¡Bienvenidos!

Nueve - Ana Rossetti

10 de octubre de 2008


No juegas ya conmigo, tan orgulloso estás
que más allá de ti no necesitas nada.
Tú observas incesante, sin embargo
te olvidas de que yo te soy tan parecida
que te describiría con la fidelidad
de un espejo: tan semejante a ti
que hasta podrías amarme sin temor a excederte.

Pero, si en desdeñarme persistes obstinado,
no importa, esperaré.
Mientras enhebro cintas de dulce terciopelo
en el blanco entredós de una tira bordada
o anchas randas de encaje infatigable labro,
atisbando estaré el menor de tus gestos.
Tan preciso lo retendré en mi rostro,
tan exacto, que pasado algún tiempo,
cuando la edad viril, arrasándote
tras derruir la seda delicada
exija tus mejillas para sus arrayanes,
tu pecho como un muro para enredar su hiedra,
no tendrás más remedio que mirarme.
Y te verás en mí, adolescente, inmóvil
durante muchos años todavía.

Ilustración: Juanjo Redondo

1 comentarios:

betty badaui dijo...

Hola, estuve detenida en algunas imágenes del poema aunque en su totalidad las tiene creativas, delicadas, calmas. Hay un entretejido amoroso, "de encaje infatigable".
Abrazos
Betty

Publicar un comentario en la entrada

 

Los que más comentan

Entradas recientes