
decían que del sol de verano rehuía,
habitual era en días de neblina y lluvia
verle por parques y ruas caminar,
y lloviendo por la solitaria playa pasear.
De rostro pálido era, pues el sol núnca veía
!!!Y que mirada de fuego tenía!!!.
Hombre de costumbres metódicas
pues era de salir todos los días,
pero de noche habitualmente lo hacía
evitando la luz de las farolas que había.
El anochecer era su hora buena
donde siempre oscuramente se le veía.
!!!Y que mirada de fuego tenía!!!.
Este hombre era amigo de la noche,
la gente sin techo, prostitutas y marginadas
eran su fiel y agradable compañía
que a esas horas dueñas de la calle se hacían,
hasta de la luna y las estrellas se escondía
y su desconfianza a todos sorprendía.
!!!Y que mirada de fuego tenía!!!.
Una buena noche enamoró a una bella mujer
que de la vida nocturna hacia suya también,
pero de la vida diurna esta mujer
a su amor con agrado quiso corresponder,
a su casa un día le invito al hombre a comer
más éste, de eso nada quiso saber.
!!!Y que mirada de fuego tenía!!!.
La mujer le interrogó sorprendida:
¿por qué no aceptas mi bonita invitación?
Y el hombre en tono inconsolable
su intimo secreto reveló, a su intempestivo amor:
y fue que tuvo la mala sombra
de haber nacido sin sombra.
!!!Y que mirada de fuego tenía!!!.
Tras arduos esfuerzos de su amor
convencerle a su pesar consiguió
y ya no le importó brillar en días rasos de sol,
pues cuentan que siempre le acompaña
la sombra alegre y enamorada de su amor
haciendo bueno su cobijo para ambos dos,
y de este modo su mirada de fuego, así se apagó.
























