Uo uo uo
En tus manos tienes la ocasión
hoy decides si quererme o romperme el corazón.
-
Algo pequeñito
algo muy bonito
un pelo al viento que se enreda entre mis manos al calor
Has sabido comprender
que las pequeñas cosas son las que hacen esto arder
ahora trata de cambiar
el resto de las cosas ya se arreglarán.
-
Algo pequeñito
Uo uo uo
Algo chiquitito
Uo uo uo
Cosas simples que ahora si me das
que te quiero con locura y siempre yo te voy a amar.
-
Algo pequeñito
Uo uo uo
Algo chiquitito
Uo uo uo
En tus manos tienes la ocasión
decidiste tu quererme y no romperme el corazón
no romperme el corazón.
-
Algo pequeñito
Uo uo uo
Algo chiquitito
Uo uo uo
Cosas simples que ahora no me das
que te pido con locura si no quieres terminar
-
Algo pequeñito
Uo uo uo
Algo chiquitito
Uo uo uo
En tus manos tienes la ocasión
hoy decides si quererme o romperme el corazón.

Hoy lloramos todos - El Brujo de Letziaga

4 de marzo de 2010



No puedo escribir nada
pues tengo la mente nublada
y el alma desolada,
la inspiración que emana del corazón
la tengo por el dolor totalmente obturada.
Se ha escuchado de fondo
cíclicamente de nuevo,
las Trompetas de Jericó,
sinfonías crueles de muerte,
música irreverente
de masiva e impía destrucción,
oscuros túneles de los horrores
que han deglutido sin compasión
cuerpos y almas a traición.
¿Qué puedo hacer yo?
sino se me ocurre nada,
mi pluma está atenazada
por el pavor de tanto dolor,
ni siquiera una humilde poesía
de triste y sentida despedida;
un momento por favor,
que hoy llora el Cielo
al igual que lloro yo,
que menos que de rezo
una oración por sus almas
y siendo poeta cristiano
no se me ocurre otra cosa
que Padre nuestro
que te complace construir tu Casa
en nuestras vidas
y tener Tú presencia
en las tinieblas de nuestros días
acoge las almas de mis hermanos
chilenos. Así sea.

Entrevista - Antonio Cisneros

3 de marzo de 2010

Antonio Cisneros y la metáfora de la experiencia

Entrevista conducida por Miguel Ángel Zapata


MAZ —La ciudad es uno de los temas principales en tu poesía. Este tópico se puede notar nítidamente en Como higuera en un campo de golf (1972); El Libro de Dios y de los húngaros (1978) y en tus libros más recientes: Crónica del Niño Jesús de Chilca (1981) y Monólogo de la casta Susana y otros poemas (1986). En el primero que cito haces una suerte de crónica de tus viajes por Europa con vistas de las ciudades que descubres. Ahí se describe la arquitectura y tus experiencias urbanas: nostalgia, amor, horror, y fascinación.

AC —Yo soy un hombre eminentemente urbano. Alguna vez dije algo así como "me cago en los pajaritos", y en general cuando hay gente de buena voluntad que me quiere tentar con viajes a las montañas o a descubrir los paisajes insondables, rechazo la invitación y me carcajeo. Soy eminentemente urbano. Nací en una ciudad y en general no me gusta vivir en ciudades que tengan menos de un millón de habitantes. A la larga, mis libros de poesía son una suerte de crónicas de viaje, como dices. Pero estas crónicas de las ciudades europeas no indican una predilección por estas ciudades. He vivido años en Londres, entonces aparece Londres, en Niza, y aparece Niza, en Berlín, en Budapest mucho tiempo y así van apareciendo estas ciudades. Esa es la razón de ser de su presencia. Si yo hubiese vivido en ciudades sudamericanas también hubieran aparecido esas ciudades.

Robert Lowell rememoraba Boston y su arquitectura, tú lo haces con Lima en “Crónica de Lima” y las referencias a Miraflores y Punta Negra dan cuenta de estos lugares míticos en tu vida. Y cuando viajas tus recuerdos son nostálgicos y hasta a veces dolorosos por el amor a tu ciudad.

—Así es. Mis poemas son el testimonio del lugar donde vivo. Tú me hablas de Robert Lowell y de las raíces y lo que para él significaba Boston. La crónica de mi vida es una afirmación mía y de mis antepasados. Y es también la razón de ser de las innumerables referencias que hago de mi ciudad. Mi ciudad y el mar de mi ciudad están presentes: yo soy un hombre marino. Tanto al nivel del Distrito donde nací y vivo, que es Miraflores: vivo exactamente a sesenta metros del malecón. Es como Punta Negra, el lugar de veraneo donde pasé gran parte de mi infancia, mi adolescencia, y mi juventud, que como tú bien dices, en momentos adquiere caracteres míticos en mi poesía. Últimamente no voy a Punta Negra porque me da flojera. Las referencias nostálgicas a Lima son muchas. Desde mi estadía europea, en gran medida, el recuerdo de Lima es doloroso y amoroso, como un ventarrón. Tal es el caso de las "Tres Églogas" donde hay vidrio molido creo (y en este momento no recuerdo bien mi obra) pero sospecho que en este instante tú las vas a tener más clara que yo. Pero en fin, siempre está esa cosa dolorosa y amorosa en la “Crónica de Lima" que no la escribí en Lima sino en Londres. La distancia es un elemento que convoca a la nostalgia y a la afirmación.

La poesía narrativa es crucial y necesaria para tus descripciones.

—Buena parte de mi poesía está hecha a base de elementos que se dieron en la poesía de los sesenta y setenta. Lógicamente la poesía narrativa tiene lugares y situaciones históricas que son elementos que acompañan buena parte de toda mi obra.

—En el poema Naturaleza muerta en Innsbrucker Strasse (1986) ironizas el mundo de la postmodernidad...

—Ya desde "Kensington, primera crónica" (1968) ironizaba la Inglaterra de los años sesenta. Por un lado estaba la certeza histórica de un reino, y por otro lado un poco el zafarrancho y la novelería de "haga el amor y no la guerra." Un poco la indumentaria estrafalaria y lo comercial del mundo hippie. Han pasado casi treinta años y mi perspectiva del mundo moderno no ha cambiado tanto, es una forma de recuperar mi identidad el diferenciarme de ese mundo. Claro, el mundo berlinés que me rodeaba en "Naturaleza" no es el mismo de mis experiencias inglesas, ni las expectativas son las mismas. Ya no aparece la historia de un reino, y ya no hay la supuesta revolución de las flores. Como tú dices estamos en un mundo postmoderno, el mundo individualista, el mundo de sálvese quien pueda, es el mundo de la exageración del clásico live longer and better. Y bueno, un fumador como yo que descree demasiado de la comida vegetariana, que no cree para nada en el body building obsesivo, tiene sus maneras de comentar, defenderse e ironizar esa sociedad.

Tu familia está presente a lo largo de toda tu obra, forman parte del corpus esencial de varios de tus mejores poemas.

—Nombro a mi familia: el nacimiento de mi hija, la referencia a la tribu permanente que hago tiene una razón de ser definitiva. Yo no soy un hombre de partido, yo no soy un hombre que cree en las grandes ideas, soy de una naturaleza profundamente escéptica y siempre lo he sido. Inclusive cuando mi apuesta era a un socialismo radical, siempre estuvo cargada de escepticismo. No tienes más que revisar "La crónica de Chapi, 1965" que no es un canto a la guerrilla, aunque haya simpatía. Pero todo esto no ayudará y no resucitará, de ningún modo, ni volverá a salvar a los hombres de la tierra. Yo nunca he creído en las grandes cosas, lo que me ata es la tribu, mi familia inmediata. Por eso mi familia inmediata está presente por todos lados, desparramada en mi vida. Sea mi hijo Diego del que me separé tres años porque me largué a Europa. Sea mi hija Soledad que nace un día y celebro su nacimiento. Sean mis abuelos reales o hipotéticos, mis padres lo mismo. El amor por mi mujer y anteriormente el amor de mis mujeres. Todo eso forma parte de mi obra, no solamente como un canto de celebración a la alegría o al amor filial, o el amor paterno, o la celebración general de la vida, sino también a mi vida de enredos. Yo soy un hombre que trabaja en su casa. Yo tengo que convivir con las toallas mojadas, con los teléfonos que no contestan, con los discos compactos tirados en la sala. Y aunque te parezca broma yo puedo escribir un poema, contestar el teléfono, y llamar la atención a una de mis hijas, todo a la vez. Entonces la vida cotidiana no sólo es una celebración, la vida familiar es una vida de convivencia permanente, a veces angustiante y torturante, pero siempre, claro, capitaneada por el amor.

Tienes muy poca poesía amorosa, y cuando la escribes lo que haces es ironizar al amor y sus experiencias. ¿Es acaso poesía anti-amorosa?

—Es cierto que yo tengo muy poca poesía amorosa, quizás lo mío es más bien "el amor en vivo." Lo que sí tengo es una gran cantidad de poesía antiamorosa –como dices– o didáctica, como el clásico "Para hacer el amor", que no es un poema de amor, sino instrucciones cómo hacer el amor físico. No sé bien por qué lo hago, pero probablemente toda mi vida he tenido miedo de las posibilidades terribles del melodrama que te da la intensidad del momento amoroso. No hay diferencia entre los boleros, los tangos, y lo que tú puedas decir cuando estás enamorado. Inclusive los Veinte poemas... de Neruda, tan celebrados, y que a mí me parecen tan cursis y menos interesantes que los boleros de los ranchos. Será por eso que me defiendo, y prefiero dedicarme a la parte oscura, irónica o burlona del amor.

Has viajado mucho, comenta algo de estos viajes y sus intensidades...

—Viajo mucho cuando me invitan. Yo no tengo plata. He viajado siempre a congresos, recitales, también como periodista porque soy periodista profesional. He dado muchas vueltas al mundo en mi vida. También he vivido como parte de esos viajes eventuales muchos años fuera. Siempre he trabajado como profesor universitario en la mayoría de los casos. Aunque en la época de Inglaterra (fue mi primer viaje largo), cinco años fuera, alternaba el oficio de lava platos con el oficio de profesor universitario. En la época de Niza alternaba el oficio de guía de turistas con la de profesor universitario. He viajado mucho y dependo de las invitaciones o las ofertas de trabajo. Últimamente viajo menos, y hasta a veces estoy rechazando invitaciones, o escojo entre dos o tres las que más me interesan o no escojo ninguna de las tres. Podría sonar tonto pero para un tipo que se ha pasado la vida viajando supongo que debe ser un problema, que en un momento dado ya te aburra viajar.

Hablando de ciudades: el poema "Colinas de Berkeley" ¿lo escribiste en casa de Pepe Durand? (Y de paso celebro su memoria de buen amigo, gran escritor, y "criollazo" de cepa)

—Pepe Durand era mi vecino y mi amigo, y era el peruano más conocido de Berkeley. Lo raro es que esos dos poemas, uno sobre Austin y el otro sobre Berkeley son los únicos que escribí en seis meses y un poco más que viví fundamentalmente en la región del norte de California: San Francisco, Berkeley, y un par de meses en Nueva York. Pero a pesar de todo ese tiempo los Estados Unidos es el país que menos poesía me ha dado, y hay países que conozco más superficialmente con los que me siento más ligado y les tengo mayor afecto. Por ejemplo, tengo hasta siete poemas holandeses, de todas las temporadas muy breves que he pasado allí. No sé por qué extraña razón Estados Unidos me ha dado tan pocos poemas. ¿Por qué Estados Unidos no aparece en mi poesía? No lo sé. Es un país al que siento muy cercano, un país que conozco muy bien, especialmente su cultura. En general, un latinoamericano que no haya estado en Estados Unidos no sabe cómo es ese país. El noventa por ciento de la gente que viaja por primera vez a Miami o Chicago, o donde sea, se asombran de ver que Estados Unidos es exactamente como se lo imaginaban a través de las películas: los "hot dogs", y los "snack bars."

Lima es tu ciudad, y parece que a estas alturas te quedarás ahí siempre, ¿no?

—Sigo escribiendo y publicando en Lima y nunca he pensado en salir para vivir fuera permanentemente. Yo tengo cincuenta y un años, soy un hombre casado, tengo una hija en la universidad, tengo un economista egresado, tengo una hija en el colegio, y ya no soy un muchacho que puede dar vueltas por el mundo. Mi familia no forma parte de mi equipaje, de mis maletas. Yo para viajar tendría que ser en condiciones muy especiales. Ya no estoy para ir a comedores estudiantiles o para dormir en "sleeping bags". Puedo hacer viajes cortos pero instalarme en otra latitud sería imposible.

Hagamos un poco de historia acerca de tus libros, desde los comienzos en los sesenta, hasta los últimos, y de esa constancia en la escritura, esa continuidad y fidelidad para con la poesía.

—Bueno, en realidad yo escribo y publico eventualmente poesía desde hace más de treinta años. Entonces, por más que hay algo así como un estilo, algo que identifique la obra mía y no de otra persona, obviamente en tanto tiempo hay no sólo constantes sino también variantes. Creo que cuando uno empieza a escribir, y podría remitirme al primer pequeño poemario o plaquette que saqué en el año 61 que se llamó Destierro, allí había una gran necesidad de decir cosas, una desvergonzada vocación por ser poeta, pero uno no las tiene todas consigo al comienzo. Creo que el ideal de cualquier creador es expresar creativamente lo que quiere y no solamente lo que puede. Yo me atrevería a decirte que el primer librito es correcto, está bien hecho, es simpático, me conmueve a la distancia de los años, pero en realidad es un pequeño gran lugar común, por esa misma razón; porque todavía no están afinados todos los recursos expresivos, uno más que decir lo que quiere termina diciendo sólo lo que puede. Sin embargo es el primer librito que no tiene mayor trascendencia, y que en su momento recibió creo una sola crítica, de un amigo, además un coetáneo, Julio Ortega, nada menos que en el entonces existente diario "La Tribuna", que era clandestino, no por política como creerían sino por su circulación que era mínima y nadie lo conocía.
Pero el publicar el primer libro significa un acto fundamental en la vida, que es un acto supremo de desvergüenza. Después ya estás hecho. Después de que ya publicas tu primer libro, de algún modo te vas a someter al juicio de los demás y al de ti mismo, es entonces a partir de eso que el ser poeta se convierte en un acto público, por lo tanto de una manera relativa en un acto profesional.
Luego de Destierro al año siguiente publiqué otra plaquette también de muy pocas páginas que se llamó David. Eso sí es más interesante, porque ahí, con todas las ingenuidades que pueda tener si es que las tiene, planteo algo que después engordándolo, enriqueciéndolo, o engordado y enriquecido por la vida, va a terminar en otros libros que son un poco más conocidos y que de algún modo se identifican un poco más con mi estilo poético. David parte del personaje de la Biblia: David, y por lo tanto tiene ya una especie de trama, de historia, algo que va a tenerse que ver ligado, ya en este momento, a lo que se dio en llamar en la década del sesenta: poesía narrativa. Por otro lado, este contar la historia del rey David, desde una perspectiva poética, también significaba una opción ideológica, porque era contar no la historia aparente del personaje bíblico, sino la que yo suponía en ese momento, que era la historia real, la historia social, y para poder narrar esa historia paralela, según yo la verdadera, la no dicha, entonces, uno de los recursos que voy a empezar a utilizar, es una cosa que después ha sido comentada como muy característica, es la ironía. De algún modo en David está la actitud narrativa, la actitud histórica, la actitud irónica. Eso, dos años después, en el año 64 va a aparecer en Comentarios Reales. Este libro, de algún modo, parte de una actitud similar, pero más local por un lado, y más ambiciosa por otro. El título mismo ya lo indica, nos damos cuenta que estamos parodiando el título del Inca Garcilaso de la Vega. No sé si así fue exactamente, pero creo que en ese tiempo se me ocurrió explicarle a un reportero que Los Comentarios Reales de Garcilaso eran de los reyes, y los míos eran de la realidad (juego de palabras que permite el castellano). Pero en fin, juego de palabras aparte, eso quiso ser una revisión de la historia del Perú, desde el lado de los pobres, desde el lado de los anónimos, desde el lado de las tropas y no de los generales, desde el lado de los muertos y no de las efemérides famosas.
El libro es ambicioso y curiosamente es uno de los libros hasta hace poco, por lo menos, más recordado. A mí personalmente el libro no me gusta mucho. Pasados los años, me parece justamente que su delito fundamental era ser muy ambicioso, querer meter los períodos de la Historia del Perú, que van desde los pre-incas hasta la edad contemporánea, hasta inclusive hay un poema de homenaje a Javier Heraud dentro del libro. Hay poemas logrados y hay otros que simplemente son rellenos para poder dar cuenta de todos los períodos de la Historia del Perú. En todo caso creo que a veces soy exageradamente duro con el libro, pero como digo, insisto, la paradoja es que ese libro que gustó a mucha gente, es el que menos me gusta a mi.

De allí ya cambia la cosa, ya ese es el último año que yo estoy en Lima. Me voy a Ayacucho un año, y ya en el año 66 me voy a Europa, a Inglaterra, a diferencia de las gentes que me precedieron, que iban a España, donde no había problemas con el idioma, y por el otro lado, se suponía que continuaban estudios de Lingüística y Literatura, no sé, de Letras en general. Yo me fui a Londres, porque Londres era para mí en ese momento fundamentalmente los Beatles y los Rolling Stones, y fue una época muy importante en mi vida.

¿Cómo te decidiste a enviar el manuscrito a Casa de las Américas?

—Yo no lo envié a Casa de las Américas, en realidad yo lo llevé. En ese año, 1968, me parece, no recuerdo bien, o a fines del 67, creo que yo viajo a La Habana, al congreso cultural, un congreso mundial que hicieron, muy importante en esa época, donde fueron entre otros, Bertrand Russell, Sartre, la época donde Cuba estaba en el "top" digamos de la popularidad mundial, y yo llevé ya mecanografiado lo que iba a ser el libro, pero lo llevé no con intención de presentarme, sino de enseñarlo a otros escritores de valía que iban a estar presentes allí. Recuerdo que se lo llevé a Mario Benedetti, el uruguayo, que en esa época trabajaba en Casa de las Américas, o en el Instituto de Investigación de Literatura Americana, para que lo viera. El se entusiasmó, y me dijo que era muy bueno, y me sugirió que le sacara copias y lo presentara. Bueno, así fue. Ahora después de ese libro van a pasar una serie de cosas: mi divorcio, mi vida cada vez más inestable, más complicada, diversas mujeres, diversas relaciones inestables, cambios de casa, mudanzas, en fin; lo que había sido originalmente una nueva riqueza, que es el salto de la provincia a Londres, que en ese momento era la capital del mundo, era entonces abrirme al mundo, ver cosas distintas, y darme cuenta que no todo estaba dividido solamente en la lucha de clases, o en la izquierda y la derecha, sino que habían mucho más alegrías y tristezas, que no provenían necesariamente del análisis político inmediato. En fin, eso fue muy enriquecedor, pero pasados los años Europa también se convirtió en un elemento de desgaste, y de la riqueza como oposición al esquematismo elemental provinciano previo pasé al caos, y eso es lo que de algún modo refleja en Como higuera en un campo de golf, que aparece el año 72. Ese es un libro al que yo le tengo mucho cariño, porque de algún modo le tengo mucho cariño al poeta que escribió ese libro, en su momento, y lo veo a una distancia enorme ahora, no tan enorme pero a una gran distancia. Es un libro muy desgarrador, lleno de culpas, de problemas, de frustraciones.

Los personajes son reales en el libro, ¿no?

—Todo existe. Generalmente nombraba a gente con sus nombres y apellidos. Es un libro al que yo quiero mucho, y por otro lado, si bien no deslumbró como Canto..., si lo vemos bien —además es el más voluminoso que he escrito— tiene muchos poemas muy muy bien logrados. Lo que pasa es que Canto… abre algo, y este libro, de algún modo, es una suma y síntesis de diversos estilos, pero todos de alguna forma en su plenitud retórica. Poco tiempo después salió Agua que no has de beber.

Tengo curiosidad por el primer poema de Como higuera en un campo de golf, por los sonidos que brotan en sus juegos y lo audible. A veces me pregunto si el haber estado conviviendo con otros idiomas te hizo escribirlo.

—Ah, te refieres a "Un chancho hincha sus pulmones bajo un gran limonero". Es uno de los típicos poemas que salen completos ya, que salen en limpio, además es muy chiquito, pero lo que había era una pequeña audacia "pop" digamos, el jugar con sonidos. En general sí creo que hay una permeabilidad de los diversos idiomas, pero eso se vería más bien en otro tipo de cosas, por ejemplo en Canto..., hay una construcción, en un poema que se llama "El ahí", el arcoiris, me acuerdo que dice algo así: "buena cosa el ahí", etc, que claro es castellano, pero no es realmente tradición castellana, es "a good thing" lo que estamos diciendo. Hay pequeños elementos, juegos con otros idiomas que intercalé allí, en Como higuera..., hay un poema, donde van mezclados mis versos con una canción de Leonard Cohen: "Susan takes you down to her place near the river..." Y después en el libro anterior Canto..., hay todo un juego con la publicidad que había de unos cigarrillos habanos: "caballerros y señorritas", "buenos días", qué sé yo, y "La bamba y olé", todos los lugares comunes de lo "hispanic". Todo esto no son más que recursos del lenguaje, supongo que para hacer la cosa más rica, más comunicativa o más divertida.

¿Ponías antes más preocupación que ahora por la fonación en tu lenguaje, por su simple ritmo?

—De ningún modo, eso está muy al margen, yo creo que las cosas se deben de hacer bien, valga la perogrullada. Creo que se debe de escribir bien, y que todos los recursos posibles del lenguaje son válidos, pero de ningún modo, ni antes ni en ese momento, ni después ni ahora, para mí nunca ha sido fundamental el lenguaje en sí mismo, si por ejemplo pensamos en los concretistas brasileños que no me gustan nada, que me parecen aburridos y tontos en realidad.

¿Y los poemas que se te quedaron entre Canto... y Como higuera...?

—Entre ambos libros se me quedaron unos veinte poemas o veinticinco, que eran en realidad bastante flojos, por eso no entraron en ningún libro, y tampoco entraron en el siguiente; además correspondían a un período que no era ni chicha ni limonada, sin embargo como yo gané el premio Casa de las Américas, que en esa época era sumamente prestigioso, y era probablemente el más importante en lengua castellana que teníamos. No había el "Rómulo Gallegos", ni el "Príncipe de Asturias", y en poesía no había uno en todo caso, entonces a algún editor, buena persona, se le ocurrió sacar otro libro mío de lo que tuviera, por eso es que yo armé Agua que no has de beber. Es un libro que aparece después de Canto… con muchos poemas escritos antes, los corregí un poco, pero en general es un libro deleznable, creo, salvo un poema: "Para hacer el amor", que es uno de los poemas claves en todas las lecturas públicas, en los recitales casi siempre lo leo porque tiene una enorme recepción, ahora; el poema no es tampoco tan bueno, lo que pasa es que es bueno para lecturas públicas que no es lo mismo una cosa con la otra. Pero en fin, a ése siempre le va bien, es de cajón en los recitales.
Después ya pasan los años y ya no publico hasta... me voy a Hungría, vivo allí entre el 74 y 75. En Hungría no escribo, ahí más bien tendría que ver, creo a posteriori, con lo que tú mencionabas, lo del idioma y lo audible. El idioma húngaro sí era para mí un no–idioma. Cuando digo un no–idioma, quiero decir definitivamente un idioma que no me comunicaba nada. Por ejemplo puedo yo no saber alemán (ahora sé un poco pero en esa época no sabía), pero sin embargo en mis incursiones que tenía en las ciudades alemanas o en Viena que estaba muy cerca de Budapest, yo veía los carteles, los encabezados del periódico, nombres de hoteles, restaurantes, y algo me decían; pero en húngaro no hay esa posibilidad, puesto que en húngaro ni siquiera la palabra "hotel", "restaurante" tenía alguna referencia.

¿Tal vez fue la razón de que no escribieras?

—Supongo que fue por eso que no escribí, me la pasé dos años sin escribir, pero de vez en cuando hacía anotaciones en papelitos, en cajetillas, en boletos de tranvía, y muchos de esos papelitos los fui metiendo en una caja de zapatos. Entonces va a tener que pasar hasta el 78 en que saco el Libro de Dios y de los húngaros. Es un libro que lo he escrito si no me equivoco en los tres meses finales del 77, pero escrito en base a todos mis papelitos que estaban guardados en cajas de zapatos desde 1975.
Nunca he escrito así, es primera vez que parto de un montón de notitas, la mitad ya no entendía qué querían decir, ni sabía a qué se referían, pero otros sí me evocaban cosas. Entonces volví a reconstruir mi crónica de Budapest tres años después. Esa es una cosa muy particular. Ese libro también se corresponde con un proceso de reconversión que yo sufro en Hungría, que es, de un modo, el regreso a la fe, a las fes, a las feses, aunque creo que no existe en castellano "feses" supongo, pero no importa; a las fes, puesto que después de ese período tan golpeado, tan caótico que voy a pasar en los últimos años en Francia, y un par de años en el Perú a mi vuelta, antes de volver a embarcarme hacia Hungría, no solamente había descubierto que el mundo no era blanco y negro como en mi militante juventud, digamos del año 64, sino que en realidad había perdido toda coherencia, entonces yo no tenía, ningún tipo de convicción ni política, ni religiosa ni social, ni humanista prácticamente. Es en Hungría curiosamente que yo recupero la fe cristiana, mediante un acto de revelación que es inefable por lo tanto no se puede transmitir, nada más digo que fue revelación y punto, lo cual está testimoniado en uno de los pocos poemas que yo he escrito directo en mi vida, casi como dictados por otra voz, que es el primer poema del libro Domingo en Santa Cristina de Budapest y frutería al lado, que es un poema de reconversión, muy intenso, uno de los poemas más lindos que yo he escrito, y que curiosamente no lo he corregido, ya que los poemas generalmente los trabajo, no tanto hasta dejarlos como un bistec apanado, pero los trabajo, y éste no, éste salió, ése es el único testimonio de la revelación.

¿El poema lo escribiste a mano directamente?

—Sí, yo escribo a mano, el poema me salió directo como dictado. Fíjate, vine de la misa, una misa a la que iba después de quince años en mi vida que no entraba a una iglesia, y salió el poema.

¿Era la misa en castellano?

—Era en húngaro. El poema es lo único que puede transmitir lo inefable. Yo sentía profundamente la reconciliación con Cristo, y aunque hablaran en húngaro, aunque ni siquiera sabía cómo se llamaba la iglesia ni de qué se trataba. El título se lo puse después. Fue una relación muy directa, muy especial, irrepetible, única. Todo esto de algún modo va a estar en El libro de Dios y de los húngaros, pero además corresponde a otro período de mi vida, que es mi nuevo matrimonio, el nacimiento de otra hija, y se establece una especie de período de armonía en mi vida, que con altibajos, lo mantengo hasta ahora. Este libro es testimonio de eso. Es uno de los libros más transparentes y tersos que he escrito. Me gusta mucho, y bueno, es mi vida, mi vuelta a la fe, a la armonía, y una crónica de Hungría, que al fin y al cabo mi poesía siempre es crónica de algo. Podríamos decir que Canto... es una crónica de Inglaterra, y Como higuera... es una crónica de Francia. Mis libros de poesía son también libros de viaje al mismo tiempo.
De allí van a pasar años, hasta el 81 que publico La crónica del Niño Jesús de Chilca, libro distinto e igual a los anteriores. Distinto porque lo planteo como una crónica pero usando unos métodos relativamente antropológicos, de trabajo de campo. Esto pretende ser la historia de la comunidad de Chilca durante medio siglo, comunidad costeña del desierto, a cien kilómetros al sur de Lima. Y para esto conversé con muchos de los viejos del lugar, y por eso es que el libro tiene muchas de las frases del lenguaje popular, como se dice entre los pescadores y los campesinos de la región de Chilca, y es que la historia es contada por un señor que ya se murió, don Fortunato Rueda, que era cojo y le decían "el cojo Rueda". Es un libro distinto en ese sentido, pero nos remite a la intención de Comentarios del año 64, que es también fabricar todo un mundo sobre una cosa peruana, teniendo en cuenta que aquí no caigo en el pecado de codicia y ambición de Comentarios..., sino que está mucho más restringido a un solo período, a una sola región que yo conocía muy bien.

¿Cómo hiciste las averiguaciones en Chilca?

—Con una docena de cervezas salen veinte frases maravillosas. Apuntando frases como la que comienza el poema de mi hermano: "Mi padre ya no lo tenía de su reino".

Frases populares riquísimas, aparte de la cerveza peruana...

—Sí, y además (de la cerveza, claro) frases muy bonitas. No se trata de la jerga por la jerga, y eso le da al libro un tono antiguo, casi bíblico otra vez.

¿Y la muerte del Niño Jesús?

—Ah sí, la muerte del Niño Jesús que es el patrono de la comunidad, es la muerte de la comunidad al mismo tiempo, en otras palabras, dentro de la hermandad del Niño, está la solidaridad, la fraternidad y la sobrevivencia.

¿Y el último poema, tiene que ver con la comunidad también?

—El último poema es un agregado, no tiene que ver con la comunidad porque tiene que ver con la zona, con la región...

¿Los pueblos jóvenes de Lima?

—Sí, los pueblos jóvenes y el arenal, Chilca es un arenal también. La ballena no es más que la versión poética de un suceso periodístico. El año 76 apareció en Conchán una ballena muerta, y nadie sabía qué hacer con la ballena muerta. Un buen día desapareció la ballena, la gente de los alrededores se la había comido porque simplemente necesitaba comérsela.

Hablemos un poco de tu libro Monólogo de la casta Susana y otros poemas, sería también crónica de Alemania entre otras cosas, ¿no?

—Es una crónica de Alemania del algún modo, que corresponde al año 85 que viví en Berlín.

El personaje, Susana, es un personaje fascinante de la Biblia

—Si, el personaje es fascinante. La casta Susana es uno de los pocos casos de personajes que sufren el mal en carne propia por gusto, porque sí, inclusive hay una parte en que Susana le dice a los viejos perversos: "Si soy buena, justa y bella ¿por qué me odiáis?" (en la Biblia); porque ella era buena, justa y bella. Creo que es mucho más desesperante que el caso de Job. Es la maldad en sí misma en realidad. El otro gran personaje del libro es Goethe. Siempre se pensó que era como una especie de poeta aristócrata y burgués, probablemente lo era como todos los de su época, pero era un tipo de grandes pasiones y desgarramientos, un tipo que a los 80 años pedía la mano de una joven de 14...

[Fuente]

 

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