¡Bienvenidos!

Hija de la noche - Iago Rodríguez Cousso

31 de mayo de 2009



En la divina creación
Los dioses se fijaron en ti,
Y en ti crearon el universo,
Sin fallo, inalcanzable perfección.

Hija de la noche, en tu pelo
Plantaron las estrellas
Y en tu cara la luna radiante.

De tus labios nació la sangre,
Manantial de vida, que con
Tus besos se torna salvaje,

Y de tus caricias volaron las aves,
Que siempre querrán alcanzar
A su hermana la luna.

La carambola de la felicidad - Rosa Montero


Ya saben que el premio más monumental de lotería que jamás se ha entregado en Europa, 126 millones de euros, salió en España hace un par de semanas y se lo llevó una joven mallorquina de 25 años. A juzgar por las estadísticas y los estudios hechos sobre los ganadores de premios de este tipo, esa pobre chica va a pasarlo fatal. Al parecer, no hay como conseguir de golpe un pelotazo inusitado de millones para que la vida se te vaya al garete. Cuidado con lo que deseas, porque puede convertirse en realidad, reza el viejo dicho; y el caso es que, al cabo de unos años, entre la lista de acertantes de la lotería hay una rara abundancia de depresiones clínicas, suicidios, escándalos y rupturas familiares. Y también unas cuantas ruinas, esto es, gente que se las apaña para perder todo el dinero a velocidad de vértigo (en ocasiones, con la inestimable ayuda de algún estafador). Unas biografías muy poco recomendables. Yo misma conocí hace tiempo al ganador de un premio sustancioso. Nunca llegó a confesar a cuánto ascendía, pero debió de ser mucho porque decidió retirarse de trabajar. Era un buen profesional, un tipo competente y activo. Tenía 45 años y trasladó su residencia a una playa, supuestamente para darse la gran vidorra. Una década más tarde volvió a aparecer por Madrid, deprimido, divorciado, refunfuñón, avejentado, completamente fuera de lugar. Y tan alicaído que no me extrañó enterarme de su muerte, pocos años después. Desde luego no parecía que el súbito dinero le hubiera ayudado a ser feliz.

Dicen los expertos que para que un premio así no acabe destruyéndote, es muy importante seguir manteniendo el mismo estilo de vida y los mismos amigos. Por no hablar del mismo cónyuge, porque, por lo visto, lo primero que hacen muchos de los ganadores es cambiar de pareja. Son consejos que de entrada parecen sensatos, pero que si se piensan bien son impracticables e incluso algo idiotas. Imaginemos que eres un parado de una sórdida barriada industrial de una gran ciudad y que te caen encima diez millones de euros. ¿Vas a seguir manteniendo el mismo estilo de vida? O sea, ¿continuarás residiendo en un piso asqueroso de 35 metros y en un suburbio peligroso de aceras rotas y farolas fundidas? ¿Y seguirás yendo durante dos horas en autobús para hacer la compra en el macro más barato de la ciudad? O, si trabajas en una machacante cadena de producción por cuatro perras, ¿persistirás en tu empleo embrutecedor? En cuanto a los amigos, desde luego conviene conservarlos, pero, al tener dinero, querrás viajar, ir a sitios, comer en buenos restaurantes, darte tus caprichos. Y los amigos carecen de recursos para seguirte. Sin duda puedes invitarlos, y lo harás algún tiempo. Pero invitar eternamente termina envenenando la relación. No debe de ser fácil, desde luego.

Lo cual me recuerda otro viejo refrán: Dios escribe con los renglones torcidos. Que, traducido a una versión agnóstica con la que me siento mucho más a gusto, viene a decir que el azar hace carambolas con nosotros por ciego capricho, de modo que un hecho infortunado a veces termina convirtiéndose en algo positivo, y en cambio un aparente bien, como el premio de la lotería, puede acabar por labrarnos la desgracia. En Las 1001 noches hay un cuento delicioso sobre un sastre que empieza a experimentar una equívoca sucesión de felicidades y desventuras. Su único hijo es confundido por un fatal error con el asesino de una anciana y es encarcelado; pero entonces se declara la guerra con el país vecino, hay una conscripción y todos los jóvenes de su edad son llevados a combatir en horrorosas batallas. De lo cual el muchacho se salva, gracias a estar preso. Con el tiempo, se descubre al verdadero asesino y el hijo es puesto en libertad. Pero al día siguiente de salir de la cárcel hay un terremoto, la casa familiar se derrumba, el chico muere bajo los cascotes. Sin embargo, la prisión sigue intacta y en su interior nadie ha sufrido ningún daño. El relato continúa por el estilo, devanando un largo rosario de coincidencias. Demasiadas casualidades y todas seguidas, desde luego: para eso es un cuento de Las 1001 noches. Pero por debajo del adorno de la ficción se transparenta algo muy auténtico: que la vida es esencialmente paradójica y el destino enigmático y mudable. Sí, es cierto: un golpe de aparente fortuna puede acabar teniendo secuelas negativas. Pero yo prefiero recordar que un mal momento, un dolor o un disgusto pueden ser el comienzo de la carambola de la felicidad. Piénsenlo, consuela.

[Fuente]

Moving - Macaco



Voz en off: La ley universal de la locomoción no puede fallar en este momento...

Moving, all the people moving, one move for just one dream

We see moving, all the people moving, one move for just one dream

Tiempos de pequeños movimientos, movimientos en reacción

Una gota junto a otra hace oleajes, luego mares... océanos

Nunca una ley fue tan simple y clara: acción, reacción... repercusión

Murmullos se unen forman gritos, juntos somos evolución

Moving, all the people moving, one move for just one dream

We see moving, all the people moving, one move for just one dream

Escucha la llamada de Mama Tierra, cuna de la creación

Su palabra es nuestra palabra, su quejio nuestra voz

Si en lo pequeño está la fuerza, si hacia lo simple anda la destreza

Volver al origen no es retroceder, quizás sea andar hacia el saber

Moving, all the people moving, one move for just one dream

We see moving, all the people moving, one move for just one dream

This is the Life fest under your feet

Si te llamo azucena, si te llamo - Jose Antonio Muñoz Rojas

30 de mayo de 2009


Si te llamo azucena, si te llamo,
¿a qué jardín del mundo no le obligo?
Si te digo romero, si te digo,
¿a qué monte del mundo no reclamo

que tenga tu color y olor? Te amo
por el romero en ti, porque te sigo
como a jardín del alma que te digo,
como monte del alma que te llamo.

Y con tanto nombrarte y renombrarte
sin variar de nombre, a cada cosa
bella, la voy llamando con mi acento

y las dejo morir al silenciarte,
y si digo azucena y digo rosa,
las nombro a ellas, pero a ti te siento.

Epigrama a Munárriz - Leandro Fernández de Moratín

29 de mayo de 2009


Tu crítica majadera
de los dramas que escribí,
Pedancio, poco me altera;
mas pesadumbre tuviera
si te gustaran a ti.

Cine mudo - Fina García Marruz

27 de mayo de 2009


No es que le falte
el sonido,
es que tiene
el silencio.

Al Mario - Walter César

26 de mayo de 2009


COMPAÑERO MARIO

Callaron las palabras se durmieron los versos y las letras volvieron al viejo abecedario,
Ordenadas y quietas en el teclado rígido extrañaban las manos de nuestro amigo Mario

El lápiz solidario se encerró en el cajón y lágrimas de tinta las biromes lloraron los poemas a media sin tiempo se quedaron esperando la musa de nuestro amigo Mario

Se marcho el compañero el amigo el hermano se marcho el uruguayo un genio literario
No pudo soportar el peso de los años pero queda el legado de nuestro amigo Mario

Que será del motor sin piezas de recambio se parara sin mas, se quedara oxidado o habrá alguien quizás que pueda repararlo siguiendo los consejos de nuestro amigo Mario

Quien pintara en poemas el paisaje uruguayo quien nos hará felices al poder recordarlo que será de nosotros sin nuestro amigo Mario


19 de mayo de 2009

Walter Cesar

Soneto III - Juana Inés de la Cruz

24 de mayo de 2009


Que explica la más sublime calidad del amor


Yo adoro a Lisi, pero no pretendo
que Lisi corresponda mi fineza,
pues si juzgo posible su belleza,
a su decoro y a mi aprehensión ofendo.

No emprender, solamente, es lo que emprendo;
pues sé que a merecer tanta grandeza
ningún mérito basta, y es simpleza
obrar contra lo mismo que yo entiendo.

Como cosa concibo tan sagrada
su beldad, que no quiere mi osadía
a la esperanza dar ni aun leve entrada:

pues cediendo a la suya mi alegría,
por no llegarla a ver mal empleada,
aun pienso que sintiera verla mía.

Huérfanos - Gálata

23 de mayo de 2009


Te has ido un día cualquiera , dejándonos huerfanos de tus versos,

De tus palabras sencillas e inteligentes

Se han quedado vacíos los libros de tus pensamientos intensos….

“ hagamos un trato” inspíranos con algo de tu talento , de ver el mundo

Como tú , como un poema a veces ácido , a veces romántico.

Lo que la muerte no nos puede arrebatar , son las “palabras verdaderas”

Por eso pido a todos , que recen por ti.


tu “ padre nuestro latinoamericano”:

Padre nuestro que estás en los cielos
con las golondrinas y los misiles
quiero que vuelvas antes de que olvides
como se llega al sur de Río Grande

Padre nuestro que estás en el exilio
casi nunca te acuerdas de los míos
de todos modos dondequiera que estés
santificado sea tu nombre
no quienes santifican en tu nombre
cerrando un ojo para no ver la uñas
sucias de la miseria

en agosto de mil novecientos sesenta
ya no sirve pedirte
venga a nos el tu reino
porque tu reino también está aquí abajo
metido en los rencores y en el miedo
en las vacilaciones y en la mugre
en la desilusión y en la modorra
en esta ansia de verte pese a todo

cuando hablaste del rico
la aguja y el camello
y te votamos todos
por unanimidad para la Gloria
también alzó su mano el indio silencioso
que te respetaba pero se resistía
a pensar hágase tu voluntad

sin embargo una vez cada
tanto tu voluntad se mezcla con la mía
la domina
la enciende
la duplica
más arduo es conocer cuál es mi voluntad
cuándo creo de veras lo que digo creer
así en tu omnipresencia como en mi soledad
así en la tierra como en el cielo
siempre
estaré más seguro de la tierra que piso
que del cielo intratable que me ignora

pero quién sabe
no voy a decidir
que tu poder se haga o deshaga
tu voluntad igual se está haciendo en el viento
en el Ande de nieve
en el pájaro que fecunda a su pájara
en los cancilleres que murmuran yes sir
en cada mano que se convierte en puño

claro no estoy seguro si me gusta el estilo
que tu voluntad elige para hacerse
lo digo con irreverencia y gratitud
dos emblemas que pronto serán la misma cosa
lo digo sobre todo pensando en el pan nuestro
de cada día y de cada pedacito de día

ayer nos lo quitaste
dánosle hoy
o al menos el derecho de darnos nuestro pan
no sólo el que era símbolo de Algo
sino el de miga y cáscara
el pan nuestro
ya que nos quedan pocas esperanzas y deudas
perdónanos si puedes nuestras deudas
pero no nos perdones la esperanza
no nos perdones nunca nuestros créditos

a más tardar mañana
saldremos a cobrar a los fallutos
tangibles y sonrientes forajidos
a los que tienen garras para el arpa
y un panamericano temblor con que se enjugan
la última escupida que cuelga de su rostro

poco importa que nuestros acreedores perdonen
así como nosotros
una vez
por error
perdonamos a nuestros deudores

todavía
nos deben como un siglo
de insomnios y garrote
como tres mil kilómetros de injurias
como veinte medallas a Somoza
como una sola Guatemala muerta

no nos dejes caer en la tentación
de olvidar o vender este pasado
o arrendar una sola hectárea de su olvido

ahora que es la hora de saber quiénes somos
y han de cruzar el río
el dólar y el amor contrareembolso
arráncanos del alma el último mendigo
y líbranos de todo mal de conciencia
amén.

Mario Benedetti ( 1920-2009)

El secreto de Heidi - Elena Medel

20 de mayo de 2009


Luna Creciente

Cuando estoy sentada en el borde de la ventana,

mis uñas son el átomo principal de las estrellas:

hoy, por ejemplo, he alcanzado por fin la palabra luna

en la frase viento que araña. Me la pongo en el ombligo.

Escribo otro nombre que no es el mío

con la punta de los dedos de los pies,

removiendo con cuchara las vísceras del vértigo.

Mirando el cielo en una noche de verano,

los cuerpos celestes son miguitas de pan

que los héroes arrastran para no olvidar volver a casa.

Y me digo que quizá la Heidi que los dioses veneran

es la misma que duerme en la copa del árbol

que yo derribo, que bombardeo con las migas de pan

— escupitajos que se engarzan en desiertos embetunados—

que recojo cuando todos me dejan sola.

Tremendamente sola, hilando Biodramina

en la punta de los dardos que arrojo

a los que se revuelven dentro de mi estómago.

Qué agradable es beberse la cuenca de los ojos,

armarse la boca de septiembre a mediodía.


Luna Llena

Cosas románticas como pintarse el mentón color troncodeárbol

cuando pase el tiempo, mucho tiempo — un mes— ,

y Heidi y yo nos perdamos alrededor suya.

Cuando cada otoño las sílabas de café

delinean las cuatro esquinas de este mapa,

yerran su coreografía las tazas del palacio encantado.

Entonces se desangra la porcelana rica de los vagabundos.

Y qué niña tan buena soy, porque

incluso descalza auxilio al príncipe eslavo.

Pero cuidado, porque todo mi tesoro será negro carbón

al atenuarse la constelación anaranjada de mi rostro.

Qué será de mí. Vendas de color violeta que hagan daño

para quienes marcan su territorio a golpe de talón;

por favor, los tacones más altos y punzantes

para quienes reposan con el tobillo entre las nalgas.

Heidi tiene hambre y me pide lamentarse con espadas,

donde paralelo y perpendicular fluyan dos y rían uno.

No sé decirle. Pienso en escribir versos que duelan,

que te rompan porque no deben decirse — pétrea la placenta— ,

que hagan espuma cada octubre,

parásitos para quien me desprecia.

Si tienes hambre recuerda que la tierra no está quieta,

Heidi, que los mausoleos se rompen y de todos sale tu abuelo,

que nos pide el fuego que arde en la garganta

para encender un pitillo. Si tienes sed, toma y bebe,

llevaba la palabra luna colgada en mi ombligo,

azul es la nuez de cada eunuco, azul es el cielo de mi boca,

que se licua para que Heidi cace mariposas en noviembre,

para que se unte con merengue y recorran las abejas su túnel.


Luna Menguante

Y si alguna vez me preguntan quién es Heidi, respondo:

manzana es una extraña forma del invierno.

Su acidez, el escalofrío de saberse en el camino acertado;

su aspereza, el beso envenenando de todas las leyendas.

Quien quería saber esto se asemejaba a esos sastres

que muestran todos los versos que riman

cogidos con alfiler a su traje carísimo.

Dime alguna metáfora bonita , hurgaba en mis calcetines.

Muerte. Eso no es una metáfora. ¿No? Dime algo más hermoso.

Una sola palabra no rima con nada. ¡Herejía!

Se fue con sus versos, todos iguales, como la ropa de Heidi.

Aquí dejó sus dientes. Al verlos supe que soy

todas esas veces en que mi espalda era un tobogán

y alguien se deslizó por ella sin pagar:

soy la pegatina que no viene con ningún chicle.

Chicles que saben a fresa como los lóbulos de Heidi.

Heidi afila cuchillos para cortar la tarta,

deseando mancharse con la palabra chocolate.

Después, uno a uno, los soldados le chuparán

la barbilla cuando sea febrero, por ejemplo.

Cuando se derrita la tarta que hice en casa.

Entonces la palabra luna se me zambullía en el ombligo.


Luna Nueva

Según Heidi, no soy lo que todos suponen que debo ser.

Huelo a pólvora y algún día fui sangre seca.

Ella y yo hacemos una hoguera de pergaminos legendarios,

de espuma gris que araña el pedestal,

de madera astillada y escamas metálicas,

hoguera de cuero negro y corazón desvencijado,

de estalactitas amontonadas, humo cósmico asciende,

hoguera sola, sola como yo, que me derramo epiléptica:

pero ni por ésas logro ser lo que todos suponen.

Cuando me quemo un poco los codos, la observo melancólica.

Heidi asegura acordarse mucho de Espinete,

punzones en su pelo, extraña Medusa, tan rosa la vulva de las yeguas.

Cuánto me duele ser una sombra en la puerta del colegio.

¿Justo ahora quieres tarta, Heidi? Yo te diré.

Te diré que derrumbo el pastel para que alguien

me enseñe a morder cerezas:

terciopelo por fuera, lino áspero por dentro.

Te diré que por tu culpa perdí la palabra luna mientras huía.

No llores, Heidi. No puedo rescatar los astrolabios.

Mira, Heidi, las letras de tabaco

esparciendo monigotes en cada primavera.

Tengo sueño. Mañana escalaremos la montaña

que tenga menos flores — tierra blanca como el mármol — ,

o la que más te recuerde a nuestro hogar. Somos fugitivas.

Aparco mi cabeza en el borde de este poema,

que es un mapa de metáforas manchado de café.

Parece que mi Heidi también duerme.

Pero no.

Ella es cruel como las institutrices políglotas.

Heidi, mientras rezo, se masturba al oeste de mi pecho.

Vestigios - Trini Reina

19 de mayo de 2009


La lluvia cala las calles, clemente,
esta tarde cabizbaja de adviento.
Vehemente y a ráfagas el viento,
fustiga el empedrado intermitente.

Suspendido el paisaje decadente.
El reloj transita con desaliento
y un vestigio, como de otrora, cruento
al espíritu comprime insistente

El entorno hiere al ser con terquedad
y de álgida saudade lo quebranta.
Mientras se multiplica la soledad.

Desafina la lluvia y su levedad
Con el rejón que oprime la garganta
y devasta las entrañas sin piedad.

Tú, gitana - Luar na Lubre



Tu gitana que adevinhas
me lo digas pues no lo se
si saldré desta aventura
o si nela moriré.
O si nela perco la vida
o si nela triunfare,
Tu gitana que adevinhas
me lo digas pues no lo se.

Desaparecidos - Mario Benedetti

18 de mayo de 2009




Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio.

Viaje al mar de la literatura - Javier Reverte

17 de mayo de 2009

El viaje del Mediterráneo es, por fuerza, un recorrido literario. No puede uno navegar sus aguas ni recorrer sus litorales sin cargarse el alma de literatura. O por lo menos, sin manifestar una cierta voluntad de abrir los oidos a los cantos de la sirenas en Capri; o al rumor de los pasos que Justine deja en las calles de Alejandría; o al eco de los versos de Virgilio sobre los campos romanos. El Mediterráneo tiene alma mitológica y mística. Pero sobre todo, posee un alma poética. Muchos de los grandes caminos del mar de la literatura salen desde sus puertos o van a morir en sus orillas. Y cada ola escoge una canción.

Barco egipcio hallado en una de la tumba egipcia
Barco egipcio hallado en una de la tumba egipcia- METROPOLITAN MUSEUM DE NUEVA YORK

Mapa de Europa
Mapa de Europa- FERNANDO VICENTE

La épica de aquel viaje [el de Jasón y los Argonauta] la cantó siglos después Apolonio de Rodas. Y hace unas pocas décadas la repitió, incluso conmás talento, un poeta británico afincado en Mallorca: Robert Graves

Hypatia, la primera filósofa de la historia, inventa el astrolabio, que determina la distancia entre las estrellas y el horizonte. Sin ello, los europeos no hubieran llegado a América tan pronto

Podemos zarpar de cualquiera de sus dársenas. Y a mi se me ocurre que la primera de todas sea Sidón, hoy un pedazo de tierra de las costas libanesas y, hace treinta siglos, más o menos, el lugar en donde se alzaba la fastuosa ciudad de Tiro. Desde allí, los marinos fenicios iniciaron los grandes viajes mediterráneos desde el Este hacia el Oeste y, en el cruso de sus arriesgadas navegaciones, sin duda sufrieron no pocas penalidades y vivieron al tiempo imponentes aventuras que fueron corriendo de boca en oreja. Y aquellos relatos de la mar, unidos a los que los micénicos había acuñado en navegaciones anteriores, llegaron a los oídos de los cantores ciegos. Y los cantores los convirtieron en mitos. Y los mitos, en fín, se tradujeron en palabras cuando el alfabeto fenicio formó con el verbo griego la diabólica fusión que provocó la más honda de las revoluciones humanas: la aparición de la lengua escrita. De los viajes, pues, de los cuentos marineros del Mediterráneo, del genio fenicio unido al talento griego, brotó la voz enorme de la literatura. Y lo hizo sobre las olas y en las orillas del mar que de nuevo surcamos.

Seguimos viaje, pues, de la mano de un primer mito del que se guarda memoria: el de Jasón y los Argonautas, que navegaron desde las costas continentales griegas, en Tessalia, hasta la Cólquide, en las riberas del Mar Negro, en busca del Vellocino de Oro. La aventura que dio pie a la epopeya pudo suceder en el siglo XII antes de Cristo. Y aunque los versos que recitaron los cantores ciegos de los días anteriores a Homero se hayan perdido en su mayoría, algunos de los personajes de la historia sobrevivieron en la literatura clásica, como la infeliz Medea y el propio Jasón. La épica de aquel viaje la cantó siglos después Apolonio de Rodas. Y hace unas pocas décadas la repitió, incluso con más talento, un poeta británico al que se le antojó rebautizarse mediterráneo en las soledades de Mallorca: Robert Graves.

La entrada del Bósforo

En un viaje posterior, un griego llamado Bizas (Bizancio le debe su nombre) levantó un fortín en la entrada del Bósforo, que con el paso de los siglos pasaría a convertirse en Constantinopla, primero, y más tarde Estambul. Y Estambul, pese a "indolencia de Oriente" que se mece en su atmósfera, como escribía Pierre Loti, es esencialmente una ciudad mediterránea. Victor Hugo, Lady Montagu, Gérard de Nerval, Theóphi-le Gautier, Edmundo de Amicis, Juan Perucho, Hemingway y otros cuantos arrancaron literatura de sus calles, sus puertos y sus bazares. Y por los pasillos del fastuoso hotel Pera Palace deambuló varias noches Agatha Christie buscando un asesino.

Pero regresa Jasón a Tessalia y es la hora de que Ulises (Odiseo en griego) se eche a la mar. Escribe Joseph Conrad: "¡Dichoso aquel que, como Ulises, ha hecho un viaje aventurero; y para viajes aventureros no hay mar como el Mediterráneo". El poderoso Agamenón reune a los príncipes micénicos y organiza la mayor expedición militar de su tiempo para rendir la ciudad de Troya y limpiar los cuernos de su hermano Menelao. Ulises se embarca en la aventura. Vencen los griegos a los troyanos tras diez años de lucha, los héroes supervivientes regresan, Agamenón muere asesinado y Ulises se pierde en el mar. Y la literatura se llena de los mitos, de los nombres y las voces que darán contenido a los cantos épicos homéricos (siglo VIII a.C.) que, tres siglos después, poblarán los escenarios de la tragedia en Atenas. Arde el mar de la poesía en la nave de Ulises, cuyo viaje de regreso a la patria, a la pequeña isla de Ítaca, le ocupa diez años. Y en el camino, nuestro héroe, tan sabio como cínico, tan astuto como truquista, lanza en la cara del gigante Polifemo, el hijo de Poseidón, el primer grito rebelde y desesperado de la literatura, aunque lo haga con ánimo de burla: "¡Mi nombre es Nadie!". ¿No estaremos percibiendo ya los lamentos de Hamlet en el eco de ese grito?

Las llamas de Troya se extienden a la lírica y a la comedia. Se alumbran los géneros literarios. Safo teje en Lesbos los mejores poemas de amor de la Historia y Píndaro tersa las cuerdas de su lira para cantar en elegías a los atletas vencedores en los juegos. Junto a la montaña de la épica alzada por los versos de Homero, crece una nueva cima literaria: la tragedia. Los héroes de Esquilo, Sófocles y Eurípides son los mismos desafortunados guerreros de Troya, como Ajax; crueles criminales como Egisto; desafortunados vengadores como Orestes, y sufrientes doncellas como Medea. El armazón teatral creado por los tres atenienses y por autores de comedias como Aristófanes sienta, además, las bases del teatro del Siglo de Oro y, si me apuran, de la técnica del guión de Hollywood: eso que hoy nos parece tan sencillo como la estructrua del planteamiento, el nudo y el desenlace.

Descartes y Hume lo escribieron siglos después: "La filosofía nace del viaje". Y así sucedía sobre las ondas de aquel mar de ida y vuelta, donde los héroes navegaban en la leyenda y en la literatura, donde los Diez Mil de Jenofonte gritaban "¡el mar, el mar!" al divisar las aguas del Mediterráneo, su verdadera patria. Quizás lo vieron asi los primeros hombres que rescataron el pensamiento de las manos de los dioses, que desdeñaron la magia a favor de la razón. En las costas del Egeo, en el Asia Menor, la civilización jónica dio a luz la filosofía. Y en la ciudad de Mileto, hoy un campo en ruinas de las costas del Egeo turco, nacieron y crecieron los tres primeros rebeldes que, dando la espalda a los dioses, quisieron explicarse el mundo: Tales, Anaximandro y Anaximenes. Tras ellos, otros dos hombres buscaron definir lo que era el ser: Heráclito, en Efeso, también territorio de Asia Menor, y Parménides, en Elea, la Magna Grecia de entonces y hoy Sicilia. En fín, ya en el esplendoroso siglo V, el siglo de Pericles, la filosofía dio el salto definitivo para instalarse en Atenas. Y tres nombres se clavaron para siempre en el firmamento literario: Sócrates, Platón y Aristóteles.

La fundación de Roma

La nave vuelve a navegar, sigue el viaje por las aguas mediterráneas, esta vez camino de Occidente. El príncipe troyano Eneas, escapado del incendio de su ciudad, arriba a las costas de la entonces inculta Italia. Y funda Roma. Un poeta llamado Virgilio se ocupa de cantar la gesta. Grecia desfallece y el nuevo imperio toma el timón de la nave mediterránea. Los dioses se mudan del Egeo al Tirreno; cambian su nombre, pero no sus aficiones, sus poderes y sus vicios. Los nuevos poetas cantan y escriben teatro. Oímos la lírica de Ovidio y Horacio, escuchamos la oratoria de Cicerón, seguimos los caminos de la ciencia de la historia de la mano de Julio César, Tácito y Tito Livio, las crónicas de Pausanias y de los dos Plinios, las enseñanzas morales de Séneca, los epigramas de Marcial, las fábulas de Fedro, las narraciones de Petronio... ¿Para qué seguir? Entretanto, en Alejandría, los descendientes Ptolomeos del Gran Alejandro han dejado encendida una lámpara de sabiduría y allí se recogen, se ordenan, se codifican y se almacenan los conocimientos del mundo antiguo. Crecen la geografía y las ciencias que estudian el cielo, la mar y la tierra. Hay viajeros que recorren el interior oscuro de África y una mujer, Hypatia, la primera filósofa de la Historia, inventa el astrolabio, el instrumento que determina la distancia entre las estrellas y el horizonte. Sin ello, los europeos no hubieran alcanzado América tan pronto.

Entonces los bárbaros atacan, Roma muere de asfixia y la literatura navega a la deriva en los siglos oscuros. Pero es el turno de la otra orilla. Con paciencia, tenacidad y sin descanso, hombres de ciencia y pensamiento surgidos de las hasta entonces silenciosas gargantas del Islam cruzan la mar y reconstruyen en Córdoba, Murcia, Sevilla y Toledo, sin alharacas y sin miedo, el tejido del saber. Salvan lo que pueden del desastre. Y lo entregan con generosidad a los hombres que van a abrir las puertas del Renacimiento.

Las campanas debieron de haber repicado en todos los campos de la Toscana, aunque no lo hicieron, aquel día de primavera en que Florencia vió nacer al Dante. De la mano del poeta Virgilio y de su amada Beatriz, el poeta paseó la literatura por los Infiernos y la elevó después al Purgatorio y el Paraíso. Y con generosidad, volvió a echarla a la mar, a bordo de un velero remozado, para que siguiera navegando durante los siglos siguientes. "El día terminaba -comienza el Canto II-. El aire oscuro de la noche a los seres de la tierra al reposo invitaba. Yo, inseguro y solo, me aprestaba a hacer la guerra del viaje y de la angustia, guerra mía que evocará la muerte que no yerra".

El rostro delgado del caballero

Nadie detiene ya la derrota del navío. De costa a costa, de sur a norte, de oriente a occidente, lucen las luminarias de un fuego ya inextinguible. Estamos a salvo, no importan las guerras y ni siquiera los muertos. Hacia Levante, una escuadra de estados cristianos aliados le cierra la mar a una gran flota turca. Y en una galera española, La Marquesa, un soldado es herido en un brazo. Pero le queda el otro sano para escribir. Y quizás allí mismo en Lepanto, en lo que el soldado herido llamaría "la más alta ocasión que vieron los siglos", comienza su imaginación a entrever el rostro delgado del caballero que recorrerá las tierras manchegas para inventar por fín la novela, el género que ha salvado desde entonces los estragos y desánimos de quienes lo dan una y otra vez por muerto. Skakespeare, contemporáneo de Cervantes, se asoma también a las orillas mediterráneas y sitúa en Venecia la historia de un mercader y, más al sur, en la otra ribera, los desdichados últimos amores de Cleopatra con Marco Antonio. Nadie está inmune en literatura a la fuerza de ese mar que hierve.

Baja del norte inglés una tríada de poetas que llevan en sus sienes el laurel de los clásicos. Pronto, el más frágil de ellos, John Keats, muere de tuberculosis en Roma; pero deja escrito un verso que define a todo el romanticismo: "La belleza es verdad y la verdad belleza; nada más es preciso saber en la tierra". Percy B. Shelley se ahoga en una playa toscana, con un libro de Keats en el bolsillo: "Desafiar al poder absoluto; amar y soportar", proclamaba en uno de sus versos. Y Lord Byron, el más bello, el más vigoroso, el más ardiente, fallecía devorado por la malaria en Missolonghi, no muy lejos de Lepanto. Luchaba, cuando murió, por la causa de la independencia de Grecia: "Busca la tumba de un soldado -pedía-; para ti, la mejor. Luego, mira a tu alrededor y elige el sitio, y entrégate al descanso (...), haciendo de la muerte una victoria".

En España, Espronceda arría las velas de su barco y llega hasta Estambul: "Navega velero mío sin temor...". Cheateubriand viaja de París a Jerusalén y otros poetas franceses como Lamartine se arriman a las orillas de su mar. Unas décadas antes, en Alemania, el gigantesco Goethe ha enseñado el camino a los centroeuropeos con su fastuoso Viaje a Italia y ha cantado al clasicismo en sus Poemas Romanos. Se asombra a la vista de Venecia, y no siempre en un sentido positivo. Stendhal no tardará en seguirle unos cuantos años más tarde y, en su libro Roma, Nápoles, Florencia, traza una vigorosa pintura de la capital toscana.

Bien entrado el XIX, Charles Dickens se embarca hacia el Sur para escribir su libro Imágenes de Italia. Queda prendado de Venecia, cuya realidad, en su opinión, "excede el sueño más extravagante". Y sobre la ciudad cae la riada de la literatura iniciada por Goethe. Llegan Ruskin, Twain, Henry James, Proust, George Sand, Gauthier, Morris, Hemingway, d'Annunzio, Carpentier..., la lista es interminable. "Es el Shakespeare de las ciudades -se le ocurre decir a John Addington Symonds-: incomparable, irrebatible, y por encima de la envidia". Thomas Mann pervierte a su personaje, el escritor Aschenbach, mientras persigue la belleza destructora, encarnada en la figura de Tadzio. El ruso Joseph Brodsky escribe: "Al rozar el agua, esta ciudad mejora la imágen del tiempo, embellece el futuro. Ése es el papel de esta ciudad en el universo". No muy lejos de allí, en un castillo sobre el Adriático, a las afueras de Trieste, Rainer María Rilke canta en sus Elegías del Duino: "Pues lo bello no es más que ese grado de lo terrible que aún podemos soportar. Todo ángel es terrible". Y Joyce se larga de Zurich para vivir enseñando inglés y seguir tejiendo su monumental Ulises entre prostíbulos y tabernas.

Hechizado, Henry Miller recorre los mares griegos. Su amigo Lawrence Durrell reflexiona en Sicilia: "Qué afortunado soy de haber vivido en el Mediterráneo y contemplado tan a menudo el sol y la luna juntos en el cielo". Más al Este, en Bosnia, Ivo Andric adelanta una crónica de la ira, la venganza y la sangre. Kazanzakis, Elites y Seferis hacen renacer el clasicismo allá en las islas egeas. No lejos, Amin Maalof nos relata historias del Levante mediterráneo, Naguib Mahfuz nos lleva a oler El Cairo y Albert Camus desciende a Orán para mostrarnos los límites del alma. El Chukri nos cuenta las penas de la gente del Rif y, dando un poco la vuelta, asoman en el litoral español el aroma a naranjos en las páginas de Vicent, las ramblas y las flores de la Barcelona brava de Marsé, el campo ampurdanés de Josep Plá. De nuevo en Italia oímos tambores de guerra en el Nápoles de Malaparte y Norman Lewis. Y más abajo, otra vez en Sicilia, Lampedusa nos retrata el fin de toda una era... No es posible continuar, el papel se acaba y el barco de la literatura navega todavía.

Por cierto, ¿hemos dicho algo sobre un libro de viajes llamado la Biblia?


[Fuente]

Tengo una corazonada - Fabián Menassa de Lucía

14 de mayo de 2009


Ni Tokio, Ni Chicago, ni Río De Janeiro

Camino por tus calles de empedrado, diamante legado de brutal imperio,

Regreso, fugitivo cansado, respiro tus pulmones de hollín en los tejados

Negros pegasos bajo mis pies para vuelos imposibles, vértigo voraz;

Tu cielo Madrid, me mira olímpico con su peso de historia delirante,

Con su queja de naufragio irrepetible en la garganta ardiente del mediodía

Y sin embargo, esta vez, el sol padre refleja un brillo especial en tu mirada,

Un verde, profundo brillo de laurel coronario sobre tu corazón de estación,

Sobre tu intestino vientre de incansable senda de ecléctico elefante taciturno,

Sobre tu pecho de suroeste a noreste atravesado por este grito de libertad sobre las nubes

Donde una hoguera ciega, como de otros tiempos, habla con la noche sus encuentros

Y a su paso lucen bajo su llama destilada en atávicos mitos ciudades del mundo todo;

Un verde, profundo brillo de laurel atraviesa a este niño andando en bicicleta confiado

Mientras sus bolsillos desgastados dejan caer las monedas por la sembrada senda de los días por venir,

Ha abierto la caja mágica dónde solo queda ya la esperanza negada por los dioses a los hombres.

Fue Hefeso, obnubilado por tu compacta y rica geografía quién moldeo tu figura de granítica presencia, es por

eso que tu silueta de antorcha inextinguible se eleva victoriosa sobre la planicie-atardecer de tus collares, junto al

cauce del río y Atenea besa tu frente encandilada.

Un verde, profundo brillo de laurel se fusiona violentamente con tu aire continental mediterráneo, y tus caedizas

hojas se engalanan en braquiblastos de orgánica existencia

Nacen de tus arterias, sauces milenarios tus edificios albergan el peregrinaje ancestral de las grandes

civilizaciones por tu seno ataviado con guirnaldas de purísimo oro y artemisa,

Miro tú cielo, Madrid, latir entre las manos de Chronos, la Inevitabilidad de tus tambores

Tu cielo, Madrid, me mira olímpico, enhiesto, con su peso feroz de alucinada historia,

¡Tu cielo,

Madrid,

me mira olímpico!

A trabajos forzados - Antonio Vega (letra de Antonio Gala)

13 de mayo de 2009



A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.

No concibe mi alma mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.

Que ningún juez, declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo,
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez, declare mi inocencia.

Garrote vil - Ramón María del Valle-Inclán

12 de mayo de 2009


¡Tan! ¡Tan! ¡Tan! Canta el martillo,
el garrote alzando están,
canta en el campo un cuclillo,
y las estrellas se van
al compás del estribillo
con que repica el martillo:
¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!
El patíbulo destaca
trágico, nocturno y gris,
la ronda de la petaca
sigue a la ronda de anís,
pica tabaco la faca
y el patíbulo destaca
sobre el alba flor de lis.
Áspera copla remota
que rasguea un guitarrón
se escucha. Grito de jota
del morapio peleón.
El cabileño patriota
canta la canción remota
de las glorias de Aragón.
Apicarada pelambre
al pie del garrote vil,
se solaza muerta de hambre.
Da vayas al alguacil,
y con un rumor de enjambre
acoge hostil la pelambre
a la hostil Guardia Civil.
Un gitano vende churros
al socaire de un corral,
asoman flautistas burros
las orejas al bardal,
y en el corro de baturros
el gitano de los churros
beatifica al criminal.
El reo espera en capilla,
reza un clérigo en latín,
llora una vela amarilla,
y el sentenciado da fin
a la amarilla tortilla
de yerbas. Fue a la capilla
la cena del cafetín.
Canta en la plaza el martillo,
el verdugo gana el pan,
un paño enluta el banquillo.
Como el paño es catalán,
se está volviendo amarillo
al son que canta el martillo.
¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!

Rima LXXIII - Gustavo Adolfo Bécquer

11 de mayo de 2009


Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:

—¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

*

De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.

Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto.

De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:

¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

*

De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.

Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.

La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:

¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

*

En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.

Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos...!

*

¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.

La camarada - Julio Cortázar

10 de mayo de 2009


Claro que sos mi camarada
porque sos más, sos siempre más.
Hay la ruta en común, el horizonte
dibujado con lápiz de esperanza,
hay la amargura del fracaso
a la hora en que los hornos no se encienden
y hay que palear de nuevo el carbón del
mañana.

Claro que sos mi camarada
porque sos la que dice no, te equivocaste,
o dice sí, está bien, vayamos.
Y porque en vos se siente que esa palabra es una
lenta, feliz, necesaria palabra:
hay cama en camarada,
y en camarada hay rada,
tu perfume en mis brazos,
tu barca anclada al lado de la mía.

Pasodoble - La catedral del mar

9 de mayo de 2009




Te pido que no me llores,
ya sabes que este día llegaría,
como a cualquier otro hombre
me toca comenzar mi propia vida.
Perdóname por los errores
si te han dejado alguna espina
y deja que con tu sonrisa me vanaglorie.
Te vuelvo a repetir que no me llores
que no quiero que suene a despedida
lo que tan solo es ley de vida.
Ya se acabaron los desvelos,
las discusiones entre hermanos,
tantos pequeños momentos
que almacenan mis recuerdos,
mis recuerdos, mis recuerdos,
de tantos años.
Entrar y salir de casa
sin dejar de darte un beso
porque no hay mejor regalo.
Seguiré siendo tu niño
por más que el tiempo no pare
y es que me vuelvo un chiquillo
tan solamente al mirarte.
Ya llegó el momento de marcharme
y afrontar mi propia independencia
y aunque soñé tanto con tenerla
hoy me cuesta mirar adelante.
No me llores que el mundo me espera
gracias a la entrega y amor de ...
y amor de una madre.

Tu voz - Alejandra Pizarnik

8 de mayo de 2009


Emboscado en mi escritura
cantas en mi poema.
Rehén de tu dulce voz
petrificada en mi memoria.
Pájaro asido a su fuga.
Aire tatuado por un ausente.
Reloj que late conmigo
para que nunca despierte.

Soneto XVII - Francisco de Figueroa

7 de mayo de 2009


Perdido ando, señora, entre la gente,
sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida;
sin vos, porque no sois de mí servida;
sin mí, porque no estoy con vos presente;

sin ser, porque de vos estando ausente
no hay cosa que del ser no me despida;
sin Dios, porque mi alma a Dios olvida
por contemplar en vos continuamente;

sin vida, porque ya que haya vivido,
cien mil veces mejor morir me fuera
que no un dolor tan grave y tan extraño.

¡Que preso yo por vos, por vos herido,
y muerto yo por vos d'esta manera,
estéis tan descuidada de mi daño!

Entrevista - Laura Gallego

6 de mayo de 2009






PREGUNTA (P): ¿De qué trata tu nueva novela "Dos velas para el diablo"?

LAURA GALLEGO (LG):"Dos velas para el diablo" es una novela de fantasía ambientada en el mundo actual, en el mundo real pero se desarrolla en el marco de la batalla eterna entre ángeles y demonios. Es la historia de de una chica, una adolescente, Cat, que es la hija de un ángel y su padre es asesinado por unos demonios y ella jura que vengará la muerte de su padre. Así es como empieza toda la historia.

P:¿Qué destacarías como novedoso respecto a tus obras anteriores? ¿Hay algún cambio significativo?

LG: No, esta novela sigue siendo una novela de fantasía igual que todas las demás, sigue siendo una novela juvenil, quizá la variante es que está escrita en primera persona, es la propia Cat la que cuenta su historia. Es una historia diferente, cada uno de mis libros es distinto aunque todos sean de fantasía y aunque todos ellos tengan una serie de constantes que son parte de mi estilo y de mi forma de contar historias, cada uno es una historia diferente y este es una historia nueva también.

P:¿Por qué el libro está contado en primera persona y cómo condiciona este enfoque el desarrollo del libro?

LG: Yo creo que cada historia tiene su propia voz, y cada historia tiene que estar contada de una determinada manera. En este caso a medida que iba imaginándome la historia prácticamente fui escuchando la voz de Cat en mi cabeza. Antes incluso de tener la trama casi ya tenía el principio y me sonaba más lógico que fuera ella la que contara su historia y no un narrador omnisciente y no yo. Era una cosa un poco extraña y diferente porque hasta ahora todos mis libros han estado escritos en tercera persona y tenía que intentar meterme en la piel de una chica de 16 años que tampoco es una chica cualquiera. He intentado por un lado que se notara que era una chica de 16 años pero por otro lado tampoco es una chica normal pues por todo lo que ha vivido y por estar metida en todo este mundo de la guerra angélica no ha tenido una vida como las demás. Y no sé que tal habrá quedado, habrá que esperar a que los lectores juzguen si les gusta o no les gusta.

P: ¿Para quién escribes?

LG: No me dirijo a ningún público en concreto porque cada lector es diferente y no puedes hablar del público en general, ni siquiera puedes hablar del público adolescente porque a cada uno le gusta una cosa distinta. Se puede decir que yo escribo las cosas que a mi gustaría leer, escribo las cosas que me gustan a mi y sobre todo escribo para mi. Cada novela tiene que encontrar su propio lector y su propio público. Yo tengo la suerte de poder conectar especialmente bien con el público joven y no lo hago a propósito, no utilizo una determinada fórmula, sino que simplemente les gustan mis libros y yo estoy encantada. Entonces, quizá por el hecho de no escribir específicamente para un determinado público trae consigo la consecuencia de que me lee gente de toda edad y condición. También cada libro mío es diferente, hay libros míos que les gustan más a los mayores, otros que les gustan más a los más jóvenes, hay libros que son leídos por gente de cualquier tipo, eso no se sabe.

P: En tus libros sueles plantear una relación compleja entre el BIEN y el MAL, casi ningún personaje es bueno o malo absolutamente. Pero además, en "Dos velas para el diablo" esta idea se convierte prácticamente en uno de los argumentos centrales ¿Consideras que este es el tema de tu literatura?

LG: Yo no creo en el BIEN y el Mal como conceptos absolutos. Yo creo que el BIEN y el Mal están dentro de cada persona y cada uno puede decidir si hacer algo que está bien o esta mal y que no todo es blanco o es negro sino que hay infinitos matices de grises. Yo creo que en mis novelas se nota un poco eso. Tradicionalmente la fantasía siempre se ha hablado de la lucha del bien y el mal y tradicionalmente es fácil colocar la etiqueta de malvado a un personaje que es la encarnación del mal , a a una raza que son todos malvados por nacimiento y de alguna manera los humanos siempre quedan como buenos pero yo creo que es muy fácil y cómodo en fantasía decir este personaje es malvado y es la encarnación del mal y tenemos que luchar todos contra él o esta raza son todos malvados por naturaleza y nosotros somos los buenos. Yo pienso que no es así que cada uno elige actuar de una manera o de otra. Incluso en las guerra en las que se supone que los protagonistas luchan contra las fuerzas del mal pues alo mejor las fuerzas del mal opinan que ellos son las fuerzas del mal yo creo que es una cuestión de punto de vista también y creo que en todas las guerras siempre se tiende a suponer que el bando contrario es la encarnación del mal.

P: En "Dos velas para el diablo" hablas del magnetismo de los demonios y dices que muchos famosos son demonios ¿en quién estabas pensando?

LG: Todos mis personajes son inventados no hay ninguno que esté inspirado en nadie real En el caso de este libro sí que estaba muy preocupada porque la chica que es Cat la tuve clara desde el principio, pero Angelo, el chico, temía que pudiera recordar un poco a otro personaje mío que es Kirtas de Memorias de Idhún . Yo le veía muy diferente pero tal y como se planteaba la historia podía dar lugar a confusión así que e puesto mucho cuidado en el personaje para distinguirlo de otro personajes anteriores. No estoy segura de haberlo conseguido pero eso habrá que verlo, los lectores juzgarán.

P: ¿Qué esperan tus lectores de tus novelas?

LG: Creo que buscan sobre todo una historia que les emocione, que les enganche, que les haga sentir y sobre todo que les sorprenda. Yo creo que esa es la magia de la literatura que todavía puede despertar emociones muy fuertes si eres capaz de escribir con el corazón y yo intento escribir con el corazón y creo que eso ellos lo notan y lo agradecen. He acabado el libro con mucha ilusión, espero no decepcionarles. En cada libro que escribo intento hacerlo lo mejor posible y dar lo mejor de mi misma porque sé que son unos lectores muy exigentes.

P: ¿Crees que los jóvenes recurren a la fantasía para evadirse de la realidad?

LG: Yo creo que es un tópico decir que la fantasía es una forma de escape pero también lo son y mucho más peligrosas las drogas y el alcohol. Este tipo de cosas también se hacen para escapar de la realidad y yo creo que en ese sentido la fantasía no es tan irreal cómo pueda parecer porque es algo tan humano como el lenguaje, como la risa porque no hay ninguna otra especie capaz de fantasear como nosotros lo hacemos. Cuando se lee la fantasía no estás escapando de la realidad sino que estás ampliando tu mente, ampliando horizontes y haciendo un esfuerzo intelectual muy grande porque estas tratando de imaginar cosas que realmente tu no has visto. Eso significa que en contra de lo que pueda parecer están desarrollando su mente mucho más que de otra manera. Luego cuando cierras el libro vuelves a la realidad y después de un viaje tan largo y de haber vivido tantas aventuras con los personajes y tantos peligros, de haber aprendido tantas cosas y haber madurado con ellos creo que te vuelves un poco más sabio y has aprendido cosas. A lo mejor alguien que se refugia en la lectura puede pensar que se está aparatando del mundo pero realmente lo que está haciendo es ampliarlo un poco más.

P: Has estado en las últimas Ferias del Libro de Madrid ¿Qué te parece esta toma de contacto con los lectores?

LG: El primer año que vine me quedé bastante sorprendida porque yo nunca había estado en la Feria del Libro de Madrid, vine como autora y como lectora me encantó y desde entonces siempre intento si vengo un fin de semana entero, si estoy firmando el sábado dejarme el domingo libre para poder visitar yo la Feria y que me firman a mi . Cualquier lector estaría encantado de poder tener cerca un acontecimiento como es esta Feria del Libro. Como escritora me parece una oportunidad maravillosa para poder encontrarme con mi público. Aunque yo prefiero la presentaciones en las cuales ellos pueden estar tranquilamente sentados y pueden hacer preguntas, pero la Feria es un poquito más estresante porque viene mucha gente y a veces, tienen que estar haciendo cola y a veces hace calor y a veces llueve torrencialmente y los pobre están ahí esperando y me sabe mal.. A veces también hay padres que se impacientan. Es bonito ver chavales de 12, 14, 16 años, esta gente que se supone que no leen son capaces de estar 2 y 3 hora y hasta 4 y 5 esperando para que les firme un libro y creo que eso es bonito. Creo que debería prestarse atención a los jóvenes que leen porque siempre se habla de que los jóvenes no leen y se suele olvidar y pasar por alto como si no existieran a los chavales que sí que leen porque existen y están ahí.

P: Tienes un foro en Internet por el que hablas con tus fans ¿Consideras esta vía de comunicación positiva para la literatura?

LG: Internet ha hecho que algo como la lectura que antes era un acto más solitario se haya socializado mucho más. Los chavales comentan con sus amigos los libros que han leído, los recomiendan porque en la adolescencia somos mucho más sociales y tendemos a compartir todo lo que nos gusta con nuestro grupo. Internet hace que tu grupo de amigos se mucho más grande, no sólo alguien de tu clase o de tu barrio sino de otras ciudades y de otras partes del mundo.

P: ¿Cómo cambió tu vida a partir de los Premios Barco de Vapor?

LG: Cuando gané el Barco de Vapor por primera vez tenía 21 años y todavía estaba estudiando una carrera pero había pasado 10 años de mi vida escribiendo cosas, mandándolas a editoriales y recibiendo calabazas de todas ellas. Tenía ya 13 novelas en el cajón que no habían visto la luz y que probablemente nunca la verán y por tanto para mi ganar el Premio Barco de Vapor y publicar un libro fue como un sueño cumplido. Sin embargo durante los primero años no cambié mucho seguí escribiendo, seguí estudiando porque para mí seguía siendo una afición y mi principal ocupación eran mis estudios y cuando terminé la carrera incluso empecé el doctorado y me preparé para ser profesora de literatura que era lo que yo había planeado y al mismo tiempo seguía publicando libros. El segundo Premio Barco de Vapor ya cambió más las cosas, el éxito de mi primera trilogía " Crónicas de la torre", se fue formando un grupo de lectores fieles que me iban siguiendo y la cosa estalló un poco más con ‘Memorias de Idhún, y a partir de este momento sí que pude dedicarme completamente a escribir, y pesar de que parece que ha sido un proceso rápido para mí no lo ha sido, han sido muchos años trabajando y sigue siendo una cosa que me tomo mucho en serio porque es la razón de mi vida, mis historias, mis libros, la gente no se lo cree, pero aunque no me leyera nadie yo seguiría escribiendo.

P: ¿Qué proyectos tienes para el futuro?

LG: Ya tengo tres historias en mente, pero es un poco pronto para hablar de ellos, porque todavía no están acabados.

Entrevista extraída de BestSeller

Sensibilidad - Luis I. Rodríguez

5 de mayo de 2009

kiss Pictures, Images and Photos

Te siento extraña y aún me odias,
penetras con tu cálida mirada y me deseas.
Te extraño cuando cae el ocaso,
te añoro si me dices ¡aun te quiero!


Te pienso. ¿En verdad existes?
Existes en un pensamiento cercano y vibrante,
eres una sombra absorbente que se
pierde en las luces de mi corazón.


Quiero encontrarte, tenerte, conocerte...
¡Qué feliz soy al sentir tu presencia!
Una tierna mirada enloquece el sentimiento
Un beso calma la sed de amor.


¡Besar! ¡Besar! ¡Besar!
¿Qué es besar? Sensibilidad infinita…
No necesito besar para amarte día a día,
sólo te amo cuando estás presente.

Todavía te quiero y no me extraña...
¿Es mentira? ¿Es capricho? ¿Es verdad?
Soy una fantasía que recorre tu cuerpo
Tu locura y tu pasión son mi realidad.

Paz en el mundo - Jose Manuel Pérez

4 de mayo de 2009


Para los inocentes y afligidos que
Ante los violentos se doblegan.
Zozobran ante el miedo y la angustia
En el terror de cada guerra.
No tienen pan, agua ni cobijo
En muchos rincones del Planeta.
Las víctimas de los conflictos son
Millones de personas que los
Unen el dolor y la sangre derramada.
No cuentan con nada para vivir,
Donde cada día ven pasar la muerte
Olvidados a su suerte...
 

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