
Ahora que ya no duermo la oscuridad,
quita penas y versos encerrados,
poema velado por su caducidad
entre tuertos sonetos malmirados.
Ahora que he vaticinado el vestigio
de tu beso en el aire paseante,
runrún de grillos sordos en litigio
hacen mis palabras al ignorante.
Ahora que se negocia tan barato
y que tapiamos ojos al maltrato,
comemos cemento, agua y ladrillo.
Ahora que nos agotamos de insomnio,
invocamos a la suerte y al demonio,
pobres en oferta en el baratillo.

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