¡Bienvenidos!

A quien tanto he querido - Manolo García

30 de septiembre de 2009



No quiero tu amor.
Ni escuchar tu voz, ni vivir por ti.
No quiero tu amor.
Porque cuanto más te alejas más libre me siento.
De ti ya nada espero
que el camino acaba aquí.
Ya no soy
ni canción ni sueño.
Ya no estás.
Ya no siento el zarpazo de tu silencio.
Hoy es como si todo hubiese pasado hace tiempo.
Te llevas el capote bolero de mis pasiones.
Ni me interesa, ni lo lamento.
Hoy quiero tu amor.
Y escuchar tu voz y vivir por ti.
Hoy quiero tu amor.
porque cuando más te alejas más triste me siento.
De ti ya nada espero
que el camino acaba aquí.
Ya no soy ni fin ni destino.
Ahora sé que acabó lo que compartimos.
Ya olvidé tu voz, tu piel,
aunque llore por ti alguna vez.
Mi corazón libre es pero siente la pena.
De caricias aéreas enmarañé tu cuerpo.
A quien tanto he querido le escribo.
Ya no peino tu pelo,
son los dedos del viento.

Condena por amar - El Brujo de Letziaga

29 de septiembre de 2009


Juntos sentimos el amor nacer,
tan bello como un amanecer,
con fuego y pasión
aquellos labios yo besé.
Pensabas que el amor era pecado,
yo te dije que era fuego que no quema.
Recuerdo el brillo de tus ojos amor,
al saber que no es pecar amar.
Pecar es no amar,
Pecar es no oír tu voz ni ver tu mirar,
Pecar es olvidarte
Pecar es mi condena por amar.

Fisica o Química - Los Despistaos

Ni me escondo, ni me atrevo,

ni me escapo, ni te espero,

hago todo lo que puedo

pa' que estemos juntos.

Cada vez me importan menos

los que piensan que no es bueno

que haga todo lo que puedo

pa' que estemos juntos.

Medicina alternativa,

tu saliva en mi saliva,

es física o química.

Ni me miras, ni te quiero,

ni te escucho, ni te creo,

pero siento que me muero

cuando os veo juntos.

Cada vez me importas menos

o eso digo cuando debo,

o que sienta que me muero

cuando os veo juntos.

Medicina alternativa,

tu saliva en mi saliva,

es física o química.

La mitad de lo que hemos vivido

hace mas ruido,

que el ruido de un cañon.

Y un corazon de hielo herido

se ha derretido en su colchon.

La mitad de lo que hemos vivido

hace mas ruido,

que el ruido de un cañon.

Y un corazon de hielo herido

se ha derretido en su colchon.

Medicina alternativa,

tu saliva en mi saliva,

es física o química.

La mitad de lo que hemos vivido

hace mas ruido,

que el ruido de un cañon.

Y un corazon de hielo herido

se ha derretido en su colchon.

La mitad de lo que hemos vivido

hace mas ruido,

que el ruido de un cañon.

Y un corazon de hielo herido

se ha derretido en su colchon.

Los Haikus del tren - Eduardo Moga

28 de septiembre de 2009




El sol poniente
orina óxido y oro.
Un estornino.


Asperja rojos
el cielo acuchillado.
La luz se agrieta.


Bajo los álamos,
las sombras amamantan
grumos de nieve.


La tarde se hace
metacrilato y sueño
en el vagón.


Alguien bosteza
ruidosamente. Fuera,
una amapola.

Pasodoble - Las Estaciones

26 de septiembre de 2009



Se dormía el bosque
sin saber que un ogro
le teñía el cielo de un color gris cruel
que cobarde el hombre
que invocó al demonio de lengua de fuego
que un incendio es.
Nos despertaron las virutas de sus llamas
en la piel.
Y con sus sábanas de humo te asfixiaba
y el paisaje que aún tenía su explendor
y con el fuego interminable lo arrasó
como un dragón llegó al peldaño de mi sombra
y me cantó.
Me consumía su voz
su caliente melodía me decía
ve olvidándote que un árbol fuiste un día,
de rama en rama saltó
cabalgando por mi tronco su resina
calcinando los rincones de mi vida
me pregunté
mi lenta agonía
¿quién quiso este mal?
¿quién quiso este llanto?
¿quién quiso matar?
¿quién quiso que el bosque fuese un cementerio?
maldito loco de atar
que a la madre tierra
prendiste el miedo
maldigo tu alma de hombre perverso
si a hierro matas, morirás a hierro
y ardiendo te verás hijo de puta
en el infierno.

La nota musical - Luis I. Rodríguez

25 de septiembre de 2009



En el rincón del teatro de la vida,
un surtidor de vida presagia
el impulso de un aroma de flor
idealizada en el encanto del pensar,
una leve nota musical se escucha
en la profundidad del ser.
La orquesta prepara su melodía sedienta
de vaivenes en la mente lúcida que
vence la oscuridad con la ideación de
una serenata de pasión en
el advenimiento de la luz en pensamiento.
Las notas musicales recorren las aristas
de la cabellera escondida y sin gracia
en el escenario de la vida
el teatro del absurdo proyecta su imagen
en el muro de la oscuridad y los fantasmas,
el peregrino parece ver la realidad ficticia
en el encuentro consigo mismo.
La música levanta su grito de protesta,
en el escenario tiembla el hombre,
desconoce la razón de ser de la proyección,
un sinsentido abruma su quehacer sombrío
y la música siembra una transformación espiritual,
el pensamiento deviene en el transcurso
una razón, un sentido de vida, una luz.
La música encanta la mente extraviada y
reclama una dialéctica de lucha y ensoñación,
la realidad sombría es un espejismo
en el caminar sereno del hombre,
y la música encanta la imaginación
con la vibración de las notas de la naturaleza,
despertando del letargo al hombre,
proyección de vida, de misterio y poesía...

A los que amo - Rosa Díaz

24 de septiembre de 2009


Porque amar no es querer y yo te
amo,
te juro por mi amor que no te quiero,
que no tengo al cariño de reclamo,
sino al amor el ala abierta al
vuelo.
Vé por la estrella.Y suéltame
esta mano
de tierra y de estiércol, donde
espero
reconstruirle al viento de solano
el escueto perfume de mis huesos.
Querer es atrapar. Y amar es darse
en una cruz de panes y de vino.
Multiplicar amor. Multiplicarse
los brazos en el árbol del camino.
Bebérse a Dios a sorbos, comulgarse,
y darse a comulgar al enemigo.

Te llaman Rosa - Tiquicia Vargas

23 de septiembre de 2009


Te llaman Rosa
porque tu cálida caricia
aprisiona los sentidos
de quien te toca

Te llaman Rosa
aún cuando posees
el encanto de los colores
más variados

Te llaman Rosa
por que tu perfume
envuelve como un manto
suave y delicado

Te llaman Rosa
por que cada mañana
abres tus ojos con el mismo
esplendor del sol dorado

Te llaman Rosa
aún cuando tu espina
hiera la mano que te arrulla

Te llaman Rosa, solamente Rosa

Mi pequeño tesoro - Presuntos implicados

21 de septiembre de 2009



Mi pequeño tesoro
se halla escondido
entre el valle y el monte
que hay en mi ombligo.
Mi pequeño trocito de gloria
es el alba que alumbra
una nueva historia.
Mi pequeño tesoro
quiere ver cosas,
y por él me despliego
como una rosa.
Mi pequeño trocito de vida,
es un ángel que viene a mí
de puntillas.
Tengo cinco razones
para quererte,
una atada a mi espalda
y otra a mi suerte,
y las tres que me quedan,
son tu sonrisa,
tu ternura sin falta
y otras delicias.

Pasodoble - Los valientes

18 de septiembre de 2009



Loquito por verte a mi vera
cariñito mío
mirando para el cielo suspiro
que tengo una novia
señoras y señores que quita el sentío
coqueta y elegante
que no hay quien pase por su verita sin piropearle
con tanto y tanto arte
que está bonita hasta cuando la despeina el levante
y me he enamorado, me he enamorado, yo me he enamorado
de una gitanilla bendición del cielo
que fue novia de un poeta marinero
la viva imagen de su madre Rosarillo
y el pelo negro de su padre el nazareno
celos, yo tengo celos
que me envenenan cuando gritan a los vientos
que eres la novia del mar
tengo una novia señores
que tan sólo con mirarla
va robando corazones.

Hacia la eternidad - Juan Pomponio



Besar el simple contorno del grito solo

besarte hasta que el silencio desgrane
la agonía lenta, musical.
Besar el murmullo de labios incrustados
sobre el húmedo aliento de luz,
besar la inquietud del deseo renovado
por movimientos tenues.
Saborear el estigma líquido
descifrado en relatos abandonados
donde existen besos antiguos
con el toque leve de pasiones robadas
en alguna historia sin recuerdos.
Besar el agua calma de tu memoria
para inventar canciones furiosas
despertar al invencible beso,
leve, siempre leve, nuevamente suave,
como un pequeño capullo de sol.
Besar, besar y volver a besar siempre,
besar la ilusión del campo sembrado
con raíces tímidas donde circulan besos
aun no germinados.
Besar y volver a besar sin pausa, sin tregua
besar tu invisible cuerpo de fibras naturales
extraídas de un bosque lejano
donde crecen besos vírgenes
cultivados por seres enamorados
utilizando herramientas sencillas
como un simple beso.
Refugio de marchas agotadas
buscando el secreto campo donde dicen:
todavía se recogen melodías
impregnadas por un beso.

Chiquilla - Seguridad Social

Por la mañana yo me levanto

y voy corriendo desde mi cama,

para poder ver a esa chiquilla

por mi ventana.

Porque yo llevo to´ el día sufriendo,

ya que la quiero con toda el alma.

Y la persigo en mis pensamientos

de madrugada.

Tengo una cosa que me arde dentro,

que no me deja pensar en nada

¡ay! que no sea de esa chiquilla

y de su mirada.

Y yo la miro...

Y ella no me dice nada...

Pero sus dos ojos negros

se me clavan como espadas.

Pero sus dos ojos negros

se me clavan como espadas.

¡Ay chiquilla!

Ese silencio que me desvive

me dice cosas que son tan claras,

que yo no puedo, no puedo, no puedo

dejar de mirarla.

Y yo le tengo que decir pronto

que estoy loquito de amor por ella.

Y que sus ojos llevan el fuego

de alguna estrella.

Que las palabras se quedan cortas

para decir todo lo que siento,

pues mi chiquilla es lo más bonito

del firmamento.

Y yo la miro...

Y ella no me dice nada...

Pero sus dos ojos negros

se me clavan como espadas.

Pero sus dos ojos negros

se me clavan como espadas.

Y yo la quiero...

Como el sol a la mañana...

Como los rayos de luz

a mi ventana yo la quiero.

Como los rayos de luz

a mi ventana, ¡ay chiquilla!

Voz de mí - Elías Nandino

16 de septiembre de 2009




No sé como mirar para encontrarte,
horizonte de amor en que me excito,
distancia sin medida donde habito
para matar las ansias de tocarte.


No sé como gritar para llamarte
en medio de mis siglos de infinito
donde nace el silencio de mi grito
movido por la sangre de buscarte.


Mirar sin que te alcance la mirada
sangrar sin la presencia de una herida,
llamarte sin oírme la llamada;


y atado al corazón que no te olvida,
ser un muerto que tiene por morada
un cuerpo que no vive sin tu vida.

Guerra a la guerra por la guerra - Rafael Alberti

15 de septiembre de 2009


Ilustración; CreativeReview

Guerra a la guerra por la guerra. Vente.
Vuelve la espalda. El mar. Abre la boca.
Contra una mina una sirena choca
Y un arcángel se hunde, indiferente.

Tiempo de fuego. Adiós. Urgentemente.
Cierra los ojos. Es el monte. Toca.
Saltan las cumbres salpicando roca
Y un arcángel se hunde, indiferente.

¿Dinamita a la luna también? Vamos.
Muerte a la muerte por la muerte: guerra.
En verdad, piensa el toro, el mundo es bello

Encendidos están, amor, los ramos.
Abre la boca. (El mar. El monte.) Cierra
Los ojos y desátate el cabello.

Mis lágrimas - Lágrimas profundas


Donde quiera que te encuentres la soledad te persigue aun donde te descubres en ese infinito espejo que te dice mira como te destrozaste, mira como sufres tu amargo dolor y tus instintos claudicales rebosan en tu interior clamando tristeza, agonía, desilusión y tu voraces lágrimas.
El amor comenta no estoy contigo perdido estoy búscame en en el olvido donde habito yo,
conspiras ante mí, de mis llagas y mi sufrir como haciendo recordar lo que sufro yo por ti.
Oh las lágrimas negras y oscuras desembocan en mi interior cuando supe que mi alma vaga por encontrar tu perdón.
Hasta cuando lloraré por el perdón de mi agobiada tristeza si mis lágrimas sufren por no encontrarme en tu interior.

Inmóvil - Miguel A. Moreno

14 de septiembre de 2009



Estatua rota
que tu vacío hiere
y el viento mece.

Si me llamaras - Pedro Salinas

13 de septiembre de 2009



¡Si me llamaras, sí,
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Por que si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.

Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: "No te vayas".

Quiero ser - Carlos Casado Cuevas

12 de septiembre de 2009



Quiero ser lo que no soy,
quiero ser lo que soñé,
como árbol transparente
con hojas de cristal
y frutos que contagien,
como sonrisa de cariño
en lo verde de la espina,
alimento de existencia
con savia generosa.
Quiero ser lo que soñé
en lo alto de la rama,
en el corazón de la savia,
en la sonrisa del cristal.

¿Cuántos escritores españoles viven de la literatura? - Artículo

10 de septiembre de 2009


Fernando Savater se ufanaba en su autobiografía (Mira por donde. Taurus, 2003) de que su trabajo de escritor era lo más parecido a “vivir sin trabajar”. Pero, ¿se puede vivir de escribir? Con el oscuro nubarrón de la crisis en el cogote, nos interesamos por las variopintos ingresos de nuestros narradores -conferencias, clases, jurados literarios, colaboraciones periodísticas- a los que sus libros publicados contribuyen sólo en una pequeña parte. Hay clases, sin embargo. Un grupo de privilegiados con millones de ejemplares a cuestas que podría prescindir sin apuros ni estrecheces de lo que Isaac Rosa llama “la industria auxiliar”.


Todo se desmorona, o eso parece. Lo que comenzó con unos risueños banqueros estadounidenses despachando hipotecas a quien no tenía siquiera el dólar para pagarse el transporte público hasta la sucursal, ha devenido en catástrofe mundial. Mundial e íntima. Echan a los amigos, tiemblan los padres y el único empleo que prospera es el de rotulador de carteles de “Se vende”. Y nadie parece a salvo: obreros, arquitectos, fontaneros, periodistas, ¿escritores? Cuentan que el libro es un objeto de ocio “barato”, una trinchera natural anticrisis que cubre grandes segmentos de tiempo por un precio asequible. Pero las visitas a las grandes superficies, donde se venden miles de ejemplares, menguan, y los anticipos editoriales se dividen por dos. Así, los escritores podrían no salir indemnes del derrumbe económico. A todo esto, ¿qué tal les iba hasta el momento?

En El Cultural hemos realizado un barrido general, una suerte de encuesta pecuniaria a una importante muestra de nuestros literatos. No queremos saber lo que ganan pero sí satisfacer la curiosidad de hasta qué punto se puede vivir de la Literatura -y de sus actividades anejas- en España. Nos han contestado Rafael Chirbes, Ignacio Martínez de Pisón, Antonio Orejudo, Isaac Rosa, Agustín Fernández Mallo, Ricardo Menéndez Salmón, Alberto Olmos, Juana Salabert, Rafael Reig y Juan Marsé.

Economías paralelas
Lo decimos ya, sin intrigas innecesarias: sólo uno de los narradores interrogados, Juan Marsé, admite vivir únicamente de los beneficios de sus libros. Hay más, se sabe. Nombres que no se caen de los primeros puestos de las listas de ventas año tras año. Los Arturo Pérez Reverte, Carlos Ruiz Zafón, Eduardo Mendoza, Antonio Gala, Almudena Grandes, Matilde Asensi, Julia Navarro, José Luis Sampedro, Alberto Vázquez Figueroa... Algunos, como es el caso de este último, han atesorado, ejemplar tras ejemplar, fortunas de ensueño.

No es el caso de Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna, Valencia, 1949), quien publicó en 2007 Crematorio (Anagrama), la mejor novela del año para los críticos de El Cultural. Chirbes explica que no ha conseguido nunca vivir de sus libros, “siempre he tenido economías paralelas”. Economías que no pasan necesariamente por los consabidos bolos, las colaboraciones periodísticas, los jurados literarios, etc. “ Lo que pueda ganar al año por esas cosas es más bien simbólico. No escribo columnas, ni doy muchas charlas (ahora, alguna más), y la mayoría de las que doy son más bien por compromisos, amistades, gente a la que no puedes decirle que no, etc...”.

La última novela de Isaac Rosa (Sevilla, 1974) es El país del miedo (Seix Barral, 2008) pero no han sido sus ventas ni las de sus anteriores libros las que le han dado de comer durante estos años. “Hace cuatro años que vivo de mis libros, aunque más bien indirectamente. Quiero decir que no vivo sólo de la venta de mis libros, sino de ellos y de otras actividades derivadas: colaboraciones en prensa, traducciones, conferencias, cursos... La ‘industria auxiliar’ del escritor. Sí, se puede vivir en España de la Literatura. Solemos oír que sólo unos privilegiados lo consiguen, pero yo conozco a bastantes escritores que viven de escribir, algunos incluso viven muy bien. De hecho, una novedad de los últimos años es que ya no sólo se puede vivir de los libros: ahora es posible incluso hacerse millonario. Recuerdo la promoción de lanzamiento de la última novela de Ruiz Zafón, su insistencia en los millones de ejemplares vendidos y en los que esperaba vender, en lo que parecía un mensaje destinado a los novelistas más que a los lectores, algo así como ‘atención, fíjese bien, es posible ganar mucho dinero escribiendo novelas, este muchacho lo ha hecho, tú también puedes’. Los best-sellers ya no son todos extranjeros, y estoy convencido de que hay cada vez más autores aficionados cuya aspiración es ser escritor más que escribir, y sueñan con ganar mucho dinero -de ahí la insistencia en ciertas fórmulas narrativas de éxito tan presentes en primeros títulos-”.

Una vida burguesa
La vanguardia literaria nacional andaba desvaída cuando Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) reunió las notas redactadas tran un incidente hospitalario en Thailandia y arrancó la “Era Nocilla”, de la que Nocilla Experience (Alfaguara, 2008) es la penúltima entrega. Fernández Mallo corrobora: “No, no vivo de mis libros. Por una parte, eso está bien, prefiero tener la libertad de poder escribir lo que quiera sin la presión del dinero. Viviría de mis libros si mis ventas fueran de best seller, cosa que no ocurre. No creo que sea posible para un escritor de producción y ventas medias vivir de sus libros de una manera normal, tranquila y digna, es decir, burguesa, y creo que esto es igual hoy que ayer y que antes de ayer. No creo que tenga nada que ver con la crisis, argumentar eso es tramposo. Los editores venden menos, es cierto, pero es que los beneficios que le llegan a los autores eran ridículos antes y son ridículos ahora. ¡Los novelistas afectados por la crisis! Es paródico. Los novelistas simpre están en crisis. De los libros, viven exclusivamente diez, los que pasan de cien mil ejemplares vendidos por título”.

La economía sumergida
Hay quien abandonó toda esperanza desde el primer momento. Alberto Olmos (Segovia, 1975), que inquietó con su última nouvelle dialogada -Tatami (Lengua de trapo, 2008)-, matiza: “No vivo de mis novelas. Tampoco esperaba hacerlo. Entiendo obvio que para vivir de la literatura hay que vender muchos ejemplares de cada novela, y también considero obvio que los escritores que viven de escribir acaban escribiendo novelas sobre escritores, lo que resulta empobrecedor a largo plazo”. Pero el escritor puede abandonarse -no sin peligro- a la “economía sumergida” con la que poder mantener la cuenta al día sin publicar gran cosa. “Se puede, por desgracia -lamenta Olmos-, los jurados son siempre los mismos, los premiados son siempre los mismos y los bolos caen siempre sobre los mismos”.

Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) compagina sus ejercicios narrativos con su trabajo como editor en KRK, “que complementa el ingreso inestable de mis libros”. Menéndez Salmón, que acaba de publicar El corrector (Seix Barral, 2009), admite que habrá quien vive de bolos y demás acompañamientos pero “al precio de dejar de ser escritor para convertirse en otra cosa: en representante de sí mismo, por ejemplo, o en una marca registrada. No me imagino a ninguno de los escritores españoles que me gustan esclavizando a su musa por culpa de una agenda como la de un ministro”.

Por su parte, Rafael Reig (Cangás de Onís, 1963) se cabrea, socarrón, cuando aludimos a su modus vivendi: “No fastidie, ni aunque fuera un faquir, un penitente o por completo herbívoro. Esta tripa que tengo, ¿tú crees que es de las novelas? Yo vivo de lo que escribo en los periódicos, de las clases que doy y de los bolos. De las novelas sólo pueden vivir unos pocos, igual que pasa en el billar, el ajedrez o la natación sincronizada. Yo no estoy entre ellos: yo formo parte del Tercer Mundo de la novela, o como mucho, en vías de desarrollo. A la gente le gusta que los países pobres sean exóticos, igual que le gusta que los autores que no vendemos tanto seamos exóticos, bohemios y esas cosas. Si nos ven de corbata, como si fuéramos Carlos Fuentes, ya no les mola, les parece sospechoso: como si van a un viaje de aventura y resulta que hay hoteles de cinco estrellas y solomillo, en lugar de comer hormigas”.

Mal informados
Y Reig, que en 2006 publicó el a un mismo tiempo mítica y subterráneo Manual de Literatura para caníbales (Debate), se atrinchera y revuelve ante la cuestionada moralidad del escritor sin libros: “Por supuesto, y no hace falta ser novelista: se puede ser articulista y no escribir libros, etc. Aunque mucha gente no lo sepa, escribir un libro aún es optativo. Hay un anteproyecto de ley, pero aún no se ha aprobado la obligación de publicar un libro, pese a lo que crean los políticos, los presentadores de la tele y los famosos en general. Están mal informados: se puede ser feliz y buen ciudadano sin tener que demostrar que se tiene vida interior”.

Antonio Orejudo (Madrid, 1963), el sorprendente autor de las Fabulosas narraciones por historias (Tusquets, 2007), comparte igual espíritu desacomplejado: “De hecho, para ganar dinero conviene no escribir demasiados libros. Los libros quitan mucho tiempo a los bolos, que es la actividad verdaderamente lucrativa”. E Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 196a), autor de Dientes de leche (Seix Barral, 2008) aclara: “Yo diría más bien que vivo de lo que escribo. No sólo de los libros: también de artículos, prólogos, etc. Desde hace un par de siglos ha habido escritores que vivían de sus libros. Supongo que seguirá siendo así”.

Quizás la previa aventura de escribir y la pretensión de hacer frente al euríbor pluma en ristre sea todavía, lamentablemente, una práctica de riesgo en la España del XXI. Juana Salabert (París, 1962) firmó en 2007 su última novela hasta la fecha, El bulevar del miedo (Seix Barral). Dice Salabert: “Trato de vivir de mis libros, al menos, combinando en la medida de lo posible mis anticipos de novela con las conferencias, la escritura de artículos y alguna que otra traducción ocasional. Si vivir de la pluma en España siempre fue difícil, en la última década la situación ha empeorado con respecto a los años noventa y ello a pesar de la buena situación -de momento y por fortuna- de la industria editorial española. De todos modos, me considero bastante afortunada en este terreno, vivir, o ‘sobrevivir’, haciendo lo que te gusta es un raro y espléndido privilegio. Pero también una elección vital que supone la renuncia a muchas cosas, a comodidades y seguridades, porque no siempre sabes que será de ti al siguiente trimestre”.

Tal vez el viejo Cela...
Para concluir, uno de los grandes termina por agriar el panorama al explicar que “hace muy poco que pude vivir de la Literatura”. Juan Marsé (Barcelona, 1933), premio Cervantes 2008, autor de una obra espléndida y abrumadora en la que se cuentan novelas como últimas tardes con Teresa (Seix Barral, 1966), La muchacha de las bragas de oro (Planeta, 1978) o Canciones de amor en Lolitas Club (Lumen, 2005), afirma desconocer “la situación de los demás escritores pero dudo que haya quien pueda haber vivido fácil y exclusivamente de la escritura. No sé, tal vez en su tiempo, el viejo Cela...”.

Aclaradas las dudas y endurecidos los sueños, ¿qué les queda a los aspirantes, a los novelistas lastrados, más que cargados, de un futuro pasado por agua y amenazador? Escuchen, escuchen a Rafael Reig: “ A mí me pagan más o menos los mismos anticipos, lo mismo por artículo y lo mismo por conferencia que me pagaban cuando empecé, hace ya veinte años. O sea que cada vez estamos más pobres. Los nuevos talentos lo tienen difícil, sin duda, las editoriales cada día son más avarientas: he oído que ahora ya firman contratos con menos del 10% para el autor. Y me parece estupendo: si los nuevos talentos lo tuvieran demasiado fácil, se echarían a perder, je, je: es todo por su bien”.


[Vía]

Amante - Luz María Jiménez Faro



Amante, no pretendas mi cuerpo dibujado,
mira como en la arena se deshacen las formas,
coge sólo los besos que estallan en las olas,
Ahorca en mi garganta las palabras que flotan.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

Brillaré entre los peces, y sus abiertas bocas
Repetirán tu nombre.
Y el mar estará lleno de ensangrentadas rosas.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

Atada a tu tristeza, sólo seremos sombra.
Yo te conozco, es cierto: tus manos me deshojan
y atónitas galernas de tu saliva soplan
En la onda caliente de mi desnuda costa.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

Estoy cansado - Luis Cernuda

9 de septiembre de 2009



Estar cansado tiene plumas,
tiene plumas graciosas como un loro,
plumas que desde luego nunca vuelan,
mas balbucean igual que loro.
Estoy cansado de las casas,
prontamente en ruinas sin un gesto;
estoy cansado de las cosas,
con un latir de seda vueltas luego de espaldas.

Estoy cansado de estar vivo,
aunque más cansado sería el estar muerto;
estoy cansado del estar cansado

entre plumas ligeras sagazmente,
plumas del loro aquel tan familiar o triste,
el loro aquel del siempre estar cansado.

Invisible - Miguel A. Moreno


Invisible soy,
noches a fuego lento,
invisible eres.

Sin Documentos - Los Rodríguez

8 de septiembre de 2009

Déjame atravesar el viento sin documentos,

que lo haré por el tiempo que tuvimos...

Porque no queda salida,

porque pareces dormida,

porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida.

Quiero ser el único que te muerda la boca.

Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.


Déjame que te cierre esta noche los ojos,

y mañana vendré con un cigarro a la cama.

Porque no tengo más intenciones

que seguir bebiendo de esta copa que no está tan rota.

Quiero ser el único que te muerda la boca.

Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.


Porque sí, porque sí, porque sí...

Porque en esta vida no quiero pasar un día entero sin tí.

Porque sí, porque sí, porque sí...

Porque mientras te espero por tí me muero y no quiero seguir así.


Déjame atravesar el viento sin documentos,

que lo haré por el tiempo que tuvimos...

Porque no queda salida, porque pareces dormida,

porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida.

Quiero ser el único que te muerda la boca.

Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.


Porque sí, porque sí, porque sí...

Porque en esta vida no quiero pasar más de un día entero sin tí.

Porque sí, porque sí, porque sí...

Porque mientras te espero por tí me muero y no quiero seguir así.


Quiero ser el único que te muerda la boca.

Quiero saber que la vida contigo no va a terminar...

Ay, quiero ser el único que te muerda la boca,

quiero saber que la vida contigo no va a terminar...


Porque sí (porque sí)

Porque en esta vida no quiero pasar más de un día entero sin tí.

Porque sí (porque sí)

Porque mientras te espero por tí me muero y no quiero seguir así.

Silencio - Miguel A. Moreno

7 de septiembre de 2009



Si abro mi boca,
sabes lo que diría,
así, silencio.

Soneto LXVI - Pablo Neruda

6 de septiembre de 2009



No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

La sangre de la canícula - Álvaro Otero


Con la llegada del verano, algunos pueblos de España, hey, se entregan con verdadera pasión a una suerte de atávica atracción, de origen medieval-testicular, por el gran espectáculo del sufrimiento animal. Tiempo goyesco de toros perseguidos, patos degollados, cabras volantes, campanarios de sangre. La desbordante imaginación de los ritos recuerda a esas exposiciones sobre los instrumentos de tortura de la Inquisición, y demuestra que, cuando se trata de hacer daño al prójimo, aunque el prójimo sea una vaquilla, hasta el más tonto es creativo. Esta, digámoslo así, temporada de los horrores estivales se abre a finales de junio en el pueblo cacereño de Coria con el Toro de San Juan. El animal corre intramuros mientras la gente le lanza los soplillos, gruesos alfileres que se le clavan en la piel. Es como jugar a los dardos, pero a lo bestia, y cuando el toro ya agoniza, y por tanto pierde su gracia como palpitante diana móvil, lo matan pegándole un tiro. Como la fiesta "está documentada desde el s. XIII", hace ya tiempo que la declararon de Interés Turístico. La coartada histórica es típica de estos festejos. Siempre hay un cronista local, epígono de esos intelectuales que siempre ha estado ahí para justificar desde el antisemitismo hasta el apartheid, dispuesto a desempolvar antiguos legajos municipales con los que dar pedigrí al soplillo, a la lanza, al desvarío. Y, en fin, lo mismo que comienza la temporada con la bacanal de sangre cacereña, termina en la segunda semana de septiembre en Tordesillas con el Toro de la Vega. Conocida antes, más bien, por ser sede y dar nombre al tratado que en 1494 decidió el reparto del Nuevo Mundo entre España y Portugal, Tordesillas ha pasado a serlo por su persistencia en mantener el salvaje espectáculo del Alanceamiento del Toro, en el que una multitud enardecida, a caballo y a pie, envuelta en una nube de polvo y alaridos, persigue y alancea el animal hasta la muerte. Las protestas, cada año, llegan desde medio mundo e inundan la Red, pero lo único que han conseguido es que al valiente que remata al toro ya no se le permita cortarle los testículos, ensartarlos en la punta de su lanza y pasearse de esa guisa, ufano, por las calles del pueblo. Y este Alanceamiento es, también, otro ejemplo de cómo un delito penal tipificado –como es el del maltrato animal- se diluye en su dimensión pública cuando toda una localidad, con su orgullosa alcaldesa al frente, lo alienta y ejecuta. Tiempo de verano, tiempo de sangre. De nuevo, la frase de don Quijote, tantas veces citada aquí, viene a cuento como un guante: Cosas veredes, querido Sancho, que te harán caer del caballo. Y tanto.

[Vía]

Final de Viaje - Hilario Camacho

5 de septiembre de 2009

Al final vuelvo la vista atrás,

fue tan cansado el largo viaje,

tan pensado el equipaje

para llegar aquí

perdido en la ciudad.

Soy prisionero en una calle

sin farolas, sin portales,

donde esperar

que nazca de nuevo el sol,

que entre caliente por mi cuerpo

y haga sentirme que amanezco.


Vuelvo la vista atrás,

lo acabo de comprender:

He pasado de largo y el final de mi viaje

sólo puedes ser tú.

Sólo tú puedes ser

el portal de ese amanecer.

El único aliento que se adentra en mi pecho

fundiendo mi soledad.


Donde esperar

que nazca de nuevo el sol,

que entre caliente por mi cuerpo

y haga sentirme que amanezco.


Vuelvo la vista atrás,

lo acabo de comprender:

He pasado de largo y el final de mi viaje

tan sólo puedes ser tú.

Sólo tú puedes ser

el portal de ese amanecer.

El único aliento que se adentra en mi pecho

fundiendo mi soledad.


Vuelvo la vista atrás,

lo acabo de comprender:

He pasado de largo y el final de mi viaje

sólo puedes ser tú.

Sólo tú puedes ser

el portal de ese amanecer.

El único aliento que se adentra en mi pecho

fundiendo mi soledad.

El riego del llanto - Carlos Casado Cuevas

4 de septiembre de 2009


Contemplo el recuerdo que llora
tras angosto camino colgado
en hilos frágiles del tiempo
tejiendo la historia fría
de mis desconciertos,
y observo que caen lágrimas
surcando el campo curtido
en mejillas humedecidas
con el riego del llanto,
y pasan ligeros los vientos
siguiendo pisadas de ausencias,
con sed de emociones y abrazos
donde los fulgores del amor maduro
se entregan como premido
en infinito desnudo.

Pasodoble - La ventolera

3 de septiembre de 2009



Recuerdo que era Mayo
por la Plaza España
cuando de entre las flores
yo vi tu carita.
Recuerdo que mis manos
y mi cuerpo temblaron
cuando me miraste
y el día en que tu hermano
me dijo: "paisano no seas cobarde
ve por esa chiquilla, chiquilla".
Recuerdo esa mañana
cuando nos casamos
y te dije te quiero
pa mientras viva.
El miedo de esa noche
cuando yo vi tu cuerpo
a la luz de la luna
domingos de Caleta,
barrio la viña, plaza las flores
y un ramo de claveles
por cada niño
por cada cuna, cuna cu...
tú no me llores
si está tu pelo blanco
si el tiempo ya pasó
ay, hace cincuenta años
y hoy sigo pensando
como te quiero
vámonos pal parque
que aún me quedan besos
viejecita de mis entrañas.
Si tú me dejas y te vas pa los cielos
nunca te olvides
de ese muchachito que está que no vive
sin tí, mirando las flores por la Plaza España
la Plaza España.

Humorada - Ramón de Campoamor

1 de septiembre de 2009




Háblame más... y más..., que tus acentos

me saquen de este abismo;

el día en que no salga de mí mismo,

se me van a comer los pensamientos.
 

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