
Que sugerente es mi río
en la despejada y rasa noche,
vestido con aguas cristalinas,
adornado con destellos de luceros,
enamorando a la luna,
deseándola
ese es mi río,
ese que roba,
en noches estrelladas,
besos de reflejos y brillos,
en las mejillas de su amante,
la enamorada y alucinada luna.
Ese es mi río y su enamorada Luna
que regalan una sutil media luz,
en las noches de verano,
a trémulos enamorados,
los cuales no se dicen nada,
solamente se besan, se aman y se desean,
sentados y entrelazados,
en rústicos bancos de madera,
que se extienden por la alameda
a lo largo de la verde orilla de la ribera,
de ese, de ese que siempre ha sido,
mi añejo, embelesado, e idílico y platónico río.
en la despejada y rasa noche,
vestido con aguas cristalinas,
adornado con destellos de luceros,
enamorando a la luna,
deseándola
ese es mi río,
ese que roba,
en noches estrelladas,
besos de reflejos y brillos,
en las mejillas de su amante,
la enamorada y alucinada luna.
Ese es mi río y su enamorada Luna
que regalan una sutil media luz,
en las noches de verano,
a trémulos enamorados,
los cuales no se dicen nada,
solamente se besan, se aman y se desean,
sentados y entrelazados,
en rústicos bancos de madera,
que se extienden por la alameda
a lo largo de la verde orilla de la ribera,
de ese, de ese que siempre ha sido,
mi añejo, embelesado, e idílico y platónico río.







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