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En el huerto - Victor Hugo

11 de octubre de 2009



Por cerezas garrafales
íbamos juntos al huerto.

Con sus brazos de alabastro
escalaba los cerezos,
y montábase en las ramas,
que se doblaban al peso.

Yo subía detrás de ella
y mis ojos indiscretos
su blanca pierna seguían,
y ella cantando y riendo,
les decía con sus ojos
a los míos: -¡Estaos quietos!

Luego hacia mí se inclinaba,
en los dientes ya trayendo
suspendida una cereza;
y yo mi boca de fuego
sobre su boca posaba;
y ella, siempre sonriendo,
me dejaba la cereza
y se llevaba mi beso.

1 comentarios:

Maat dijo...

Precioso poema. No pasa el tiempo para las joyas literarias. Esta, es una de ellas.

Un abrazo.

Maat

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