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El nido - María Gertrudis Hore Ley

27 de septiembre de 2008




Yo advertí en un hueco
de mal juntas vigas
haciendo su nido
una golondrina.

Vi que de la tierra,
donde agua caía,
formaba una mezcla,
que llevaba arriba
y que, cuidadosa,
con el pico unía
las pequeñas partes
que juntado iba.

Luego que a su gusto
la casa fabrica,
a solo alhajarla
con cuidado aspira.

Las plumas más suaves
del pecho se quita,
porque encuentre lecho
la esperada cría.

Dejéla en su obra,
pasáronse días,
volví y encontréla
llena de alegría.

A tres pajarillos,
que amante acaricia,
con las alas cubre,
con el pecho abriga.

Tal vez se levanta,
y a buscar camina
el tierno sustento,
que ya necesitan;
y tal vez su amante,
su cuidado evita,
trayéndole insectos
que haya en la campiña.

Los tiernos polluelos,
¡con qué gracia pían!
Ah, si tu los vieras,
¡qué gusto tendrías!

Vieras a la madre
con cuanta justicia
el dulce sustento
les distribuía.

Vieras... Más ¿qué digo?
Veráslo algún día.

Sí, ven a la aldea,
mientras allí asistas
ésta es en tu ausencia
la diversión mía,
y lo será siempre
que estés en la villa.



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