Tengo la foto de aquella plaza
con sus corazones de plata,
dónde te canté mil coplas
con mi voz de oro y plata.
En esa plaza, con su banco de madera,
que guarda los secretos de nuestro amor,
esta la imagen del primer beso
que calentó tu tierno y aterido corazón.
Y sin querer te empecé a querer,
y de tanto querer, te quise tanto,
que dejar de quererte no puedo.
Las estrellas son testigos de esto que digo
y que se apaguen todas ellas
si mintiendo estoy en lo que digo,
más esto no ocurrirá, porque ellas,
saben que la imagen de esa foto,
seguirá viva en ese viejo banco
de aquella vieja plaza de mi pueblo blanco.

2 comentarios:
Hola,
La foto o imagen que acompaña al poéma concuerdan perfectamente.
Un gran acierto su elección y este poéma concuerda con viejos recuerdos que mucho/as podemos tener de antaño.
Un lector que disfuta mucho con esta bella página de poémas.
Saludos
Hermoso poema. Muy, muy hermoso.
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