Una noche de noviembre, en la capital del mundo donde nadie duerme, movida por el gran espectáculo del ir y venir de la gente por sus calles llenas de luces y sonidos, camina Lorna ensimismada en sus pensamientos, sin siquiera percibir todo este movimiento. Para ella todo se resume a un solo tema… su próximo casting para trabajar en una gran obra de teatro llamada MALABAR DEL CIELO.

Ha practicado varias semanas y solo sueña con el día en que se inaugure la obra y ella, allí, recibiendo todos esos aplausos y reconocimiento a su trabajo, solo piensa en volver a la fama y estrellato, quiere estar de nuevo entro los grandes; sólo, que esta vez piensa hacerlo al derecho y no dejarse llevar por caminos de oscuridad que la llevaron a perderlo todo.
Recuerda como perdió la visión real de la vida, tomando decisiones poco convencionales solo para ser la diva más recordada, vivió entre drogas, licor, sexo, asesinos, capos, políticos, cirugías, etc. Logro ser famosa efímeramente, porque de un momento a otro se encontró en la cárcel víctima de una manipulación de aquellos que decían ser sus amigos y admiradores.
Si bien, vivió seis meses de crueldad y sufrimiento, también aprendió a ser valiente y a ponerle sentido a su vida, el conocer a Joah, el sacerdote que iba cada martes y jueves, el cual con sus predicaciones le enseño a ver y darle sentido a su existencia, poco a poco, fue comprendiendo que se debía esforzar por si misma si quería lograr todo lo que se propusiera.
Entro al teatro, cruzo el pasillo que daba a los camerinos y se encontró con los que decían ser sus amigos, actúo como si nunca hubiese pasado nada, a pesar de escuchar murmullos a su alrededor, espero a que la llamaran y entro a escena. Su acto fue tan majestuoso que todos quedaron anonadados, logro su papel, salió de allí con la cara en alto y una gran sonrisa de satisfacción, por lograr por primera vez en su vida algo por sus propios méritos.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada