
Angustia siento por el niño que deambula golpeado por el viento.
¡Ay!, angustiado estoy al tropezarme con su mirada
de ángel arrojado.
A prisa camina sin rumbo ni esperanza; su espalda mira hacia el
vacío, despierta mi conciencia adormecida.
Grito a los cuatro vientos.
Auxilio a la providencia, por el golpe que a mi rostro da, el niño
sustentado por la nada, vestido por el polvo
y los rayos del sol naciente.
Los cuatro puntos cardinales es su madriguera
y sus padres son las aguas que por los aires vuelan.
¡Ay!, angustiado estoy al tropezarme con su mirada
de ángel arrojado.
A prisa camina sin rumbo ni esperanza; su espalda mira hacia el
vacío, despierta mi conciencia adormecida.
Grito a los cuatro vientos.
Auxilio a la providencia, por el golpe que a mi rostro da, el niño
sustentado por la nada, vestido por el polvo
y los rayos del sol naciente.
Los cuatro puntos cardinales es su madriguera
y sus padres son las aguas que por los aires vuelan.

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