
El mundo deambula y fétidamente huele.
La tierra como mujer de parto se angustia.
El manto de su viudez reposa en su alborotado cuerpo.
El águila vuela plateando los valles y las montañas,
ante su ardiente mirada sucumbe la vida.
Con sus aleteos hipnotiza a sus espectadores,
con su cola arrastra la dama del silencio.
Entre sus garras lleva consigo la vida y la muerte.
¡Oh madre! Deslizada por tu piel va la sangre como agua
y en tus entrañas dormitan tus hijos moribundos
y otros reposan como el ave fénix.
La tierra como mujer de parto se angustia.
El manto de su viudez reposa en su alborotado cuerpo.
El águila vuela plateando los valles y las montañas,
ante su ardiente mirada sucumbe la vida.
Con sus aleteos hipnotiza a sus espectadores,
con su cola arrastra la dama del silencio.
Entre sus garras lleva consigo la vida y la muerte.
¡Oh madre! Deslizada por tu piel va la sangre como agua
y en tus entrañas dormitan tus hijos moribundos
y otros reposan como el ave fénix.

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