
De la nada surgiste, cual nadador en el borde de los océanos, para levantar
vuelo y danzar en el pedestal de las estrellas.
La vida te ha golpeado, para dar forma al propósito de la divina providencia.
Las flores y los claveles con fragancia nauseabunda te aborrecen, no así el
exquisito vergel que reposa en los manantiales perpetuos.
Las nubes oscuras arrastran consigo los recordados difuntos, te persiguen,
mientras los nítidos rayos de las estrellas, alumbran tu mortal sendero.
Jamás podrá ser dislocada tu trayectoria teledirigida por el invisible.
De la nada viniste a la esencia de la existencia, para reflejar rayos de
esperanza a los que de todo carecen.
vuelo y danzar en el pedestal de las estrellas.
La vida te ha golpeado, para dar forma al propósito de la divina providencia.
Las flores y los claveles con fragancia nauseabunda te aborrecen, no así el
exquisito vergel que reposa en los manantiales perpetuos.
Las nubes oscuras arrastran consigo los recordados difuntos, te persiguen,
mientras los nítidos rayos de las estrellas, alumbran tu mortal sendero.
Jamás podrá ser dislocada tu trayectoria teledirigida por el invisible.
De la nada viniste a la esencia de la existencia, para reflejar rayos de
esperanza a los que de todo carecen.







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