Entrevista - Elvira Lindo
27 de febrero de 2009
Naufragio - Dulce María Loynaz
26 de febrero de 2009
¡Qué bracear de náufrago y qué hundirse
y hacerse a flote y otra vez hundirse!
¡Ay qué mar sin riberas ni horizonte,
ni barco que esperar! Y qué agarrarse
a esta blanda tiniebla, a este vacío
que da vueltas y vueltas... A esta agua
negra que se resbala entre los dedos...
¡Qué tragar sal y muerte en esta ausencia
infinita de ti!
Luna - Miguel A. Moreno
25 de febrero de 2009
Ojos - Miguel A. Moreno
La avispa azul - Julfito
Antes de que nos fuéramos de este hotel quería que no olvides la pequeña historia que te conté...
Resulta ser que a mi me gustaba cazar insectos ¿te dije no? abejas, moscardones, arañas, todos iban a parar a unos frascos de mostaza vacíos no para alucinarme un entomólogo, como mamá me solía decir, sino para armar mi circo de bichos en los cuales enfrentaba arañas contra abejas, escarabajos contra tábanos y moscas del plátano versus hormigas o un todos contra todos como función estelar . Pues bien, resumiendo, como a ti te gusta, siempre en mis cacerías, veía una avispa azul, que brillaba casi metálica ante el sol del verano limeño. Aunque esta siempre me era esquiva, la veía errante, inquieta, casi nunca se posaba en alguna flor o lo hacía tan rápido que no me daba tiempo a chaparla con mi bolsa, un mañana me decidí a tenerla como sea, ya tenía separado el frasco, con un papel pegado que decía, en letras azules claro, AVISPA AZUL, me escondí en el jardín de la casa de mi amigo kiko, a la vuelta de nuestro antiguo departamento en la Av. Brasil, kiko sólo salía algunas veces a compartir mis aventuras, todo estaba en silencio, salvo el ruido de los bichos y claro ahí apareció, metálica, azul, brillante y libre…salté casi sobre ella, la pesqué en el aire, era mi trofeo, el insecto más lindo que había visto desde un tábano que cacé en mi colegio el cual metí en el vaso donde mamá me mandaba mi jugo de naranja, me fui a sentarme a la escalera de la casa de mi amigo Raúl a contemplarla, brillante, azul, se daba golpes contra la bolsa todo inútil, ahora eres mía, ahora eres de mis ojos...
Así me la llevé a casa a depositarla en su frasco preparado, con huecos en la tapa para que respire y una flor melosa que encontré por ahí para que según yo coma. La estuve viendo por horas, la puse en la ventana de mi dormitorio para que le siga dando el sol y parezca una luciérnaga diurna, parecía tener una coraza fulgurante, mientras ella seguía dándose inútiles golpes contra el vidrio, incansable.
Pero al día siguiente, su voluntad de fuga había desaparecido, me desperté muy temprano para verla, la flor a su lado seguía intacta y a mi infantil parecer el insecto azul se había declarado en huelga de hambre, la avispa sencillamente había dejado de luchar sabiéndose capturada y sin posibilidades de escapar.
La verdad me entristeció, recordé cuando la veía en el jardín de la casa de kiko, siempre estaba ahí, era una sola entre todas las avispas amarillas y negras, no parecía tener algún panal, siempre flotando...entonces pensé ¿por qué encerrarla? si la podía ver siempre en el jardín, si era libre, no era como las demás, de eso vivía, de su libertad. Así decidí llevar el frasco al jardín de kiko y soltarla, la miré por última vez con tristeza pero así mismo una súbita alegría creció en mí cuando deposité su cuerpo sobre una pared y vi como desplegaba sus alas que con el sol de la mañana se volvieron vitrales de iglesia. Y voló, nuevamente a sus flores pero sin quedarse posada en ninguna, zigzagueando, zumbando feliz, y sé que aquel día me juró que volvería el siguiente verano a verme...
A ti, como mi avispa azul si te quiero he de dejarte libre…
Jaén 11 de mayo 2007
Preferencia - Alberto Hernández Güemes
24 de febrero de 2009

Desde preferencia el Sol castiga durante la primera parte, azota desde lo alto y el sudor resbala por la frente. El equipo sale, el himno, confeti y aplausos. El partido comienza. Locura en el estadio, afición con alma nazi, afición que grita y escupe desde el córner. Ultras que abuchean e insultan y sin camiseta gritan que viva el equipo de su alma.
Banderas, honor y bufandas. Pase, tiro y fuera de juego. Árbitros, suerte, postes. Hierba vibrando, sonrisa de niño y bombo. Trompetas, pitos y gol. Abrazos, saltos, lágrimas y más lágrimas en la cancha.
Descanso y paz, algunos hablan y otros beben. El Sol se esconde tras la tribuna y las luces se encienden. Focos y brisa marina y sale el equipo embarrado, furia en sus ojos y coraje en sus manos que tiemblan.
La grada grita, preferencia anima. Marcador electrónico, minutos eternos y cambios. Tarjetas, carreras y lesiones.
Final. El equipo es gloria. Los jugadores saludan y se marchan sonrientes. El enemigo llorando, ya no es enemigo, ya no es nada. Los seguidores durante noventa minutos fueron banderas, bufandas y sus voces cantando. Los seguidores ahora son hombres que el lunes irán al trabajo y niños en la escuela, serán mujeres luchadoras por la mañana y serán ancianos paseando por la ribera.
Pasodoble - Los comparsistas se la dan de artistas
23 de febrero de 2009
mi fe en la humanidad con poco se alimenta
aunque la humanidad ya no le eche ni cuenta
a Gutenberg, a Flemming ni al descubrimiento
de la penicilina, la paz o la imprenta.
Pero si de los genios que tanto inventaron
por su imaginación, su talento y derroche
me quedaría con uno, lo tengo muy claro
el que inventó la cama de todas las noches.
La cama ha sido nido y aposento de la civilización
tentación de mujeres y niños, de ricos y pobres.
La cama ha sido el santo sacramento del momento más grande que yo,
he vivido, amado y compartido con todos los hombres.
Quien la inventó no dijo ni su nombre.
Y en una cama cualquiera estuvo a mi vera
mi madre gritando y mi padre llorando cuando yo nací.
Y en otra se que algún día sin tanta alegría
ojalá rodeado, enfermo y cansado tendré que morir.
La cama ha sido como el vientre de la tierra
allí duermen los que pierden igual que los que ganan la guerra.
Y la almohada que le pusieron un día,
es la única que guarda todas las penitas mías,
es la única que guarda todas las penitas mías.
Y en la cama recorrí el cuerpo de una dama
hice el amor con ganas y sin ganas también,
me curé de cosas malas, me saqué las balas del odio y la sien.
Y en la cama ya no sé si soñando despierto
he dicho tanta mentira y tanta verdad,
que ya me da este cuerpo que en la cama ha sido
donde se han cumplido toditos mis sueños.
Para seguir soñando - Tiquicia Vargas
22 de febrero de 2009
Para seguir soñando,dejé que tus pasos me llevaran a su ritmo.
Para seguir soñando,
permití que tus decisiones me dijeran que hacer.
Para seguir soñando,
olvidé mis colores para usar los tuyos.
Para seguir soñando,
dejé de ser yo misma para ser lo que tu querías.
Para seguir soñando,
no quise despertar a la realidad que me azotaba.
Y mi despertar fue crudo, ya no era yo quien pensaba,
ya no eran mis gustos lo que me rodeaba,
para seguir soñando lo deje todo a tu suerte,
y al despertar, ya no soñaba más.
Lágrimas gordas - Rosa Montero

Qué interesante la reacción de la gente ante el desmoronamiento emocional de Federer en el Open de Australia: se diría que sus lágrimas gustaron más que el propio partido. Por lo menos es de lo que más se habló en todos los sitios, desde las radios hasta las barras de los bares. Del llanto de Federer y del fenomenal ejemplo de elegancia que dio Rafael Nadal, ese genio del deporte y de la vida. Y lo curioso es que los comentarios más conmovedores y conmovidos fueron hechos por hombres. Daba gusto oír reivindicar las lágrimas a tantos varones. Incluso escuché decir más de una vez que el tenista lloró como un hombre. Una frase estupenda que le da la vuelta a la tradicional aridez emocional del machismo. Al detestable mito de ese Boabdil que, tras perder Granada, lloró “como una mujer lo que no supo defender como un hombre”, como le dijo, según la leyenda, su propia madre. Y es que las madres, en efecto, han sido grandes transmisoras del sexismo: a menudo las víctimas, justamente por serlo, asumen sin fisuras la ideología que les oprime. En cualquier caso, esa madre de Boabdil era repelente, y puede que el rey nazarí estuviera moqueando amargamente por tener una progenitora tan insufrible, y no por la pérdida de la ciudad.
De manera que Federer lloró como un hombre y redimió a Boabdil y a todos los caballeros que alguna vez soltaron un gemido y fueron condenados al infierno viril de los machotes. Los machotes son una rara especie en extinción que al parecer carece de lagrimales. Debe de ser verdaderamente difícil atravesar la vida sin poder permitirse sentir, sin emocionarse. Porque la existencia está llena de momentos acongojantes que te inundan de una pena líquida; y de instantes hermosos que te humedecen los ojos. Yo soy de llanto fácil: lloro en los cines, en los teatros, en las series de televisión y, para mi vergüenza, hasta en los anuncios. Y no sé cómo podría vivir sin ese aliviadero. ¿Cómo se las arreglan los muchos hombres que todavía intentan mantener el tipo y parecerse más a un imperturbable robot que a una persona? Tal vez la prominente nuez de Adán, ese carácter sexual secundario masculino, sea el resultado orgánico de cientos de generaciones de varones permanentemente atragantados por un nudo de lágrimas.
El empuje del feminismo y la revolución sexual de los años sesenta puso en cuestionamiento los roles tradicionales. En las últimas décadas, y de forma progresiva, los hombres han empezado a reivindicar sus emociones. Han avanzado mucho, sobre todo los más jóvenes (no es casual que Federer tenga 27 años), pero todavía hay numerosos madelman de hierro alrededor. Pobrecitos: estoy segura de que muchos se dan cuenta de que están pagando un precio exorbitante, pero no son capaces de comportarse de otro modo. Y en la mayoría de los casos creo que ya no se trata de un miedo escénico, es decir, del temor a parecer blandos o no adecuadamente masculinos, sino que es algo mucho más estructural y más profundo: nunca aprendieron a enfrentar y manejar sus emociones, de modo que los sentimientos son para ellos una terra incógnita amedrentante, un pantano de arenas movedizas en el que temen caer con sólo dar un paso. Piensan, me parece, que con permitirse una sola y pequeña emoción pueden desmoronarse.
De ahí, quizá, el entusiasmo con que tantos chicos han celebrado las lágrimas del suizo: es un ejemplo liberador. Desde luego resultaba muy conmovedor ver a ese grandullón haciendo pucheros a cara descubierta y sin ocultarse (ni siquiera bajó la cabeza), con el rostro estremecido por la congoja y esas manazas de gigante aplastando sobre las mejillas sus lágrimas gordas. Sí, lloró como un hombre, desde luego. Que es exactamente igual a como lloramos las mujeres. Y por cierto, hablando de mujeres: qué curioso que la novia de Federer, a quien las cámaras enfocaron varias veces durante el ataque de llanto del tenista, mantuviera todo el rato esa expresión de palo, con los ojos secos como el Sáhara mientras todos lagrimeábamos y una mano tapando media cara como si le diera vergüenza ver a su chico roto por las emociones; roto como se rompen los hombres, como nos rompemos las mujeres, como a veces se puede romper cualquier persona. Una actitud en apariencia poco cómplice que podría deberse a un resabio machista semejante al de la madre de Boabdil, o tal vez a que ahora algunas mujeres quieren ocupar el lugar de los machotes que se extinguen.
Fuente: Eps
Pasodoble - Salón de Belleza Los Tijeritas
21 de febrero de 2009
La medicina mejora
con medios muy avanzados
y no entiendo la razón
de por qué el Bisolvón
con tantos avances
sigue estando igual de malo
Deja que peine tu pelo
con mucho esmero y con arte
A ver si luego al final
tu te puedes enrollar
y me hace un justificante.
Yo quisiera preguntar
una duda existencial
que tengo desde la infancia
como entienden la letra
que va en la receta
los de la farmacia.
Son profetas de la ciencia
esparcidos por la tierra
corazones solidarios
vocación sin intereses
médicos y sin fronteras.
Cuando vas al tercer mundo
diagnosticas la alegría
eres contra la malaria
la llegada del mesías.
Mientras vacunas a un niño
el brillo de tu mirada
va curando su dolor
porque le inyectas esperanza.
En ti tiene este planeta
cuando cantas vidas salvas
ay ay ay ay ay ay
a su ángel de la guarda
a su ángel de la guarda.
Te espero bajo la lluvia - Eliana del Rosario
20 de febrero de 2009

Donde tus caricias me harán vibrar y tus palabras me harán sentir que estoy viva.
Pero nunca vendrás solo me acompaña la lluvia que al ver que no llegas humedece mis labios y sus gotas acarician mi cuerpo y la únicas palabras que escucho son el sonido de su suave caída que me dice que no vendrás.
Quien dijo que la lluvia hace mal? Si es mi compañía al ver que el tiempo pasa y que mi ser en polvo se convertirá, al esperar por ti; por eso remoja mi cuerpo y evita que piense en tu ausencia.
*Tus manos alguna vez me tocaron y me olvide por completo de mi niñez.
*Tus palabras alguna vez me dijeron que no podrías vivir sin mi y así mismo yo lo sentí.
Y su sonido forma una armonía en el entorno que ni el pasado ni el futuro han de suplir y ahora mi vida no depende de ti.
Miro hacia el cielo y la veo caer, miro hacia el suelo y ahí veo mi rostro sonreír. Como quisiera ser de arena para convertirme en lodo y así tu ausencia nunca sentir.
Pasodoble - Los trasnochadores
19 de febrero de 2009
Luther King tenía un sueño
de hermanos blancos y negros
buscando juntos la libertad
y ahora que la Casa Blanca viste de negro
ese sueño se parece a la realidad
no hubo una raza en el mundo
fuera del color que fuera
que un día no se creyera
una raza superior
y su pueblo el elegido
para que su religión
fuera apartando del camino
a cualquier malnacido a los ojos de Dios.
Cualquiera que fuera Dios.
Vistieron con grilletes las manos negras
y en las espaldas negras
se abrió la carne
Y detrás de cada piel el mismo color
porque la sangre es la sangre.
Detrás de cada herida
los llantos negros.
Detrás de cada madre
la negra pelan.
Luther King tenía un sueño
por el que perdió su vida
Luther King tenía un sueño
pero la llama sigue viva.
Presidente Obama no olvide aquella meta,
persiga ese sueño, no sea marioneta
que depende de su libertad
la del resto del planeta.
Atlas - Alejandro Pérez Guillén
18 de febrero de 2009

en los relieves de un atlas,
sino en la memoria dactilar
de mis dedos, en la sed
de mi lengua trepadora,
en el eco borracho de un beso.
Si pudiera entretenerme
con las horas del pasado,
al abismo de tus ojos
me habría lanzado,
al abismo de mis miedos
esperando a que me mate
o abriendo una puerta
donde de nuevo morir.
Que ésta sea la última
habitación en la que me encierro.
Cansado estoy de tirar
puertas y puertas al suelo.
Déjame entrar en tu cuarto.
Jamás salgas a la calle
y me dejes con ese barato
perfume que huele a recuerdo usado.
Por favor cierra los ojos
y quédate ya conmigo.
Pasodoble - La pensadora gaditana
17 de febrero de 2009
Voy a contarte con este cuento
tal como veo, y como siento,
que es una mare..
Es muy cortito, de solo un momento,
tú quietecito, y escucha atento
si aún no lo sabes..
Esa mujer que tocaste na más que naciste,
a la primera que hablaste
y primera que viste...
Ese angelito que te tuvo dentro
bien guardadito, como en un templo,
esa es tu mare..
Una mare es algo más,
que el triunvirato del amor, de la amistad
y de la verdad,
las manos de una mare no se tocan,
si no es la tierra de tu universo.
Y una mare es mucho más,
porque ante el hijo siempre se arrodillará,
y a las espinas que le puedan lastimar,
y hacerlas besos..
Ella es la paz y la calma que riegan tus sienes,
y es el vacío en el alma cuando no la tienes,
es la razón más bonita para los abrazos,
la orillita del descalzo
y que el suelo no te queme.
Ella es la niña, ahora vieja,
que tu alma retiene,
y es la que nunca te deja
y siempre te viene..
¡y siempre te viene!.
Aspiración - Fernando Sabido
16 de febrero de 2009

A fuerza de mudarme
Tristeza que nunca
Converge con el llanto
Unas manos vacías
El sentimiento intacto
Los estragos del tiempo
Implican desamparo
Desconozco mi lugar
Enredado en laberintos
Impar de compañía
La culpa a la deriva
De orgasmos oxidados
Exánime en la espera
De una pasión monógama
Que jamás ha sido
Amor, aspiración eterna
Si supiera que existes
Empezaría de nuevo.
Soledad - Manuel J. Albéndiz

Pero jamás te echaré al olvido... permanecerás en mi mente...
Después de tí, no me quedará más que la sombra de un suspiro que se va...
Después de tí, no me quedará más que las lágrimas que dejaron tu soledad...
La soledad es estar rodeado de gente, y pensar en quien que te falta...
Lágrimas negras - Eliana del Rosario
15 de febrero de 2009

Se deslizan por mi cara derramándose sin detenerse y mi alma se desvanece con más y más dolor. Las siento correr por todo el cuerpo tiñendo de oscuridad mi pensar no veo mas que un reflejo cristalino de una luz muy lejos de alcanzar.
Pensando como un perdedor sin querer salir adelante me marchare con el torrente nublado que corre a través de mi cara. Sin terminad de estar en total confusión, confundir si es de buen manantial que se desbordan las gotas que hoy me corren en desequilibrio por el cuerpo, o de aquel pantano infernal llamado soledad… no puedo descifrar que motivo mis ojos hace llorar.
Y sin mas pensar desperté con la cara mojada y en la mente imágenes de lo que por fin determine vivía por un momento en el cual estaba mi subconsciente trabajando de forma muy sádica haciendo q mi sueño te viera en otros brazos.
Y corren y corren las gotas por mi cara. Aun sin saber si en realidad o somnolienta camino por la realidad, pero ahí esta, aquel sueño siguiendo mi existir, siguiendo mi pensamiento y destruyendo mis sentimientos.
Y moví mis ojos y seque de mi cara las gotas negras de oscuridad y pude ver tu luz al escuchar tu vos que sin detenerse me nombrabas como tu sello de amor, tu voz ilumino mi vista hacia el mañana dejando de pensar en las gotas negras que nublan los sueños de este ser.
Pasodoble - La Factoría
14 de febrero de 2009
Como cada mañana,
hablo contigo, hablo contigo,
y me pregunto si has dormido bien
o no has pegado ojo.
Como cada mañana,
tu cafelito, tu cafelito,
aunque hace tiempo que no te lo tomas
por más que lo pongo.
La ropa a la lavadora,
que aunque nunca está sucia
viene bien un lavaito,
y luego pongo en la olla,
unos cuantos fideos
para hacer un pucherito,
que yo se que te gusta
que esté bien calentito.
Luego escucho que me llamas por nuestro pasillo,
pero no me hablas cuando yo te digo:
"qué es lo que quieres que ahora no puedo",
vuelvo a poner en la tele todos los programas
que has visto de siempre y te vas a la cama,
sin olvidarte de darme un beso.
No sé lo que pasa que se enfadan nuestros hijos,
si les hablo de tí, y les digo que hoy no has comido.
De verdad que a veces pienso que me atrapa la locura,
porque te quiero y te siento como siempre
y como nunca.
Pero al mirarme al espejo
se disipan tantas dudas,
y me invade la amargura,
viéndome entera de negro,
y entonces es cuando recuerdo,
que soy viuda, que soy viuda,
que soy viuda.
La calle - Octavio Paz

Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.
Pasodoble - La mare que me parió
13 de febrero de 2009
La mujer de la vida ya se echó a la calle,
esa que todos llaman puta con desprecio,
robando las esquinas por cuatro reales,
que su vida no vale más que vale su cuerpo.
Puta, porque la vida te ha puteao,
puta, porque tus hijos no tienen nada,
puta, porque un cobarde te ha maltratao.
Espejo de vergüenza de la hipocresía
de esos que te usan y ocultan sus nombres,
tan hombres que al dejarte ya no son hombres,
ya no son hombres.
Debajo de tu cama se esconden las vergüenzas,
llenas de babas,
de potentaos y hombres de leyes,
y hombres de leyes..
De ilustres de ministros
y hombres casaos,
jueces y curas, grandes y reyes.
Todos un día entre tus piernas
fueron los mierdas que nunca son.
Y a pesar de los pesares puta te llaman,
con la mancha de hijoputas
que tú sufres y callas.
¡Ay!, sufres y callas,
tú, sufres y callas.
Canto libre al amor - Raúl Díaz Arizmendi
12 de febrero de 2009
Pasodoble - Los comparsistas se la dan de artistas
desnuda bajo el cielo bailando encendida.
La muerte es una lluvia que cae hacia arriba
y con su pelo largo y su espalda morena,
llevamos esperándola toda la vida.
La muerte es la mejor despedida del hombre.
No reconoce géneros, patrias ni edades.
Cuando estás como vivo se espera y se esconde
y pasa con nosotros cien mil navidades.
La muerte vive en la calle de al lado,
a la derecha del bar.
Es familia de la sangre roja, dolor y esqueleto.
La muerte compra en el supermercado
vino y rosas para merendar.
Yo, desnudo, siempre la saludo y le guardo un respeto.
La muerte un día se metió en mi cama
y con su espalda morena y su cara de pena
me puso la mano en mi lado más sano y le dije que sí,
pero como una fulana se fue de mi cama y me dijo:
“cabrón, tu todavía no, te ha tocado vivir”.
Su risa era como el viento de levante
tan divina y tan humana que era igual que una obra de arte.
Y como pude yo le susurré al oído:
“si algun día tú te aburres pues ya sabes donde vivo”.
Y al final como si fuera una dama decente
me puso el pan caliente para desayunar,
nunca olvidaré la suerte de cuando la muerte
me vino a encontrar.
Con la brocha en la pared me pintó: “Centinela,
que cuando te toque a tí yo te vengo a buscar,
y te voy a llevar al ladito de los míos,
tu amigo, tu tío, tu hermano y tu abuela”.
La inmortalidad - Fernando Sabido
11 de febrero de 2009

el océano le ofreció una botella vacía
arrojándolo ebrio a una isla deshabitada
en la que conoció la maldición bíblica
buscó caminos que giraban a la izquierda
suplicando de la eternidad el indulto
o al menos la resurrección
moldeada en el barro que supura la muerte.
Pasodoble - Los trasnochadores
10 de febrero de 2009
Ha llegado con su novio
cogido de la manita
con la sonrisa que da el amor
y un volcán en la entrañas que le palpita
porque le den en su casa la aprobación.
Este es el hombre al que quiero
el que me quita los males
el que le da carnavales
a mi joven corazón.
Sé que tu mente no entiende
que sea un hombre igual que yo
pero los besos que
este hombre me diera
ninguna mujer me los dio.
Nunca nadie me los dio.
Por él hierve mi sangre
cuando me toca
Por él cuento las horas
cuando no llega
Por él me sabe la vida
canela y miel.
Por él mi alma se enferma.
Por él sueña mi boca que con su boca
me llena cada noche de fantasía
y por él es por quien vengo
aquí tienes mi persona
que yo soy lo que estas viendo
o lo dejas o lo tomas
que por eso es más importante
cada día más libre, más guapo
y con más valentía y mucho más hombre
mire usted más hombre que toda mi vida.
Pasodoble - Los trasnochadores
Soy la baja Andalucía que viene
desde los campos, desde la sierra y desde la mar
con un corazón muy verde y vestido blanco
y este acento que es mi seña de identidad.
Porque este acento es la huella
que identifica a mi pueblo
fraguado a golpes del tiempo,
es como una cicatriz
la cicatriz de la historia
que me ha tocado vivir
la cicatriz de la memoria
de mi trayectoria mi sello y raiz
y mi acento es mi raiz.
Mi acento habla de hambre de cautiverio
y del temblor del miedo de la pobreza
de unos burgueses ladrones de dignidad
y un dictador sin vergüenza
mi acento habla de un pueblo que se levanta
y que pinta sus pancartas que ha de ser libre
y mi acento habla de manos
de la mar hasta la tierra
levantando media España
emigrantes sin su tierra.
Soy de Andalucía
y te traigo mi alegría, mi cante, mi pena, mi cruz, mi lamento
y este corazón que es andaluz
andaluz como mi acento.
Mil máscaras - Alfredo Cuervo Barrero
9 de febrero de 2009

fingiendo ante la gente, ante la vida, ante mi.
Diciendo cosas que no pienso,
y pensando cosas que no siento,
recordando momentos que no han sucedido,
y deseando sueños que no necesito.
Engañándome con miedos que no tienen sentido,
y protegiéndome con escudas mentiras,
de todo aquello que me hace ser distinto.
Es como si quisiera no defraudar a nadie,
como si me impusiera caer bien a todo el mundo,
como si tuviera mil máscaras,
con las que dar a cada uno de lo suyo.
Hay veces en las que no me atrevo a decir no,
en las que tengo miedo a expresar lo que pienso,
en las que algo me impide mostrar,
todo lo que aquí dentro tengo.
Y me escudo tras una afirmación o una sonrisa,
tras un guiño o un “ lo que tu digas”.
No me atrevo a expresar verdaderamente lo que siento,
me importa más lo que de mi digan,
que lo que yo les cuento,
me importa más ganarme por encima de todo su cariño,
que ser con orgullo yo mismo,
me importa más darles continuamente la razón,
que utilizar mi criterio aunque no me den su aprobación.
Finjo, finjo para no caer mal a la gente,
para ganarme de cada uno de ellos su respeto,
para tener la irreal ilusión de que me quieren,
para sentirme protegido en un mundo que no comprendo.
Finjo, y cada vez me siento más perdido,
más alejado de lo que verdaderamente quiero,
aunque tal vez ahí esté el principio de todo,
que no sé muy bien qué es lo que deseo,
que no sé muy bien como soy,
que no sé cuál es el camino ni a donde voy.
Pasodoble - La secta de los Carapapas
8 de febrero de 2009
de los brazos de un padre
que era republicano.
Soy un niño del franquismo
que fue secuestrado
y de sus dos hermanas fue separado.
Le debo lo que soy a la familia que me entregaron,
a ellos los quise igual que a unos padres,
a pesar de que no fueran de mi propia sangre
los quise y fueron los que me ayudaron
me dijeron a quien preguntar
donde ir y por donde empezar
y después de toda una odisea
encontré a mis hermanas
me contaron que fue de mi madre
y donde está enterrada.
Junto a ellas mi lucha seguí
con el tiempo pude descubrir
que mi padre luchó y murió en la Guerra Civil
Lo cogieron y lo fusilaron en lo alto de un cerro
enterrado en una fosa común
igual que los perros
Yo no pretendo destapar
ni remover tiempos atrás
yo sólo pido que me digan donde está.
Sólo es cuestión de humanidad
busco los restos de mi padre
para que descanse en paz
a la vera de mi madre.
El niño - Alberto Hernández Güemes
7 de febrero de 2009

El niño llegó con sangre en las rodillas. Es el portero de su equipo y el descampado solo está plagado de piedras. Ve a los mayores fumando en cualquier rincón y el vuela entre cristales de botellas y cajas de condones.
El niño no llora, el niño es niño. El niño tiene un pantalón y robó la camiseta de Casillas al moro del mercadillo. El niño está solo con sus heridas en las rodillas. Aveces el Sol abandona el arenal y el niño sigue volando y sigue volando...
El niño es corazón en el barro si llueve y aveces no come. Ha visto a policías corriendo a sus espaldas y su bicicleta rota en el arcén. Ha visto sangre en su casa, en la cara de su madre y curvas en los pasos de su padre. El niño es más hombre que muchos niños.
El sello personal - Olga Orozco
5 de febrero de 2009

mi condena visible a volver a caer una vez más bajo las implacables ruedas del zodíaco,
si no logran volar.
No son bases del templo ni piedras del hogar.
Apenas si dos pies, anfibios, enigmáticos,
remotos como dos serafines mutilados por la desgarradura del camino.
Son mis pies para el paso,
paso a paso sobre todos los muertos,
remontando la muerte con punta y con talón,
cautivos en la jaula de esta noche que debo atravesar y corre junto a mí.
Pies sobre brasas, pies sobre cuchillos,
marcados por el hierro de los diez mandamientos:
dos mártires anónimos tenaces en partir,
dispuestos a golpear en las cerradas puertas del planeta
y a dejar su señal de polvo y obediencia como una huella más,
apenas descifrable entre los remolinos que barren el umbral.
Pies dueños de la tierra,
pies de horizonte que huye,
pulidos como joyas al aliento del sol y al roce del guijarro:
dos pródigos radiantes royendo mi porvenir en los huesos del presente,
dispersando al pasar los rastros de ese reino prometido
que cambia de lugar y se escurre debajo de la hierba a medida que avanzo.
¡Qué instrumentos inaptos para salir y para entrar!
Y ninguna evidencia, ningún sello de predestinación bajo mis pies,
después de tantos viajes a la misma frontera.
Nada más que este abismo entre los dos,
esta ausencia inminente que me arrebata siempre hacia delante,
y este soplo de encuentro y desencuentro sobre cada pisada.
¡Condición prodigiosa y miserable!
He caído en la trampa de estos pies
como un rehén del cielo o del infierno que se interroga en vano por su especie,
que no entiende ni sus huesos ni su piel,
ni esta perseverancia de coleóptero solo,
ni este tam-tam con que se le convoca a un eterno retorno.
¿Y adónde va este ser inmenso, legendario, increíble,
que despliega su vivo laberinto como una pesadilla,
aquí, todavía de pie,
sobre dos fugitivos delirios de la espuma, debajo del diluvio?
Pasodoble - La Factoría
4 de febrero de 2009
Con el paso del tiempo
guardé un tesoro
guardé un tesoro.
Tengo una caja
con tantos recuerdos
de toda una vida,
pero hace poco tiempo
que en mi tesoro
que en mi tesoro
cuando lo abro me faltan
recuerdos casi cada día.
Por más que intento encontrarlo
no he podido lograr recuperar lo que tenía
y aunque me afane en guardarlo
cuando miro la caja
cada vez está más vacía
¿Qué me estará pasando?
¡vaya memoria mía!
Puede que con las visitas
de tantos extraños
mientras me desvistan
me lo estén robando
ni tan siquiera darme ni cuenta
hoy le pregunté a mi hija
qué me está pasando
que de media vida
me estoy olvidando
y me ha abrazado llena de pena.
Ayer pude escuchar
como un señor que va de blanco,
contaba a mi familia
quien es el que está robando.
Dijo que se llama Alzheimer
y que nadie le vencía
pero yo juré vencerlo
aunque termine con mi vida
Hoy vino a verme una extraña
y llorando me decía
recuerda que soy tu hija
mírame bien a la cara
Y he visto al abrir mi caja
que esta vacía
que esta vacía
que esta vacía.
Tren fantasma - Vicente Molina Foix
3 de febrero de 2009

Al final de la barra apareciste
como un tren fantasma
que mueve campanillas.
Tu cara aún tenía
el susto del viajero
que, en vagón de madera,
siente los escobazos, el hilo de
la muerte, la calabaza hueca.
Querías compañía para entrar en el túnel.
No te la di, no puedo.
He de ocupar mi sitio
detrás de las cortinas,
para seguir aullando
y mordiendo a los niños.
Pasodoble - Voces
2 de febrero de 2009

lo veo todos los días paseando por mi aldea.
Yo he visto a Dios,
limpiando las heridas de los que tienen lepra.
Yo he visto a Dios,
como un mortal cualquiera sufriendo de malaria.
Yo he visto a Dios,
jugando con los niños y riendo a carcajadas.
Él se llama José, del profeta no es Padre,
ni es de Jerusalén, nuestro padre José
es de donde echa el cable.
Hace tiempo llegó y se instaló entre nosotros,
y aunque se que nada tiene,
sientes que siempre que lo da todo.
Yo lo he visto hacer milagros,
y aunque el pan no multiplica,
ni de peces llena redes,
cuando más falta nos hace,
siento que está omnipresente.
Yo le he visto hacer milagros,
y aunque no cure a los ciegos,
le cuenta mil aventuras
que sus ojos se iluminan y parece
que estan viendo.
No le hacen falta, los doce apóstoles
no le hacen falta,
basta con verle luchar todos los días,
para llenarnos de fe y esperanza.
Deja su vida por los que no viven,
se deja su vida,
y le planta cara a los rostros del miedo,
si bajase Dios del cielo,
seguro que como el padre José,
querría ser misionero.
Delirio - Cristina de Fercey
1 de febrero de 2009

Ayer, cuando el fuego de tu alma
y de mi alma,
en delirante goce, se fundían,
toda tu carne, sedienta y anhelante,
la sentí, junto a mis carnes... ¡Sola mía!
En ese instante brutal que se desgarran
los velos más sublimes del sentido,
la crispación, violenta de tus manos,
apretadas, en amante desvarío.
La comunión sagrada de dos almas
buscando abrir la misma vieja herida,
de la llama que quema los sentidos,
consumiendo con el, toda la vida.
Y luego, la quietud, tu voz dormida
en que quedan las ansias dormitando,
del supremo momento del delirio,
y un instante de amor... agonizando.



