
- De todas formas no me dieron muchas; yo estaba en el pelotón de los listos. Además fue el final de una época. Los que repartían tortas tuvieron que reciclarse. Y dime, ¿has pensado en alguna profesión para el futuro, aparte de maestro?
- No lo tengo muy claro; la verdad es que nunca me he decidido, porque siempre he visto barreras entre una carrera y yo.
Espera asintió, en silencio.
- Pero me gustaría trabajar en el comercio internacional, viajar por el mundo como representante de mi empresa para vender los productos...
- Vaya; picas alto, ¿eh?
El profesor se masajeó la cabeza, con un gesto de fastidio.
- Me está empezando a doler el coco.
- Supongo que no es por mi charla.
- No; es por la comida. Ya debería estar comiendo.
Gómez abrió su mochila y sacó algo envuelto en papel de aluminio;.
-No me he comido el bocadillo hoy –dijo desenvolviéndolo. Luego lo partió por la mitad y le ofreció al maestro.
- Gracias.
- ¿Por qué no quieren que traigamos los bocadillos envueltos en papel de aluminio?
- Porque hay un montón de gente que no tiene nada que hacer y tiene que amortizar un puesto de trabajo.
- ¿Qué quiere decir?
- La administración está compuesta de toda una patulea de gente con unas competencias determinadas; hay miles de directores, subdirectores, técnicos, secretarios, subsecretarios, adjuntos... Todos ellos desempeñan sus funciones; y, paralelamente, van sacando leyes tendentes a mejorar nuestra calidad de vida, todas basadas en soltar más dinero, por supuesto.
- Pero...
- Lo que más me fastidia es que tienen razón; comenzaron por la guerra contra los fumadores. Y tienen razón: el tabaco perjudica la salud. La energía nuclear, las bolsas de plástico, el papel de aluminio... todo eso fastidia al medio ambiente. El cambio climático puede cargarse el planeta.- Es probable que no sea tan dramático como dicen; o tal vez lo sea más de lo que dicen. De todas formas, es cierto; fíjate en las lluvias por ésta zona. Cada vez llueve menos; pregúntale a tu padre y te hablará de unos inviernos de agua que déjalos ir.
- Si, ya he oído hablar de eso.
Espera volvió a imponer silencio con la mano; terminó de comerse la porción de bocadillo, se levantó y se acercó a la ventana. No oía nada; luego se acercó a la puerta, apartando algunas ramas del árbol. Golpeó varias veces y esperó.
Silencio.
Volvió a sentarse.
- Es probable que tengan dificultades para llegar hasta aquí; ya tienen que haberse dado cuenta de que faltamos.
Volvió a mirar el móvil, pero seguía sin cobertura.
- Gómez.
- ¿Sí?
- ¿Ha estado alguna vez en el extranjero?
- ¿Yo? ¡Que va!
- ¿Y dice que le gustaría viajar por el mundo?
- Pues... pues sí; me encanta viajar.
- ¿Sabes? Aunque estudies una carrera es probable que tengas que trabajar en algo distinto a lo que quieras ser.
- ¿Probable? En mí es seguro; por eso siempre he estado tan indeciso.
- Pero, de todas formas, lo importante es trabajar; y el saber no ocupa lugar. Quiero decir que, todo lo que aprendas te puede servir de algo.
- Sí; que Aníbal cruzó los Alpes a lomos de un elefante es probable que me ayude a venderles juguetes fabricados en Alicante a los australianos.
- No se te da nada mal el sarcasmo.
Fuera parecía oírse un rumor indefinido.
- ¿Qué opinan tus compañeros?
- ¿De qué?
- Hombre, de quitarte del colegio, claro.
- Hay opiniones para todos los gustos.
- Supongo que habrá mayoría que apoya tu decisión; incluso ellos querrían quitarse.
- ¿Cómo lo sabe?
Espera soltó una carcajada suave.
- Llevo muchos años de profesor; y todos tus compañeros han sido también mis alumnos. Simple deducción lógica.
Gómez se levantó y comenzó a pasear entre los cascotes.
- El problema es el trabajo... ¡Si tuviera donde trabajar!
- Vente para acá y no te muevas
Gómez volvió junto al profesor y se sentó.
- No quiero que andes por ahí dando vueltas
- ¿Se refiere a ahora o a cuando deje el colegio?
- Me refiero a ambas cosas; la estructura del edificio puede haber sido dañada y un pisotón con esos zapatones podría enviarnos a la planta de abajo a través del suelo. En cuanto a que te vayas...
Calló unos instantes, aguzando el oído por si había algún sonido nuevo.
- Es un mal momento por lo de la crisis.
Gómez miró al profesor con una expresión nueva en su rostro, como si la pregunta que iba a formular llevase mucho tiempo quemándole en su interior.
- Maestro, ¿de donde ha salido ésta crisis?
Espera se rascó una oreja.
- Creo que nunca un alumno me ha preguntado algo así.
- Pero, ¿usted sabe como se ha originado la crisis y porqué?
- Hombre, tengo una ligera idea. Verás, la crisis deriva de varios factores...
- Pero use un lenguaje asequible; usted conoce mi talla intelectual.
Espera asintió y se quedó pensativo; transcurrió más de un minuto. Un ligero rumor le llegaba desde el exterior.
Un rumor que definió como “lluvia”.
Miró al joven con condescendencia y se dispuso a exponerle lo que sabía de la crisis que había sido definida como las grave desde el crack del 29.
Era la canción de la vida.
La economía era una parte de la vida; influenciada a nivel mundial por todo tipo de notas discordantes.
Igual que la economía familiar, pasaba por periodos buenos y malos.
Intentó buscar las palabras adecuadas para que fueran comprendidas por la mente del joven, pero finalmente decidió otra cosa.
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo V

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